El Lele comentó al Dani, desde la vereda de enfrente, gritando al paso, "el almacenero me dijo que el próximo partido de La Copa va a ser difícil, pero que Central va a pasar igual".
El Dani lo contempló con una sonrisa mientras El Lele agregó una reflexión instantánea: "igual mucha bola no le di porque, es un viejo loco que tiene alterado a todos".
El Dani que venía con la cabeza en otra cosa, tranquilo, con sus compras hechas en la dietética Palo Borracho quedó carburando y tuvo una revelación.
¡Lele! - gritó cruzando apurado por la mitad de calle Guatemala, antes de perderlo a su interlocutor, oráculo fugaz, que empezaba a doblar en la esquina para tomar Marcos Paz.
El Lele, obediente, volvió sobre sus pasos haciendo sonar envases dentro de la bolsa de tela de los mandados en el atardecer de Barrio Belgrano, y una vez que ambos amigos quedaron cara a cara y sin barbijo El Dani lo interpeló en tono enigmático: - Escuchame, hay que prestar atención a este tipo de mensajes.
Lele parecía no entender a lo que hacia referencia, por eso, se extendió en la idea:
- Decime, este señor, por ejemplo, ¿usa delantal azul?, porque si es asi estamos en presencia de un sabio. Decime, Lele, ¿este almacenero utiliza delantal azul?
- ¡Si!, exclamó entusiasmado. ¡Si, Dani claro que si!! - empezó a brincar feliz, restregándose las manos sin saber bien el motivo pero presintiendo una señal positiva, sin fundamentos lógicos, como en la antesala de cualquier partido importante en la historia de Central.
- Entonces no es un viejo loco. Si está entrado en años, tiene un almacén que es un negocio en el que hay que ser minucioso con los márgenes de ganancias, hay que ser prolijo y encima un delantal, y encima sobrevivió lo embates de una pandemia, en este caso estamos en presencia de un sabio, Lele.
El Lele estaba hipnotizado ante las palabras de su amigo, ya había pasado la exaltación inicial y se dispuso a escuchar la idea del Dani, una idea esperanzadora, quien continuó:
- Este señor conoce El Secreto, por eso sabe todo lo que ocurre en el barrio, Lele.
Decime, ¿acaso no ves la función social que cumple este tipo? -El Lele quedó en silencio, desconcertado- da fiado?,
- Si...-respondió timorato.
- Entonces, este tipo te maneja economía del barrio, Lele. Este señor se meta en nuestros hogares, sabe nuestras intimidades, sabe mucho, por un montón de hechos que los tienen como testigos, por ejemplo las señoras van a esos lugares y hablan, de lo que sea, pero hablan, y estos tipos van analizando todo mientras cortan el fiambre, mientras te van preguntando "qué más?" . Por eso, a mi no me parecería extraño que, incluso, pueda vaticinar el futuro.
Esos negocios son lugares de mucha información, Lele, ahí hay mucha energía cruzada.
El Lele volvió a entusiasmarse, sin la exaltación inicial, esta vez sus ojos parecían agrandarse de tanta esperanza por algo que no entendía bien para donde iba. El Dani continuó con su idea.
- Te agrego algo que tal vez no hayas notado, vos viste que en esos lugares, de repente no tienen más esas latas grandes de galletitas Canale ?
- Es verdad... -pensó el El lele contestando- hace rato desaparecieron esos latones que tenían esos
vidrios para ver las masitas...
- Justamente porque ahí guardan El Secreto, Lele!, ahí está todo!, por eso las sacaron de los mostradores!... te apuesto lo que quieras! Lele... - desafió El Dani el con una mano en la cintura y la otra ofreciendo el trato.
- Te parece?.., - se apichonó su amigo.
- Son personas que saben todo y callan, Lele pero cuando te dicen algo tenés que estar atento, no podés dejarlo pasar.
Es más, me animo a adivinar que tiene una letra E y una O en su nombre el almacenero, mínimo el origen debe ser bíblico
Al Lele pareció irse un poco el entusiasmo ante esta apreciación levantó la bolsa con envases vacíos que había dejado en la vereda para luego decir, un poco más apagado: Se llama Saúl.
- Saúl....- repitió El Dani pensativo tomándose el mentón - Saúl....-volvió a decir- bancá que me fijo algo...
Sacó su teléfono del bolsillo del joggin y se puso a buscar en Google la definición de aquel nombre propio en wikipedia, la cual leyó en voz alta: "Pedido a dios, deseado, el elegido". ¡Mirá!, Lele, ¿lo ves?, ¡es el elegido!...te lo dije!..... estos tipos tienen algo, es un sabio el almacenero ese, es un enigma, es más, seguro no se sabe bien la dirección de su negocio y va cambiando de lugar permanentemente, incluso de época
El Lele sujetaba la bolsa en uno de sus hombros, colgada hacia atrás, con hastío y decepción y una vez que el Dani concluyó dio media vuelta emprendiendo la retirada a su hogar, dejándolo contemplar su espalda, teléfono en mano.
Caminó, molesto, con sus botellas vacías tratando de olvidar al Dani y al almacenero, metiéndose de lleno nuevamente en el partido.
Cuando estaba próximo a doblar en la esquina sintió que tenía algo más que necesitaba decir por lo cual gritó: "¡Dani!", algo que esta vez hizo que sea su amigo quien vuelva sobre sus pasos mientras se marchaba.
-Escuchame, esto es muy sencillo, el almacenero ese es un un viejo de mierda.
No lo puede ver nadie en el barrio, ni siquiera la esposa, ni los hijos, ni los perros de la calle, nos tiene locos a todos y yo no se porque mierda,..¡pero siempre vuelvo a ese puto lugar!
- Porque es un sabio Lele, vos volvés a ese lugar porque ese hombre es un sabio. Ese almacenero tiene El Secreto - volvió a insistir El Dani mientras, esta vez, definitivamente perdió al Lele cuando dobló en la esquina.
