lunes, 17 de diciembre de 2018
LA PREVIA DEL TACO
La posiblidad de jugar el clásico rosarino estaba latente porque Newells venía por la otra llave por lo cual una vez que pasamos el partido ante Temperley en Córdoba, una vez más por penales ,comenzaron las especulaciones en torno al escenario posible y fecha del partido.
Cada cual atendió su juego.
Por un lado las dirigencias de ambos clubes, por el otro las autoridades de la provincia de Santa Fe y la tercera pata de la mesa, la organización de la copa argentina.
El espíritu de esta competencia es la disputa de los partidos en cancha neutrales con parcialidades de ambos equipos, a diferencia que la hoy denominada superliga donde solo acceden los locales. Como si se tratara de una para- realidad.
Newells quería disputarlo lo antes posible mientras que Central quería dejar pasar unos días tal como le habían adelantado desde Copa Argentina, según sus propios directivos. Había jugadores que acarreaban molestias y mientras más tiempo pasara más chances tenían de llegar bien.
Era un partido de alto riesgo por el traslado de las dos hinchadas por lo cual se fueron cerrando las posibilidades de disputarlo en otra provincia que no sea Santa Fe.
Se barajó la cancha de Colón y la opción de jugarlo en alguna de Rosario, decidiendo el estadio por sorteo.
Luego se convocó a una reunión con ambos clubes, organismos de seguridad y organizadores de la copa pero el teléfono descompuesto hizo que los últimos el día y lugar estipulado acudan.....a la capital de la provincia de Santa Fe y no en la sede de la gobernación ubicada en Rosario donde si se reunieron directivos de Newells y Central.
Todo estaba muy contaminado, muy hablado.
El clásico siempre comienza a disputarse con antelación pero en este caso había mucha tela para cortar. No estaba definido ni la fecha ni el estadio.
Finalmente desde la copa decidieron jugarlo el jueves 1 de noviembre en la cancha de Arsenal ubicada en la localidad de Sarandí provincia de Buenos Aires y sin público.
Pero para que el castigo sea a un mayor no sólo le quitaron la posiblidad de viajar a los hinchas sino que, además, pusieron un horario, el de las 15.30 hs en el que mucha gente esta abocada a obligaciones.
Ese día Rosario era un hervidero, quienes pudieron se desatendieron de sus trabajos y estudios.
Quienes no, vivieron el partido en oficinas y fábricas donde el aire se cortaba con un cuchillo.
Yo pude arreglarme en el trabajo y a las 15 hs me vino a buscar Mario con su taxi, con quien había quedado el día anterior.
Bv Rondeau estaba desierto. La gente le escapaba a la calle como si se tratase de un feriado.
Marito me hablaba del partido, de las posibilidades, de como estában los equipos.
En cuanto a nombres Central tenía mejor plantel pero veníamos jugando muy mal y en el torneo no lográbamos levantar cabeza, en otro orden Newells estaba envalentonado al haber obtenido algunos puntos luego de un período de sequía.
En la semana previa se había viralizado un audio con el anonimato y la impunidad que imprime el whatsapp que hacía alusión a una supuesta enfermedad que tenía el Patón Bauza. Es increíble la entidad que le dan muchas personas automáticamente a estas cuestiones, parecería ser que es la verdad revelada y comparten el material o la noticia de forma apresurada, corriendo atrás de la novedad.
Con la intención de tal vez hacer una broma muy pesada o simplemente boicotear a Central aparecen estas cosas. Lo loco es los mismos hinchas enviándolo en una especie de autoboicot.
Como le gusta a las personas el morbo.
Me bajé en la casa de Wally Buhler, en Arroyito, donde cada vez que había un compromiso de alta tensión nos reunimos, en su quincho, con el decorado de un cuadro hermoso del arquitecto Oscar Vernier, en el que puede apreciarse pintado sobre vidrio el Gigante de Arroyito, el río y el puente hacia Victoria, el cual el autor agregó pintándolo con un dedo en una ocasión en que cenaba allí y Freddy le hizo la observación de que faltaba el puente dado que se construyó después que se hizo esta magnífica obra la cual tiene un detalle que la hace aún más bella, las luces del Gigante se encienden en la oscuridad.
Allí como es habitual, estábamos reunidos un montón, Beatriz, nos iba abriendo a medida que llegábamos y había un animal muerto asándose en la parrilla, la heladera atiborrada de cervezas y varios tubos de vino Buhler sobre la mesa.
El Chiqui Tessandori, una vez más, recordaba su teoría de que cada vez que en alguna competencia se cruzaba en el camino Temperley, Nob o San Lorenzo, Central daba la vuelta. Yo presagié que el ganador del clásico salía campeón.
Las pulsaciones estaban a mil, sin dudas ese partido iba a marcar parte de la historia de la ciudad, era un mano a mano, a todo o nada.
Los antecedentes eran favorables al Nuestro, cada vez que nos enfrentamos en partidos eliminatorios Central había salido airoso.
Estaba el Rama Mateo, Ale Perez, Fede Méndez, los hermanos Risaletto, Juampi Nieto, Leandro Morales -el astrónomo-, entre otros.
Extrañamente no estaba el Lito quien se había mudado al lado de Wally.Ttodos preguntaban por él hasta que mandó una foto a uno de los grupos mostrando que estaba en la cama de un sanatorio, acaban de operarlo de un dedo en el cual le colocaron un clavo y un alambre que sobresalía desde la yema. Todo como consecuencia de una lesión producto de un partido de la liga en la cual jugamos los sábados en el club Sorrento, ex Agua y Energia.
Su ausencia se hacía sentir, El lito grita, tira con cosas, hace chistes.
El otro que no vino fue Bart, Anibal Saluzzi, con quien en una época viajábamos un montón de visitantes en su fiat rojo, escuchando Ramones al palo, hermosa época, una vez fuimos con el y el lito a la cancha de Chacarita y nos quedamos en la previa en un bar donde habia una peña de las dos hinchadas amigas y nos perdimos los tres goles de central, me acuerdo que quise suspender las dos cervezas que pidio lito porque ya habia empezado el partido y el que atendia muy amablemente y sin haberlas destapado me contesto "ya estan pedidas", por supuesto no hubo lugar a la discusión por lo cual empinamos y desde alli escuchamos los tres goles casi seguidos.
Bart ese día no asistió a lo de Wally porque Florencia dio a luz a su segunda hija.
El otro tema era el porque no ibamos a jugar con la remera titular, para ese partido se había dispuesto jugarlo con la alternativa, este fue otro de los motivos de charla en la previa. Sin dudas estos cotejos ameritan jugarse con la tradicional. Tiempo después me enteré que del club optaron por jugar con la casaca suplente debido que a tenían el dato certero de que a la remera titular le habían hecho trabajos de magia negra, los famosos "gualichos"
Por los cuartos de final enfrentamos a Newells y el partido se terminó jugando en Sarandí, sin público debido a una sucesión de hechos en los cuales las partes intervinientes no se ponían de acuerdo.
Newells querìa jugarlo en una fecha, Central en otra, cada uno atendiendo sus conveniencias.
Por otro lado estaba el tema del Estadio y la ciudad.
Finalmente desde la organización e la copa elegieiron la cancha de Arsenal.
ROSARIO BIS
Los dias en Rosario previo a la final del de diciembre fueron de horas pesadas, el reloj parecía no avanzar.
La gente comenzaba a organizar su viaje.
Bauza tenía confirmó a diez jugadores, dejando al Colo Gil, el cinco de buena pegada, clave para las pelotas detenidas, el arma letal de nuestro equipo, quien tenía una molestia producto del último partido de local en el Gigante.
Ese partido lo ganamos y cuando terminó entramos con un grupo de amigos a la cancha para sacarnos una foto, yo estaba con el disco de Bacorales que acabábamos de editar.
Finalmente decidìmos ir hasta Córdoba con el Lito en colectivo y desde allí tomar una avión con Chispa y Fechu.
jueves, 13 de diciembre de 2018
ROSARIO
El lunes volvimos todos a Rosario menos el Juampi quien se quedó sólo en la finca, en el medio de la montaña. Está totalmente loco.
El Pìllo lo cargaba, desde Rosario, en el grupo de whatsapp con imágenes de la mejor película de terror de todos los tiempos, El Resplandor, libro de Sthepehn King, dirección de Stanley Kubric y Jack Nicholson de nueve.
No puede fallar eso, es como cuando El Negro Palma agarraba el libreto de Don Angel Tulio Zof, y le hacía señas al Polilla Da Silva que recibía y definía. Algo, así, perdonen si me vuelo un poco, se que es un libro de fulbo este, pero bueno, me quiero permitir algunos recursos literarios.
Ni bien llegamos al aeropuerto de Rosario fuimos en busca de un taxi.
El tachero nos dijo "vienen de Mendoza para después volver?, están locos"
Todo es una locura.
Pone la radio, Central jugaba con Vélez con todos suplentes. Sólo Ledesma en el arco y el Chaco Herrera en el banco de los que iban a estar en la final.
Perdimos dos a cero.
Nadie piensa en ese partido, la cabeza está en la final en Mendoza. Bauza lo sabe más que nadie, no sólo por sus conocimientos como técnico sino como Canalla, el sabe perfectamente lo que significa esta final para los hinchas, porque él es uno más.
CORDOBA
El miércoles volvimos a salir para Mendoza desde Rosario, como los vuelos se habían ido al carajo en cuanto a costos, encontramos, por iniciativa del astrónomo, un vuelo económico desde Córdoba, por lo cual debíamos llegar primero a esa ciudad.
El astrónomo se fue en horas de la tarde junto a Fechu Van Tuyne, para pasar la noche en Córdoba y reunirse con gente del observatorio de allí, decían que habían encontrado una nueva constelación a la cual bautizaron "Mona Jimenez" y cada estrella que la compone fue nombrada con íconos del cuarteto, tal el caso de Rodrigo Bueno.
Yo viajé desde la terminal de ómnibus junto al Lito, por lo cual tras cenar cada uno con sus novias nos encontramos allí, porrón mediante.
Llegamos a la mañana a la terminal de Córdoba y desde allí tomamos un taxi. El Lito se pone tenso en esas circunstancias donde nuestro destino queda en manos de un chofer desconocido en una ciudad que no es la nuestra. Yo de movida le pregunto cuánto nos cobra al aeropuerto.
Y subo y ya con eso basta para que El Lito haga ademanes, mire con desconfianza.
El chofer lo nota y con acento cordobés nos dice "si los quisiera pasear culiao agarraría por la Circunvalaciòn" o algo asì.
El Lito se relajó.
Llegamos, compré el diario La Voz del Interior y tomamos un café.
Al rato cae mi hermano y el Fechu, quien es el hijo de Jose Daniel Van Tuyne, el Vikingo, quien formó parte de La Sinfónica de 1979 bajo la tutela de Don Ángel Tulio Zof y además integró el plantel de la selección que fue al mundial de España en 1982.
Nos saludamos, hicimos el "check in" y abordamos el avión de la empresa Fly Bondi.
Esta empresa está en sintonía con el gobierno de Cambiemos, es muy pro, colores amarillos, las azafatas buena onda, incluso le hicieron un chiste al Chispa por el micrófono al verlo cargar celosamente el telescopio, todo muy lindo.
Por todo esto es que dudé sino nos íbamos a ir a pique como el país.
El Lito es como los animales, percibe eso, entonces trata de asustarme, me hace muecas, me mira, ríe. Disfruta. Yo pienso que el asustado es él. Es una psicología loca, el siente, extrapolariza, cree saber que sienten los demás y entonces se mofa de ese tercero. Es loco. El Lito es loco.
Mientras ascendemos veo el estadio Mario Kempes, ex Chateau Carreras, el cual mutó el nombre a el cordobés campeón del mundo e ídolo de Central. El matador, máximo artillero en el profesionalismo en Central, ídolo clase A Canalla.
No puedo evitar pensar en las dos finales de Copa Argentina que perdimos ahí mientras miro por la ventanilla, pienso en la del 2016 con Boca, con el árbitro Ceballos y el penal que cobra siendo que el jugador de Boca se tira a una cuadra del área y gol anulado a Marco Ruben.
Y por supuesto, también recuerdo la del año siguiente con River donde Loustau le dio dos penales. Dos penales, dejáme de joder, cuando se vio eso en una final, uno le cobró mancha al suizo Dylan Gysi.
También nosotros..... ¡un suizo!, como olvidarme de ese central de dos metros con cincuenta al cual le picó una pelota desde un lateral y lo sobrepasó.
El avión ascendía y el cuerpo siente una adrenalina producto de lo no cotidiano, otros sonidos, otro aire, lucecitas, alarmitas, y la cara del Lito que me mira desde el asiento de adelante sonriente, feliz, pensando que estoy sufriendo.
Yo me concentro para pensar en otra cosa. Veo una vez más el Kempes, la ciudad de Córdoba y sus sierras.
Pienso que esto es una señal, que teníamos que jugar en Mendoza, que por algo no volvíamos a hacerlo en esta ciudad, que el hecho que nos estemos elevando y dejemos el estadio abajo era todo un simbolismo.
Para que me vine hasta Córdoba si jugamos en Mendoza?
El destino. Cosas locas. Tenia que ver ese estadio desde arriba, casi como en una postal onírica.
miércoles, 12 de diciembre de 2018
HOSTEL
El jueves a la noche fuimos a un hostel que Juampi había reservado desde una aplicación por lo cual nos fuimos para la ciudad con la intención de dar una vuelta por algún bar.
Fuimos al galpón cervecero donde había solo cerveza artesanal, esa que me infla y me da sueño.
No tenía muchas opciones si quería compartir la charla con uno de nuestros anfitriones junto el omar, el león.
Nos encontramos con nuestro amigo mendocino y nos fundimos en un abrazo, León trabaja en la bodega rutini, es enólogo aunque lo oculta y colabora en la producción de las variedades de vinos y espumantes Buhler. Es una persona muy cálida que tiene dos o tres cambios menos que los rosarinos.
Vive del arte de hacer vino en medio de la montaña.
En esa ocasión nos presentó a Jeremias, su hermano abogado que habia estudiado derecho penal en Rosario y más adelante sería muy importante en esta historia.
Me pegó el sueño y me puse a buscar cómplices. El Lito tomaba lento de una pinta caliente. Se sobresalía su dedo vendado con un alambre incrustado.
Le comenté que volvería al Hostel asi aprovechábamos bien el viernes a la mañana, había muchos planes para hacer.
Dejó el vaso y me secundó.
Antes de entrar al hostel nos tomamos una Andes bien fría en un bar contiguo en el cual me dejaron poner música, no había nadie. Le dije que si con la música caía una mesa más me invitaban una birra, saqué la mierda que sonaba y puse el disco de los pericos y amigos.
Por aristides pasa mucha gente caminando. Logramos el objetivo.
Hicimos una video llamada a rosario con una amiga que hacia mucho no veiamos, el lito le hablaba, le preguntó que le habia pasado en el dedo al notar su venda casi caricaturesca y el alambre salido cual capitan garfio.
Le dijimos que al lito lo habia mordido un mono en el zoologico mientras intentaba darle de comer.
No pude evitar recordar 20 años atras en un viaje de futsal a mendoza con regatas cuando el lito molestaba a los monos aulladores, empezaba de a poco a aullar y los animales enloquecían era tremendo. El lito se ponía fucsia de tanto gritar. Siempre fue muy jodón.
La respuesta de nuestra amiga fue muy sincera y crédula "a ustedes siempre le pasan cosas"
Antes de partir a la habitacion Esteban me mando un audio de voz comentandome que estaban en un lugar llamado Birra House donde se pusieron a cantar todos de Central y que su propietario era hincha del nuestro.
Rumbeamos para la habitacion y ahi la pasamos mal.
Queriamos simplemente descansar pero habia un olor a patas y a suciedad tremendo.
Un hippie mugroso que dormía en la parte de arriba de una de las cuchetas tenia su campera colgando de la cama, salia olor a podrido de la ropa.
y en otra cama cercana a una ventana de la cual entraba olor del baño que estaba al lado de la pieza venia un olor a pata nauseabundo, producto del padre ignacio. No era , por supuesto, el cura sanador del barrio Rucci, leyenda de nuestra ciudad, sino que se trataba de uno que era muy paracido.
Decidi retirarme y ponerme a leer hasta que me pegue el sueño fuerte en un sillón del comedor.
El Lito no tiene drama para dormirse al toque. Y además puede roncar.
Teníamos con que contrarestarle a esos dos mugrientos.
Fuimos al galpón cervecero donde había solo cerveza artesanal, esa que me infla y me da sueño.
No tenía muchas opciones si quería compartir la charla con uno de nuestros anfitriones junto el omar, el león.
Nos encontramos con nuestro amigo mendocino y nos fundimos en un abrazo, León trabaja en la bodega rutini, es enólogo aunque lo oculta y colabora en la producción de las variedades de vinos y espumantes Buhler. Es una persona muy cálida que tiene dos o tres cambios menos que los rosarinos.
Vive del arte de hacer vino en medio de la montaña.
En esa ocasión nos presentó a Jeremias, su hermano abogado que habia estudiado derecho penal en Rosario y más adelante sería muy importante en esta historia.
Me pegó el sueño y me puse a buscar cómplices. El Lito tomaba lento de una pinta caliente. Se sobresalía su dedo vendado con un alambre incrustado.
Le comenté que volvería al Hostel asi aprovechábamos bien el viernes a la mañana, había muchos planes para hacer.
Dejó el vaso y me secundó.
Antes de entrar al hostel nos tomamos una Andes bien fría en un bar contiguo en el cual me dejaron poner música, no había nadie. Le dije que si con la música caía una mesa más me invitaban una birra, saqué la mierda que sonaba y puse el disco de los pericos y amigos.
Por aristides pasa mucha gente caminando. Logramos el objetivo.
Hicimos una video llamada a rosario con una amiga que hacia mucho no veiamos, el lito le hablaba, le preguntó que le habia pasado en el dedo al notar su venda casi caricaturesca y el alambre salido cual capitan garfio.
Le dijimos que al lito lo habia mordido un mono en el zoologico mientras intentaba darle de comer.
No pude evitar recordar 20 años atras en un viaje de futsal a mendoza con regatas cuando el lito molestaba a los monos aulladores, empezaba de a poco a aullar y los animales enloquecían era tremendo. El lito se ponía fucsia de tanto gritar. Siempre fue muy jodón.
La respuesta de nuestra amiga fue muy sincera y crédula "a ustedes siempre le pasan cosas"
Antes de partir a la habitacion Esteban me mando un audio de voz comentandome que estaban en un lugar llamado Birra House donde se pusieron a cantar todos de Central y que su propietario era hincha del nuestro.
Rumbeamos para la habitacion y ahi la pasamos mal.
Queriamos simplemente descansar pero habia un olor a patas y a suciedad tremendo.
Un hippie mugroso que dormía en la parte de arriba de una de las cuchetas tenia su campera colgando de la cama, salia olor a podrido de la ropa.
y en otra cama cercana a una ventana de la cual entraba olor del baño que estaba al lado de la pieza venia un olor a pata nauseabundo, producto del padre ignacio. No era , por supuesto, el cura sanador del barrio Rucci, leyenda de nuestra ciudad, sino que se trataba de uno que era muy paracido.
Decidi retirarme y ponerme a leer hasta que me pegue el sueño fuerte en un sillón del comedor.
El Lito no tiene drama para dormirse al toque. Y además puede roncar.
Teníamos con que contrarestarle a esos dos mugrientos.
martes, 11 de diciembre de 2018
LA FERIA DE GUAYMALLEN
El viernes 30 de noviembre nos levantamos temprano para ir con el Lito a desayunar y dejamos al resto descansando.
Buscamos un bar, yo pedí un cortado y una medialuna, el Lito un café con leche, pan integral, queso untable y mermelada. "Ayyyy me la pego y la voy de sano", algo así le dije.
El mozo al notar nuestra rosarinidad nos contó que el era Canalla producto de una relación de años con una chica de Villa Gobernador Gálvez, localidad lindera a nuestra ciudad, quien le puso esa condición para estar en pareja. A pesar de la ruptura y el paso del tiempo, el muchacho había quedado encanallado. El trabajo de la guerrera evangelizadora había dado sus frutos.
Tras terminar el desayuno tomamos un taxi hasta la feria de frutas y verduras de Guaymallen.
Esa feria es una de las mas grandes del país,
Mendoza se especializa en frutas con carozo, me contó El Lito.
El es un especialista ya que con su familia en Rosario trabajan en un puesto en el Mercado de Productores.
Quería conocer el lugar y hablar con los del puesto de Argenfruit, a donde primero me mandó de señuelo a preguntar precios. Queria chequear algo. El Lito es muy estratega.
Estuvimos un rato en ese puesto donde era todo azul y amarillo, no solo por su logo y carteles, sino por los cajones, los papeles envoltorios, las bananas y los melones. Muy canalla.
Luego que El Lito averiguó todo lo que tenia que averiguar nos fuimos a tomar un porrón a uno de los numerosos bares que hay allí y donde se abastecen los changarines. Realmente es un mundo aparte.
Una señora amasaba ñoquis en una mesa.
Entramos y pedimos.
Nos faltaba la parte mas importante que era parte del trato. Yo lo acompañé ahí pero luego íbamos a ir al estadio MALVINAS ARGENTINAS donde se jugaría la final. Teníamos un trabajo para hacer, ya había llamado y me habían confirmado que hasta las tres y media de la tarde se hacían visitas guiadas.
Necesitábamos una ruda macho para plantar en la cancha, por lo cual fuimos preguntando en distintos puestos desde donde nos iban orientando hasta que finalmente llegamos a uno donde una mujer tenía esta planta mística.
El manual que leímos por internet dice que hay que robarla pero no nos dio nuestra sana conciencia para ello, compramos una y le pedimos a la señora que no los vendió que nos diga lo primero que se le ocurriese referido a la ciudad de Rosario mientras nos hacia entrega de la planta.
La señora de baja estatura, piel morena curtida y pelo negro azabache nos miró con la bondad de sus ojos negros tan profundos como la inmensidad del alma y en tono muy bajo nos dijo "les deseo mis bendiciones a todos los rosarinos".
Después compramos la ruda macho. Había planes desde el día anterior con esa planta,
mientras la otra parte del grupo recorría iglesias en busca de agua bendita.
Buscamos un bar, yo pedí un cortado y una medialuna, el Lito un café con leche, pan integral, queso untable y mermelada. "Ayyyy me la pego y la voy de sano", algo así le dije.
El mozo al notar nuestra rosarinidad nos contó que el era Canalla producto de una relación de años con una chica de Villa Gobernador Gálvez, localidad lindera a nuestra ciudad, quien le puso esa condición para estar en pareja. A pesar de la ruptura y el paso del tiempo, el muchacho había quedado encanallado. El trabajo de la guerrera evangelizadora había dado sus frutos.
Tras terminar el desayuno tomamos un taxi hasta la feria de frutas y verduras de Guaymallen.
Esa feria es una de las mas grandes del país,
Mendoza se especializa en frutas con carozo, me contó El Lito.
El es un especialista ya que con su familia en Rosario trabajan en un puesto en el Mercado de Productores.
Quería conocer el lugar y hablar con los del puesto de Argenfruit, a donde primero me mandó de señuelo a preguntar precios. Queria chequear algo. El Lito es muy estratega.
Estuvimos un rato en ese puesto donde era todo azul y amarillo, no solo por su logo y carteles, sino por los cajones, los papeles envoltorios, las bananas y los melones. Muy canalla.
Luego que El Lito averiguó todo lo que tenia que averiguar nos fuimos a tomar un porrón a uno de los numerosos bares que hay allí y donde se abastecen los changarines. Realmente es un mundo aparte.
Una señora amasaba ñoquis en una mesa.
Entramos y pedimos.
Nos faltaba la parte mas importante que era parte del trato. Yo lo acompañé ahí pero luego íbamos a ir al estadio MALVINAS ARGENTINAS donde se jugaría la final. Teníamos un trabajo para hacer, ya había llamado y me habían confirmado que hasta las tres y media de la tarde se hacían visitas guiadas.
Necesitábamos una ruda macho para plantar en la cancha, por lo cual fuimos preguntando en distintos puestos desde donde nos iban orientando hasta que finalmente llegamos a uno donde una mujer tenía esta planta mística.
El manual que leímos por internet dice que hay que robarla pero no nos dio nuestra sana conciencia para ello, compramos una y le pedimos a la señora que no los vendió que nos diga lo primero que se le ocurriese referido a la ciudad de Rosario mientras nos hacia entrega de la planta.
La señora de baja estatura, piel morena curtida y pelo negro azabache nos miró con la bondad de sus ojos negros tan profundos como la inmensidad del alma y en tono muy bajo nos dijo "les deseo mis bendiciones a todos los rosarinos".
Después compramos la ruda macho. Había planes desde el día anterior con esa planta,
mientras la otra parte del grupo recorría iglesias en busca de agua bendita.
CASALE
La mañana del jueves amaneció con un día soleado.
Salí al parque y los pibes estaban alrededor de una mesa, bajo la sombra de un árbol, tomando mates y untando pan con manteca y dulce de leche.
Me uní a ellos. La charla giraba en torno a la final, tema excluyente, y sobre como iba a hacer cada uno.
La mayoría ya lo había decidido, yo preferí esperar unos días más.
Nos pusimos a escuchar el cuento de Roberto Fontanarrosa titulado "19 de diciembre de 1971" narrado por Alejandro Apo que está en Youtube y nos emocionamos y reÍmos.
Esteban y Wally se fueron a comprar carne y yo puse desde el celular Radio Dos, el programa "Zapping Sport" de Luis Ricossa donde tengo un jingle "Guillermo Morales, Seguros Generales". Lo canto yo mismo con mi hermano, el astrónomo, El Pillo y Hans, el guitarrista de Bacorales, con quien tenemos un grupo de rock con el cual este año editamos un disco titulado Rosario, en homenaje a nuestra ciudad.
El jingle también suena en el Gigante de Arroyito los días de partido.
Se que esto es un exceso de información autorreferencial pero no podía omitir todos estos pintorescos detalles.
Le mando un mensaje a Luis y le cuento que estamos en Mendoza.
Al aire dice "en vez de estar tranquilos allá, están pendientes de nuestro programa, escuchando Radio Dos, saludos para guille y toda la banda de Regatas, que ya están instalados en un viñedo".
Alejo Massoti, el co-conductor se pone a hablar de las bondades del vino mendocino y el Petaco Carbonari, integrante, hasta ese momento, del último equipo campeón de Rosario Central, en ocasión de la copa Conmebol 1995 y figura descollante en la final al marcar dos goles en los 90 minutos y uno en la definición por penales, nos pide que le llevemos un torrontés.
El asado de esa tarde lo comimos al lado del lago debajo de un sauce eléctrico y en la sobremesa, continuamos escuchando la última parte del cuento de Fontanarrosa.
Una vez concluido ello se nos ocurrió llamar a los Casale que figuran en telexplorer, que es la guía de teléfono virtual.
La intención era corroborar su existencia.
Buscamos Casale en Salta y en Rosario.
El cuento sugiere que uno de los hijos del viejo se fue a vivir a la provincia norteña.
Para quienes no lo saben el cuento del Negro al que hago referencia toma como eje un acontecimiento muy importante para la historia canalla, el gol de palomita de Ado Pedro Poy con el cual Central eliminó a Ñuls en la semifinal de 1971, tras lo cual accedió a la final y obtuvo su primer título en el profesionalismo
En las próximas líneas les voy a "spoylear" el desenlace por lo cual les doy unos renglones para que lo piensen si quieren saber como termina ese cuento en el cual un grupo de hinchas llevan a la cancha a un viejo de apellido Casale, padre de un tal "Cabezón" que por distintos motivos nunca lo había visto perder a Central en un clásico.
El viejo finalmente fallece, al terminar el partido, abrazado a los muchachos en la tribuna, feliz, "qué iba a vivir cinco años más, una vida miserable, yo para eso prefiero morir así", se justifica el narrador de la historia tras llevarlo como amuleto a ese partido, a sabiendas de un problema cardíaco que Casale poseía.
Cuestión que tuvimos la ocurrencia de seguir esa pista. La pista de que su hijo, el Cabezón se había ido a vivir a Salta.
Probamos con esa provincia y con nuestra ciudad.
Fontanarrosa se encargó de aclarar que todo en esa historia es ficción y una vez vi un reportaje en el que decía que no le extrañaría como ocurre con las leyendas populares que en muchos años digan que todo eso fue cierto.
Desatendiendo su aseveración iniciamos la investigación y comenzamos a llamar a cuanto Casale aparecía en la guía virtual.
Tuvimos múltiples respuestas, claro, todos eran Casale.
La que más nos sorprendió fue una que dijo que Don Casale se había ido por los pueblos del interior de Salta a trabajar y que no tenía señal en esos lugares, ante mi pedido del número de celular.
Era evidente, era él.
Quería escaparle al destino.
Salí al parque y los pibes estaban alrededor de una mesa, bajo la sombra de un árbol, tomando mates y untando pan con manteca y dulce de leche.
Me uní a ellos. La charla giraba en torno a la final, tema excluyente, y sobre como iba a hacer cada uno.
La mayoría ya lo había decidido, yo preferí esperar unos días más.
Nos pusimos a escuchar el cuento de Roberto Fontanarrosa titulado "19 de diciembre de 1971" narrado por Alejandro Apo que está en Youtube y nos emocionamos y reÍmos.
Esteban y Wally se fueron a comprar carne y yo puse desde el celular Radio Dos, el programa "Zapping Sport" de Luis Ricossa donde tengo un jingle "Guillermo Morales, Seguros Generales". Lo canto yo mismo con mi hermano, el astrónomo, El Pillo y Hans, el guitarrista de Bacorales, con quien tenemos un grupo de rock con el cual este año editamos un disco titulado Rosario, en homenaje a nuestra ciudad.
El jingle también suena en el Gigante de Arroyito los días de partido.
Se que esto es un exceso de información autorreferencial pero no podía omitir todos estos pintorescos detalles.
Le mando un mensaje a Luis y le cuento que estamos en Mendoza.
Al aire dice "en vez de estar tranquilos allá, están pendientes de nuestro programa, escuchando Radio Dos, saludos para guille y toda la banda de Regatas, que ya están instalados en un viñedo".
Alejo Massoti, el co-conductor se pone a hablar de las bondades del vino mendocino y el Petaco Carbonari, integrante, hasta ese momento, del último equipo campeón de Rosario Central, en ocasión de la copa Conmebol 1995 y figura descollante en la final al marcar dos goles en los 90 minutos y uno en la definición por penales, nos pide que le llevemos un torrontés.
El asado de esa tarde lo comimos al lado del lago debajo de un sauce eléctrico y en la sobremesa, continuamos escuchando la última parte del cuento de Fontanarrosa.
Una vez concluido ello se nos ocurrió llamar a los Casale que figuran en telexplorer, que es la guía de teléfono virtual.
La intención era corroborar su existencia.
Buscamos Casale en Salta y en Rosario.
El cuento sugiere que uno de los hijos del viejo se fue a vivir a la provincia norteña.
Para quienes no lo saben el cuento del Negro al que hago referencia toma como eje un acontecimiento muy importante para la historia canalla, el gol de palomita de Ado Pedro Poy con el cual Central eliminó a Ñuls en la semifinal de 1971, tras lo cual accedió a la final y obtuvo su primer título en el profesionalismo
En las próximas líneas les voy a "spoylear" el desenlace por lo cual les doy unos renglones para que lo piensen si quieren saber como termina ese cuento en el cual un grupo de hinchas llevan a la cancha a un viejo de apellido Casale, padre de un tal "Cabezón" que por distintos motivos nunca lo había visto perder a Central en un clásico.
El viejo finalmente fallece, al terminar el partido, abrazado a los muchachos en la tribuna, feliz, "qué iba a vivir cinco años más, una vida miserable, yo para eso prefiero morir así", se justifica el narrador de la historia tras llevarlo como amuleto a ese partido, a sabiendas de un problema cardíaco que Casale poseía.
Cuestión que tuvimos la ocurrencia de seguir esa pista. La pista de que su hijo, el Cabezón se había ido a vivir a Salta.
Probamos con esa provincia y con nuestra ciudad.
Fontanarrosa se encargó de aclarar que todo en esa historia es ficción y una vez vi un reportaje en el que decía que no le extrañaría como ocurre con las leyendas populares que en muchos años digan que todo eso fue cierto.
Desatendiendo su aseveración iniciamos la investigación y comenzamos a llamar a cuanto Casale aparecía en la guía virtual.
Tuvimos múltiples respuestas, claro, todos eran Casale.
La que más nos sorprendió fue una que dijo que Don Casale se había ido por los pueblos del interior de Salta a trabajar y que no tenía señal en esos lugares, ante mi pedido del número de celular.
Era evidente, era él.
Quería escaparle al destino.
ESPECULANDO
Tras cenar nos fuimos afuera copa en mano con la música que salía desde "la lata" conectada a bluetubh.
"Yo me vuelvo a Rosario".
"Yo me quedo".
"Yo cambio el pasaje".
"Yo voy y vuelvo".
Una vez más, estábamos en una encrucijada de fin de año.
Este viaje lo habíamos organizado con mucha antelación, aprovechando una oferta de vuelos económicos.
A medida que se acercaba la fecha no sabíamos que iba a pasar con la final de la Copa Argentina dada la imprevisibilidad constante para todo que tenemos en nuestro país.
Que depende cuando se juegue la final de la libertadores entre River y Boca, que si River le gana a Gimnasia se juega el año que viene, etcétera. Ese era el escenario antes de viajar a nuestro retiro espiritual anual en tierras mendocinas.
Solo teníamos como un trascendido el dato que decía que habría una posibilidad que la final sea el día 6 de diciembre, pero no era ninguna certeza. Y mucho menos en cuanto a la sede donde iba a disputarse. Que Mendoza. Que Córdoba.
Especulábamos, y le dábamos vuelta a ideas sobre qué hacer. Cada uno analizaba su situación personal. Como comunicarlo a sus parejas y como organizarse en lo laboral.
Los retiros que hacemos están pensados para cinco días como máximo. Más tiempo es peligroso, por la altura, uno puede apunarse y hasta el 6 de diciembre eran muchos días.
Y ni hablar si Central llegaba a salir campeón.
Estaba en riesgo nuestra salud. Por el tema ese de la emoción y la cantidad de bodegas que hay en la zona.
De fondo sonaba el tema "Patón y conductor", del disco "Música Para Canallas", canción interpretada por Edgardo Bauza, tras invitación de Fontanarrosa, con letra de Adrian Abonizio y coro de Juan Carlos Baglietto.
En la nocturnidad mendocina y bajo el firmamento escuchamos al Patón cantar, en la segunda parte del tema "Y ya me vuelvo a mi barrio, la luna brilla, perfecta cinco estrellas, me saludan, y está muy cerca la sexta".
Qué grande El Patón.
LLEGANDO A MENDOZA
El miércoles 28 de noviembre Omar, el casero de la finca, nos fue a buscar al aeropuerto y, antes de ir rumbo a la finca, pasamos por un bar en avenida Aristides.
Allí, salieron los dos por uno de balones de Stella Artois.
Habíamos llegado y estábamos con la euforia lógica del arribo que uno siente al principio de un viaje.
Detrás mio, en otra mesa, un grupo de franceses miraba un partido entre el Liverpool y el PSG.
Gritaban.
Era obvio que algo les iba a decir.
El Lito fue quien me incentivó.
En inglés les comenté que Giovani Lo Celso es de nuestro grupo de amigos del club.
Giovani acababa de pasar del PSG al Betis.
Los franceses no entendían nada. Era algo así como que estemos viendo un partido en Francia de Central y salte uno de otra mesa y nos diga que es amigo del Negro Palma.
En realidad no es lo mismo, no hay analogía al menos que hallamos encontrado luego de debatirlo.
Juampi les pidió un saludo para los franceses y Giova mandó un video. Ahora entendían menos.
Merodeaban nuestra mesa diciendo cosas en su idioma. Pidieron que les enviemos el video.
Pedimos otro par de balones para continuar aprovechando la oferta y por las dudas le dijimos a Giovani que mande otro mensaje en francés diciéndole a nuestros vecinos de mesa que nos paguen la cuenta. Giova accedió pero finalmente nos pusimos de acuerdo en no "argentinearla"y el video no fue exhibido.
Pasamos por una carnicería y partimos rumbo a la finca que dista a una hora desde donde nos encontrábamos.
Llegamos, encendimos el fuego y Juampi, que es fan de gestionar cosas con su teléfono, habilitó Direct Tv.
Había un partido que nos interesaba, jugaban River y Gimnasia en Mar del Plata y el ganador disputaría la final de la Copa con Central.
Con el partido dos a uno favorable a River nos fuimos con Wally al pueblo a comprar unas birras sorteando en moto la oscuridad de los viñedos.
Encontramos un quiosco cercano a la iglesia del pueblo atendido por una familia reunida frente al televisor viendo el partido.
"Empató Gimnasia con gol de Silva, están dos a dos", me informó el hombre de la casa ante mi requerimiento y luego accedió a perdonarme los envases que no tenía de cerveza Los Andes al informarle que estábamos con "el Omar", que luego se los llevaríamos.
Aceleramos para retornar y ver los últimos diez minuto en la casa donde, casi con el asado listo, nos esperaban El Lito, Esteban y Juampi.
Sentados todos frente a la tele dijimos previamente a quien preferíamos enfrentar.
Todos a excepción de Juampi que eligió al Lobo alegando su menor jerarquía en cuanto a plantel dijimos River, porque no queríamos perder con Gimnasia.
Si íbamos a perder la cuarta final consecutiva preferíamos que sea con River Plate, por el tema de las cargadas.
Gimnasia estaba casi como nosotros, hacía rato que no ganaba algo, exactamente desde el año 1993 en ocasión de la copa por lo cien años de la AFA en la cual derrotó, precisamente, a River.
Equipazo del lobo en ese entonces integrado, entre otros, por Dopazo, Ortiz, los Mellizos Barros Schelotto y Hugo Romeo Guerra.
Gimnasia fue el vencedor en los penales por 5 a 4
No era el favorito en los papeles pero River venía con una situación agitada dado que el fin de semana previo se había suspendido dos veces por incidentes en la previa, la final de la Libertadores con Boca.
Con la incertidumbre de cuando y donde se jugaría arribaron a Mar del Plata para jugar por la semi de la Copa Argentina.
Estábamos poniendo la mesa cuando uno de los periodistas de TyC Sports estaba por entrevistar en el campo de juego a uno de los jugadores del equipo triunfante. De movida el comunicador rompió el hielo: "¿Saben que el jueves 6 de diciembre la final se juega en Mendoza, no?".
Nos miramos los 5. Esteban que llevaba los platos a la mesa quedó boquiabierto un rato. Ninguno lo podía creer.
Allí, salieron los dos por uno de balones de Stella Artois.
Habíamos llegado y estábamos con la euforia lógica del arribo que uno siente al principio de un viaje.
Detrás mio, en otra mesa, un grupo de franceses miraba un partido entre el Liverpool y el PSG.
Gritaban.
Era obvio que algo les iba a decir.
El Lito fue quien me incentivó.
En inglés les comenté que Giovani Lo Celso es de nuestro grupo de amigos del club.
Giovani acababa de pasar del PSG al Betis.
Los franceses no entendían nada. Era algo así como que estemos viendo un partido en Francia de Central y salte uno de otra mesa y nos diga que es amigo del Negro Palma.
En realidad no es lo mismo, no hay analogía al menos que hallamos encontrado luego de debatirlo.
Juampi les pidió un saludo para los franceses y Giova mandó un video. Ahora entendían menos.
Merodeaban nuestra mesa diciendo cosas en su idioma. Pidieron que les enviemos el video.
Pedimos otro par de balones para continuar aprovechando la oferta y por las dudas le dijimos a Giovani que mande otro mensaje en francés diciéndole a nuestros vecinos de mesa que nos paguen la cuenta. Giova accedió pero finalmente nos pusimos de acuerdo en no "argentinearla"y el video no fue exhibido.
Pasamos por una carnicería y partimos rumbo a la finca que dista a una hora desde donde nos encontrábamos.
Llegamos, encendimos el fuego y Juampi, que es fan de gestionar cosas con su teléfono, habilitó Direct Tv.
Había un partido que nos interesaba, jugaban River y Gimnasia en Mar del Plata y el ganador disputaría la final de la Copa con Central.
Con el partido dos a uno favorable a River nos fuimos con Wally al pueblo a comprar unas birras sorteando en moto la oscuridad de los viñedos.
Encontramos un quiosco cercano a la iglesia del pueblo atendido por una familia reunida frente al televisor viendo el partido.
"Empató Gimnasia con gol de Silva, están dos a dos", me informó el hombre de la casa ante mi requerimiento y luego accedió a perdonarme los envases que no tenía de cerveza Los Andes al informarle que estábamos con "el Omar", que luego se los llevaríamos.
Aceleramos para retornar y ver los últimos diez minuto en la casa donde, casi con el asado listo, nos esperaban El Lito, Esteban y Juampi.
Sentados todos frente a la tele dijimos previamente a quien preferíamos enfrentar.
Todos a excepción de Juampi que eligió al Lobo alegando su menor jerarquía en cuanto a plantel dijimos River, porque no queríamos perder con Gimnasia.
Si íbamos a perder la cuarta final consecutiva preferíamos que sea con River Plate, por el tema de las cargadas.
Gimnasia estaba casi como nosotros, hacía rato que no ganaba algo, exactamente desde el año 1993 en ocasión de la copa por lo cien años de la AFA en la cual derrotó, precisamente, a River.
Equipazo del lobo en ese entonces integrado, entre otros, por Dopazo, Ortiz, los Mellizos Barros Schelotto y Hugo Romeo Guerra.
Gimnasia fue el vencedor en los penales por 5 a 4
No era el favorito en los papeles pero River venía con una situación agitada dado que el fin de semana previo se había suspendido dos veces por incidentes en la previa, la final de la Libertadores con Boca.
Con la incertidumbre de cuando y donde se jugaría arribaron a Mar del Plata para jugar por la semi de la Copa Argentina.
Estábamos poniendo la mesa cuando uno de los periodistas de TyC Sports estaba por entrevistar en el campo de juego a uno de los jugadores del equipo triunfante. De movida el comunicador rompió el hielo: "¿Saben que el jueves 6 de diciembre la final se juega en Mendoza, no?".
Nos miramos los 5. Esteban que llevaba los platos a la mesa quedó boquiabierto un rato. Ninguno lo podía creer.
FAMILIA BUHLER
Desde hace un tiempo se hizo una costumbre visitar una vez al año la finca de la Familia Buhler ubicada en la provincia de Mendoza, más precisamente en la pequeña localidad de Reducción, departamento Rivadavia.
Allí acude un grupo de amigos del que formo parte y está unido, básicamente, por el Club Regatas, con el fin de realizar una especie de retiro espiritual, con un fuego constante en la parrilla o en el horno, visitando bodegas o simplemente contemplando la cordillera de Los Andes mientras las aves son la banda de sonido de tan imponente paisaje.
Wally es el hermano mayor de los Buhler, a quien le sigue Juana y el menor Cristian. La madre de ellos se llama Beatriz Bessano y el padre Aflredo Gerardo Buhler, mentor e ideólogo de la finca en cuestión cuando era un páramo.
En ese lugar, "Freddy" fue gestando un sueño, una casa, una pileta, un lago artificial y una cancha de fútbol de once jugadores para compartir entre amigos y familiares.
Todo este sitio de ensueño se encuentra rodeado de viñedos de donde sale la uva para fabricar el vino que lleva el apellido de la familia, algo que fue impulsado por Wally años después del deceso de su papá, un invierno con nieve en la zona de Los Penitentes, producto de un accidente de tránsito.
Corría el año 2008 y Fredy era vice presidente de Rosario Central siendo factotum de la adquisición para el Club del predio de Arroyo Seco.
La noticia cayó como un verdadero baldazo de agua fría, recuerdo que, inmediatamente, me comuniqué por teléfono con mi amigo Seba Candotto, quien lo había acompañado a Freddy durante la campaña y en ese entonces, era el jefe de prensa del club siendo yo el encargado del sitio web desde el cual dimos la noticia y condolencias.
Recuerdo que antes de las elecciones en el club, y en ocasión del cierre de la campaña de la lista Mística Canalla, acudimos con mi hermano, el astrónomo Leandro "Chispa" Morales.
Esa lista estaba encabezada por el ex intendente de Rosario Horacio Daniel Usandizaga, figura impulsada por un nutrido grupo de jóvenes con mucha energía, quienes habían bautizado a la agrupación.
Esa noche Fredy tomó el micrófono desde el techo de la casa que oficiaba de búnker político y tuvo sentidas palabras para con el club, al borde de la emoción.
Todo era ilusión. Central venía de una intervención judicial tras sucesivas malas administraciones.
Recuerdo que Usandizaga cerró la noche con la promesa de un Central Campeón.
Mi amigo de la época del colegio, Tomás Bondino, quien hacía sus primeras armas en el diario La Capital y estaba grabando todo lo que acontecía se me acercó y me dijo "acá tengo un título, este tipo está diciendo que los va a sacar campeones".
Ocho técnicos pasaron durante los dos años y medio de su gestión en la cual su hijo Manuel fue el asesor futbolístico, hubo renuncias masivas y culminó con el descenso en el 2010.
Luego de tres durísimos años jugando en el Nacional B el club se puso de pie cimentado en el apoyo y compromiso de su gente. Aumentó considerablemente el número de socios y hubo un muy buen trabajo en inferiores, la inagotable cantera Canalla de la cual la primera división se ha ido nutriendo a través de su historia volvió a dar sus frutos bajo la gestión de la agrupación Raza Canalla, impulsada por el ex jugador Gonzalo Belloso y Norberto Speciale como presidente.
En el 2014 El Foro Canaya Unidos se impuso por abrumadora mayoría en los comicios con el equipo clasificado a la final de la Copa Argentina.
El partido se disputó en el estadio Bicentenario de San Juan ante Huracán del barrio porteño de Parque Patricios.
Tras empatar en cero durante los noventa minutos llegaron los penales. El Globo empezó errando la tanda y Central pudo ponerse en ventaja en un momento de la misma por 3 a 1 pero el muy buen arquero Caranta erró su remate y Wanchope Ábila puso la paridad ,que luego se dirimiría en los "mano a mano" y fue favorable para los de Parque Patricios.
Tras este partido el director técnico Miguel Angel Russo, con quien Central había ascendido, presentó su renuncia y para fin de año, más precisamente el 14 de diciembre se anunció a Eduardo Germán Coudet como d.t.
Con "El Chacho" Central tuvo fútbol de alto vuelo e intensidad que lo llevó a ganar el reconocimiento de todo el ambiente del fútbol, poner al club en el plano internacional y disputar dos finales de Copa Argentina, ambas en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba. Una de ellas ante Boca en el 2015 y la siguiente ante River en el 2016, las dos perdidas, la primera recordada por siempre como la "final de Ceballos", por el apellido del árbitro de bochornosa actuación y la otra por ser la "final de los dos penales" en la que al River de Marcelo Gallardo le cobraron dos.
Viajé a las tres lo cual desde Rosario se traduce por vía terrestre, ida y vuelta, en unos 3600 kilómetros recorridos, casi lo mismo que la extensión del territorio argentino de sur a norte.
También debido a esta experiencia puedo dar fe que la tercera no es la vencida, contradiciendo la expresión popular.
La que nos tocó jugar en el 2018 no podía ser la excepción porque, de lo que también puedo dar fe, es que con Central ocurre algo que lo describe muy bien un trapo, uno que tiene dos palabras muy escuetas en letras azules y fondo amarillo que anuncia : "Fe Ciega".
Allí acude un grupo de amigos del que formo parte y está unido, básicamente, por el Club Regatas, con el fin de realizar una especie de retiro espiritual, con un fuego constante en la parrilla o en el horno, visitando bodegas o simplemente contemplando la cordillera de Los Andes mientras las aves son la banda de sonido de tan imponente paisaje.
Wally es el hermano mayor de los Buhler, a quien le sigue Juana y el menor Cristian. La madre de ellos se llama Beatriz Bessano y el padre Aflredo Gerardo Buhler, mentor e ideólogo de la finca en cuestión cuando era un páramo.
En ese lugar, "Freddy" fue gestando un sueño, una casa, una pileta, un lago artificial y una cancha de fútbol de once jugadores para compartir entre amigos y familiares.
Todo este sitio de ensueño se encuentra rodeado de viñedos de donde sale la uva para fabricar el vino que lleva el apellido de la familia, algo que fue impulsado por Wally años después del deceso de su papá, un invierno con nieve en la zona de Los Penitentes, producto de un accidente de tránsito.
Corría el año 2008 y Fredy era vice presidente de Rosario Central siendo factotum de la adquisición para el Club del predio de Arroyo Seco.
La noticia cayó como un verdadero baldazo de agua fría, recuerdo que, inmediatamente, me comuniqué por teléfono con mi amigo Seba Candotto, quien lo había acompañado a Freddy durante la campaña y en ese entonces, era el jefe de prensa del club siendo yo el encargado del sitio web desde el cual dimos la noticia y condolencias.
Recuerdo que antes de las elecciones en el club, y en ocasión del cierre de la campaña de la lista Mística Canalla, acudimos con mi hermano, el astrónomo Leandro "Chispa" Morales.
Esa lista estaba encabezada por el ex intendente de Rosario Horacio Daniel Usandizaga, figura impulsada por un nutrido grupo de jóvenes con mucha energía, quienes habían bautizado a la agrupación.
Esa noche Fredy tomó el micrófono desde el techo de la casa que oficiaba de búnker político y tuvo sentidas palabras para con el club, al borde de la emoción.
Todo era ilusión. Central venía de una intervención judicial tras sucesivas malas administraciones.
Recuerdo que Usandizaga cerró la noche con la promesa de un Central Campeón.
Mi amigo de la época del colegio, Tomás Bondino, quien hacía sus primeras armas en el diario La Capital y estaba grabando todo lo que acontecía se me acercó y me dijo "acá tengo un título, este tipo está diciendo que los va a sacar campeones".
Ocho técnicos pasaron durante los dos años y medio de su gestión en la cual su hijo Manuel fue el asesor futbolístico, hubo renuncias masivas y culminó con el descenso en el 2010.
Luego de tres durísimos años jugando en el Nacional B el club se puso de pie cimentado en el apoyo y compromiso de su gente. Aumentó considerablemente el número de socios y hubo un muy buen trabajo en inferiores, la inagotable cantera Canalla de la cual la primera división se ha ido nutriendo a través de su historia volvió a dar sus frutos bajo la gestión de la agrupación Raza Canalla, impulsada por el ex jugador Gonzalo Belloso y Norberto Speciale como presidente.
En el 2014 El Foro Canaya Unidos se impuso por abrumadora mayoría en los comicios con el equipo clasificado a la final de la Copa Argentina.
El partido se disputó en el estadio Bicentenario de San Juan ante Huracán del barrio porteño de Parque Patricios.
Tras empatar en cero durante los noventa minutos llegaron los penales. El Globo empezó errando la tanda y Central pudo ponerse en ventaja en un momento de la misma por 3 a 1 pero el muy buen arquero Caranta erró su remate y Wanchope Ábila puso la paridad ,que luego se dirimiría en los "mano a mano" y fue favorable para los de Parque Patricios.
Tras este partido el director técnico Miguel Angel Russo, con quien Central había ascendido, presentó su renuncia y para fin de año, más precisamente el 14 de diciembre se anunció a Eduardo Germán Coudet como d.t.
Con "El Chacho" Central tuvo fútbol de alto vuelo e intensidad que lo llevó a ganar el reconocimiento de todo el ambiente del fútbol, poner al club en el plano internacional y disputar dos finales de Copa Argentina, ambas en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba. Una de ellas ante Boca en el 2015 y la siguiente ante River en el 2016, las dos perdidas, la primera recordada por siempre como la "final de Ceballos", por el apellido del árbitro de bochornosa actuación y la otra por ser la "final de los dos penales" en la que al River de Marcelo Gallardo le cobraron dos.
Viajé a las tres lo cual desde Rosario se traduce por vía terrestre, ida y vuelta, en unos 3600 kilómetros recorridos, casi lo mismo que la extensión del territorio argentino de sur a norte.
También debido a esta experiencia puedo dar fe que la tercera no es la vencida, contradiciendo la expresión popular.
La que nos tocó jugar en el 2018 no podía ser la excepción porque, de lo que también puedo dar fe, es que con Central ocurre algo que lo describe muy bien un trapo, uno que tiene dos palabras muy escuetas en letras azules y fondo amarillo que anuncia : "Fe Ciega".
domingo, 11 de noviembre de 2018
COMUNICACIÓN
Otra vez la misma sensación de que alguien va a entrar a la casa
Estoy en la parte de arriba, es de noche.
Afuera solo hay oscuridad
Las ventanas no tienen rejas.
Escucho a la abuela que baja las negras escaleras de mármol que resisten las reformas que una y otra vez le hicieron a la casa. Baja arrastrando el camisón con sus pantuflas.
Las copas de los árboles se mueven en la negritud y contrastan con el cielo.
El viento sopla inclemente
Hay presencias merodeando la casa y el jardín no tiene cerca.
Todo es de un tiempo en el que no hacía falta el resguardo.
Tapiales sin rejas ni arbustos.
Y ella sigue bajando las escaleras mientras la noche nos acecha.
Yo se que no estamos más en esa época.
Y comienzan a surgir las voces. Y el ruido de una ventana que intenta abrirse.
Y la abuela pide ayuda y me llama.
Bajo las escaleras con prisa y el miedo me oprime los músculos de las piernas.
Llego al teléfono del comedor que no existe más como era y comienzo a discar con un dedo.
El número de la policía no se si es el 911 en ese tiempo.
Pienso lo que voy a decir rápido en esos microsegundos, ser claro, que es la casa de Rondeau y Vucetich, la esquina sur, la numeración 2824 o 3092 según la época.
Decir que alguien quiere entrar a la casa, contarlo rápido.
Seguro me van a pedir más precisiones, no se que más les voy a poder decir, apurado y consternado.
Pero no llego a hacer esa llamada y todo se evapora al despertar.
Una vez más ella me quiere decir algo desde el más allá.
miércoles, 7 de noviembre de 2018
MERCA
Estábamos sentado en unos sillones, en el medio de la peatonal Cordoba, entre Corrientes y Entre Rios a la altura de Yogurt Time.
Allí estábamos en ronda, Hans a mi lado izquierdo y luego siguiendo las agujas del reloj, Eloy, Tito, Leandro, Coki y más al lado mio Popono.
Hablábamos sobre la fiesta de carnaval en el club Regatas. Todos daban su punto de vista.
Yo que tenía de frente a Eloy y a Tito pensaba en el estilo de ambos para tocar el bajo.
La convesarción corría, Popono, ponía dosis de humor y alegría.
Yo di mi parecer, entusiasta, sobre como debería ser esa fecha, y hablé tanto y rápido que se acercó uno que pasaba y me preguntó si tenía merca. Asi de directo.
La noche en cuestión llegó, Regatas explotaba de gente, el parque estaba copado por una multitud, el escenario armado mirando al sur.
El Flaco Pérez corría de un lado a otro.
Subieron las bandas más conocidas y nosotros, los bacorales, quedamos atrás del escenario.
Empezaron al revés.
Hans mostraba signos de preocupación, pintaba para que no tocáramos.
Leandro estaba indiferente a la situación y Tito estaba en pedo.
Tras bambalinas esperábamos nuestro turno.
Las bandas que pasaron ante la buena recepción del ecléctico público lo hicieron por un lapso breve.
Cuando estaban Los Vándalos en escena, Popono me hizo señas para que suba a cantar con el.
Subí y comencé a correr de una punta a otra del escenario con el micrófono cantando El Principito.
Popono reía, la gente bailaba. Era una fiesta.
"Si subimos acá con Los Bacorales nos matan, cagamos todo, no tiene nada que ver", pensaba mientras cantaba.
Y ni siquiera nos dieron a elegir, el Flaco Pérez dio la orden desde un megáfono.
"Listo, basta de bandas", asi sin nada de carpa. Nada de cuchicheos ni órdenes por walkie talkie.
Cuestion que el disc jockey metío música y se vino la pachanga.
Para mi eso fue un alivio.
Hans me miraba en el camarino improvisado entre juegos para niños con cierto enojo.
Un enojo sin sustancia. Un enojo con él, el típico enojo para conmigo por no hacer nada.
Pero bueno, ahi estaba el ruborizado, mirada triste.
Tito no se enteró que no tocamos. Leandro ya estaba bailando con un sombrero de color, anteojos y bigotes de cotillón, bailaba con su esposa y sus 7 cuñadas.
No tenía sentido que toquemos, íbamos a cagar la fiesta. Creo que Pérez lo entendió.
Nos salvó la campana, sin dudas. Son cuestiones energéticas del momento que uno debe saber leer.
A Hans el entusiasmo de colgarse la guitarra y salir a escena no lo deja ver esto.
Al cabo de unas horas estábamos todos en la pista hasta que sobrevino el ataque de platos voladores.
Existían entonces, pensé.
Desde el lado del río comenzaron a acercarse naves espaciales, tal como las vemos en filmes.
Me asusté, me aferré al flaco perez que reía.
Emepezaron a disparar rayos láseres y a romper parte de las estructuras del club.
La heladería, los parrilleros, la pared contigua al paseo ribereño.
Rajemos, por favor rajemos., dije.
La gente húía despavorida para buscando la salida por cordiviola.
Ale me dijo tranqui, es un holograma, no pasa nada.
Era todo muy real.
Fue una maniobra disuasiva para echar a la gente, sino se quedan en el club y arman lío.
Pero era muy real el efecto ,esas naves hologramas que vinieron desde el cielo parecian reales, incluso los daños.
No existen me dijo ale, ya cuando estábamos cerca del bebedero contiguo a las canchas de tenis.
Me tranquilicé y mientras tomaba aire, ale me comento lo que existe es esto.. y en ese momento tomó un pedazó de mapostería que había en el suelo y la arrrojó sobre una de las canchas que a esa hora tenía la luz encendida y habia gente jugando.
alli estaba mi viejo que iba a buscar una pelota al fondo cuando esquivó el proyectil de gran tamaño.
le hubiera roto la cabeza.
de todas maneras, en el trayecto en que corría buscando la pelotita tuvo la reacción como para esquivarlo.
me miró en silencio, enojado, pero no dijo nada. quiza era desubicada esa hora de la madrugada pra estar jugando.
decidí irme, la fiesta me había hecho pasar momentos confusos y hasta de miedo y preocupación por cosas que no dependían de mi.
con esa sensacion de agobio tome mi moto zanella y me escapé al cordón industrial, para la zona de fray luis beltrán.
ya amanecía y encontré un quiosco atendido por un muchacho joven que tenia un tatuaje en su brazo.
le pedí una coca que me cobro cinco pesos.
eso es lo bueno de alejarse de rosario, es todo mas barato afuera, pense mientras le daba el billete.
mientras me habría la botella el muchacho me preguntó
vos tenes merca?
a lo que respondí que no tomaba.
tal ves el gesto que hago de que me toco cada tanto la nariz haga pensar eso, o sea algun código oculto y por eso me piden, pense.
o tal vez porque sueño este tipo de cosas locas.
Allí estábamos en ronda, Hans a mi lado izquierdo y luego siguiendo las agujas del reloj, Eloy, Tito, Leandro, Coki y más al lado mio Popono.
Hablábamos sobre la fiesta de carnaval en el club Regatas. Todos daban su punto de vista.
Yo que tenía de frente a Eloy y a Tito pensaba en el estilo de ambos para tocar el bajo.
La convesarción corría, Popono, ponía dosis de humor y alegría.
Yo di mi parecer, entusiasta, sobre como debería ser esa fecha, y hablé tanto y rápido que se acercó uno que pasaba y me preguntó si tenía merca. Asi de directo.
La noche en cuestión llegó, Regatas explotaba de gente, el parque estaba copado por una multitud, el escenario armado mirando al sur.
El Flaco Pérez corría de un lado a otro.
Subieron las bandas más conocidas y nosotros, los bacorales, quedamos atrás del escenario.
Empezaron al revés.
Hans mostraba signos de preocupación, pintaba para que no tocáramos.
Leandro estaba indiferente a la situación y Tito estaba en pedo.
Tras bambalinas esperábamos nuestro turno.
Las bandas que pasaron ante la buena recepción del ecléctico público lo hicieron por un lapso breve.
Cuando estaban Los Vándalos en escena, Popono me hizo señas para que suba a cantar con el.
Subí y comencé a correr de una punta a otra del escenario con el micrófono cantando El Principito.
Popono reía, la gente bailaba. Era una fiesta.
"Si subimos acá con Los Bacorales nos matan, cagamos todo, no tiene nada que ver", pensaba mientras cantaba.
Y ni siquiera nos dieron a elegir, el Flaco Pérez dio la orden desde un megáfono.
"Listo, basta de bandas", asi sin nada de carpa. Nada de cuchicheos ni órdenes por walkie talkie.
Cuestion que el disc jockey metío música y se vino la pachanga.
Para mi eso fue un alivio.
Hans me miraba en el camarino improvisado entre juegos para niños con cierto enojo.
Un enojo sin sustancia. Un enojo con él, el típico enojo para conmigo por no hacer nada.
Pero bueno, ahi estaba el ruborizado, mirada triste.
Tito no se enteró que no tocamos. Leandro ya estaba bailando con un sombrero de color, anteojos y bigotes de cotillón, bailaba con su esposa y sus 7 cuñadas.
No tenía sentido que toquemos, íbamos a cagar la fiesta. Creo que Pérez lo entendió.
Nos salvó la campana, sin dudas. Son cuestiones energéticas del momento que uno debe saber leer.
A Hans el entusiasmo de colgarse la guitarra y salir a escena no lo deja ver esto.
Al cabo de unas horas estábamos todos en la pista hasta que sobrevino el ataque de platos voladores.
Existían entonces, pensé.
Desde el lado del río comenzaron a acercarse naves espaciales, tal como las vemos en filmes.
Me asusté, me aferré al flaco perez que reía.
Emepezaron a disparar rayos láseres y a romper parte de las estructuras del club.
La heladería, los parrilleros, la pared contigua al paseo ribereño.
Rajemos, por favor rajemos., dije.
La gente húía despavorida para buscando la salida por cordiviola.
Ale me dijo tranqui, es un holograma, no pasa nada.
Era todo muy real.
Fue una maniobra disuasiva para echar a la gente, sino se quedan en el club y arman lío.
Pero era muy real el efecto ,esas naves hologramas que vinieron desde el cielo parecian reales, incluso los daños.
No existen me dijo ale, ya cuando estábamos cerca del bebedero contiguo a las canchas de tenis.
Me tranquilicé y mientras tomaba aire, ale me comento lo que existe es esto.. y en ese momento tomó un pedazó de mapostería que había en el suelo y la arrrojó sobre una de las canchas que a esa hora tenía la luz encendida y habia gente jugando.
alli estaba mi viejo que iba a buscar una pelota al fondo cuando esquivó el proyectil de gran tamaño.
le hubiera roto la cabeza.
de todas maneras, en el trayecto en que corría buscando la pelotita tuvo la reacción como para esquivarlo.
me miró en silencio, enojado, pero no dijo nada. quiza era desubicada esa hora de la madrugada pra estar jugando.
decidí irme, la fiesta me había hecho pasar momentos confusos y hasta de miedo y preocupación por cosas que no dependían de mi.
con esa sensacion de agobio tome mi moto zanella y me escapé al cordón industrial, para la zona de fray luis beltrán.
ya amanecía y encontré un quiosco atendido por un muchacho joven que tenia un tatuaje en su brazo.
le pedí una coca que me cobro cinco pesos.
eso es lo bueno de alejarse de rosario, es todo mas barato afuera, pense mientras le daba el billete.
mientras me habría la botella el muchacho me preguntó
vos tenes merca?
a lo que respondí que no tomaba.
tal ves el gesto que hago de que me toco cada tanto la nariz haga pensar eso, o sea algun código oculto y por eso me piden, pense.
o tal vez porque sueño este tipo de cosas locas.
domingo, 28 de octubre de 2018
EL CAÑO DE CERVEZA
La cobra es el apodo que tiene las dos canillas vertedoras del Riel. Una expele chop Santa Fe y la otra Sidra 1889.
Este bodegón centenario fue el primero que trajo esta cerveza a Rosario. Una marca emblemática de la capital de nuestra provincia pero vaya a saber porqué cuestión marquetinera nunca pudo penetrar en nuestra ciudad.
Hasta que a Beltrán se le ocurrió traerla.
Tal vez haya costado esta marca por esa cuestión de que el rosarino no se siente santafesino. Por esa boludez de los límites o ese complejo de no ser capital de la provincia.
Pero en fin, hace unos años El Riel comenzó a venderla con mucho éxito a tal punto que otros bares empezaron a comercializarla e incluso apareció en almacenes y supermercados.
Hasta aquí la introducción bien podría ser de algún recorte periodístico de la sección economía y negocios del diario La Capital pero hay algo más que pocos saben y es la conexión que hay con el cervesoducto santafesino, algo que viene de principio de siglo pasado, cuando empezó el bar El Riel, hace mucho, mucho tiempo atrás, por supuesto ni Beltrán ni ninguno de nosotros estaban.
Al comprar la llave de negocio mi amigo fue notificado de este secreto, una especie de secreto de estado, como se enteran los presidentes de un país al asumir.
"Beltrán, hay algo que debo decirle" le dijo la anciana, dueña de la propiedad.
Esa tarde yo estaba acompañándolo a él y a su socio, El tío ivan dangelo.
Bajamos las escaleras del sótano.
El tío tiró "cagamos ahora nos va a decir algo de la humedad"
Pero la viejecilla iluminó con su linterna el rostro regordete y con bigote de Ivan y le asestó deteniendo su marcha mientras quedamos parados los cuatro en la escalera : "este es uno de los secretos mágicos que posee nuestra ciudad"
Nos quedamos absortos. no sabíamos con lo que nos íbamos a encontrar.
Resultó ser que por debajo de el riel hay un caño que une los 325 kilómetros que hay hasta la planta donde se fabrica la cerveza santa fe.
Es toda una atracción, en esa planta está el "cervesoducto" que es un caño que une la fabrica y cruza la calle hasta un patio cervecero.
Si ello es toda una atracción imagínense lo que será cuando esto se sepa, musitó Beltran!
Jamás!, dijo la anciana iluminándose el marchito y pálido rostro de bellos canosos y verruga en su nariz.
Nos quedamos atónitos. Al Tío Ivan se le doblaron los bigotes de forma curvilínea hacia arriba.
pero por qué, señora, atine a decir?
porque una maldición pesará sobre todo aquel que ose contar lo de este caño, solo los dueños del lugar pueden saberlo.
ya de movida estaba mal parado ante esta situación. yo no era dueño ni nada que se le parezca, solo soy el biógrafo de beltrán.
No quise decir nada al respecto, la viejecilla parecía desconocer esta condición.
Dos meses tardamos en acondicionar el bar para su inauguración. Muchos amigos participamos.
Se cambiaron los pisos y se colocaron espejos en una de las paredes.
El Riel fue una continuación del bistrot La Vie en Rose, en el libro que le dediqué a ese extinto slo anticipé.
Esta segunda parte fue distinta y en algún punto superó a la anterior contradiciendo la frase que dice que las segundas partes no son buenas.
Estábamos un poco más maduros y teníamos un plan de contingencia anti mutantes. El que traía a uno era responsable por tal, por lo cual las cosas fueron para mejor. ademas descubrimos que dos mutantes se anulan entre ellos y esa era otra táctica que aplicábamos.
lo unico que me incomodaba era que yo sabía el secreto de la cobra.
Del caño que venía desde Santa Fe capital.
Y tenía que lidiar cuando estaba en la barra de no contarle a ningún parroquiano.
Beltrán me alertó "de esto ninguna palabra a nadie".
Y le hice caso, no solo por el pedido de mi amigo sino porque aun resonaban las palabras de la viejecilla. "una maldicion pesara sobre aquel que ose contar lo de ese caño".
Y los bigotes del Tío hacían como un chiflido y se erguían en una imagen visual recurrente que yo tenía.
Una tarde tomaba una cerveza en una de las mesas de la vereda que está debajo del árbol por calle Pueyrredón y se acercó este viejecilla, la de la verruga, con un sombrero conífero y una escoba, estaba barriendo.
hicimos contacto visual. traté de disimular pero se acercó donde estaba y repitío "jamás!!!!" logrando en mi una piloerección.
Yo nunca le dije a nadie esto pero al año de inaugurar El Riel ya me había comentado un montón de gente sobre la existencia u aparente existencia de este caño.
Beltran me dijo que él no le dijo a nadie. El Tío iba poco de noche y yo que era uno de los principales apuntados por ellos porque soy una persona de muchas palabras les juraba que no había salido de mi.
Y no me creían y yo no les creía a ellos.
La cuestión es que el tema ya estaba instalado.
El dr paiva me lo aseguró que el lo sabía de siempre.
El dr llegaba todos los dias a eso de las siete, en la hora del liso, acompañado de algun musico, algun pintor o su joven novia. Y me lo tiró mientras yo esperaba que me sirviesen un liso.
"viene desde santa fe directo." dijo señalando la cobra.
Claro, pensandolo bien podria referirse al barril. Lo que pasa es que uno estaba sugestionado.
Ya para el segundo año de vida de El riel en la mesa chica que a veces trasnochaba se comentaba.
El arquitecto Perez, Juampi nieto, el Pillo. Digamos, toda nuestra barra de amigos lo sabía.
No se puede guardar nada decía Beltrán.
Y una de esas noches comenté lo de la maldición.
Beltrán sonrió. Nieto lo desacreditó de lleno, avalado por Perez.
Todos se mantuvieron escépticos.
Hasta aquella tarde de fines del año 2018 cuando la canilla se rompió.
Yo estaba pidiendo un "lisito" al hijo de Gonzalo Coronel, Felipe, quien tenía cinco vasos en sus manos.
El Riel ese día explotaba.
Popono, el cantanE de los vandalos ponia musica con discos de vinilos desde la mesa alta.
ike parodi charlaba con coki debernardi.
federico fritchi hablaba del libro sobre la biofrafía de Silvia Suller,
el chino aguilar trataba de sacar una canción con la guitarra criolla.
popono decia que esuchaba una voz que bajaba desde el cielo.
miguel tessandori contaba sobre una plaga que invadía canal tres.
Yo miraba como bailaban los vasos en las manos de Felipe mientras servía
cuando en el espejo lateral que tiene forma de ladrillos me pareció ver la figura de Nilda de Siemenzuck cocinando. El fuego de la hornilla iba increscendo hasta atrapar su rostro y mostrar la cara de satán.
Las puertas del riel se cerraron solas violentamente, la música se cortó y se escuchó una explosión de gas y acto seguido de la cobra comenzó a salir una catarata de cerveza.
Felipe se hizo a un lado con la camisa blanca mojada.
Las botellas de champán Buhler ubicadas en el estante de atrás de la barra comenzaron a explotar de a una.
Hubo gritos, caos, descontrol. Popono se acomodó los lentes y reía.
Desde los bafles comenzó a sonar la música de la colombiana Shakira quien habÍa estado el fin de semana anterior cenando antes del recital que dio en la ciudad.
La gente comenzó a gritar más, había mesas de mujeres abrazadas.
Macarena, la cocinera, quería transmitir tranquilidad y corría con una cuchilla en la mano. Sus ojos estaban fucsias.
Había gente agolpándose contra la puerta.
Alberto Olmedo observaba la situación cruzado de piernas y sonriente desde un banco al otro lado de la Avenida Rivadavia.
Beltrán trataba de hacer un torniquete con su camisa escocesa pero lo que lograba era que salga más bebida, empapando a la clientela.
La fuerza que venía desde 325 kilómetros no se podía frenar.
Intentámnos romper la puerta pero era en vano, no podíamos salir.
Las ventanas resistían nuestras embestidas y sillazos.
Al cabo de varias horas nuestros pies estaban por debajo de una pileta de cerveza.
El liso comenzaba a subir.
Gustavo Postiglione se servía con su vaso, chop del piso. tranquilo, mientras miraba un video en su celular, apoyado contra la barra, con un bolso cruzado y su gorra negra.
"Me compraron los derechos de la película el asadito en Israel", le comentó a Pedro Squillacci
Popono por fin pudo cambiar la música y comenzaron a sonar desde un vinilo los Rolling Stones.
Eeeeee gritó.
Con alegría che!
La gente se fue olvidando de la crecida que pare ese entonces estaba en nuestras cinturas.
Fue una noche muy dura, para la madrugada el alcohol ya estaba en nuestras cabezas y flotábamos en El Riel hasta que se nos hizo de día y el sol secó esa noche que quedó por siempre en nuestras retinas.
Algunos no aparecieron más, otros lo hacen a veces, lo cierto es que nadie, jamás, volvió a hablar sobre el caño que trae la cerveza marca Santa Fe desde su ciudad homónima.
Volví a ver a la viejecilla una noche que salÍ a fumar a la vereda.
Estaba barriendo unas hojas y tenía un poncho arriba de un camisón.
No se si notó mi presencia, yo evité, esta vez, el contacto visual.
Apuré el pucho para meterme rápido al bar cuando la vieja cruzó la calle y comenzó a pegarle escobazos a una camioneta de control urbano que se guarda habitualmente enfrente,
jamás! gritaba
jamás! insitia
En la barra me senté al lado de Javi Sancho, que ahora toma sólo café, y como para sacar tema le pregunté si conocía a esa señora, la vecina y propietaria del inmueble.
"Uy si-", me dijo Javi.
"Está re loca".
Fin
martes, 21 de agosto de 2018
CÚPULAS
"En Rosario mientras caminás, tenés que mirar para arriba", es una frase que muchos hemos escuchado alguna vez. Y es real.
Y yo lo puedo aseverar mejor que nadie porque ahora veo el mundo desde arriba.
En el paisaje arquitectónico de la ciudad conviven distintos estilos que han confluido tras las grandes oleadas inmigratorias.
El art decó, el modernismo, el estilo colonial y el gótico, entre otros. Uno puede encontrar varias vertientes.
Y muchas de ellas a veces no son apreciadas por el transeúnte desprevenido dado que la perspectiva no colabora. Se pierden detalles de una vereda a otra en las calles angostas.
Castillos, cúpulas, carruajes, campanarios, estatuas, vitrales. Hay de todo para todos los gustos.
Y se ha perdido mucho en una época donde eran más habituales las demoliciones, tal vez, porque no se le daba a estas construcciones la magnitud del valor real que ostentan y el vínculo de identidad que constituyen para nuestra urbe.
Por eso, una ordenanza municipal referida a la preservación de fachadas se sancionó a tal fin.
Es cierto que esto conllevó algunas quejas de frentistas dado que deben afrontar los costos de mantenimiento o porque les cuesta vender sus inmuebles a algunos de los emprendimientos de los que se suceden en los últimos años.
Alguno de ellos se han adaptado a las fachadas preservadas.
En definitiva, hay mucha más conciencia en la actualidad sobre la importancia de este patrimonio.
Mi afición por la arquitectura o el gusto por ella surgió en caminatas con mi madre por la ciudad, deteniéndome a contemplar las bondades que los edificios nos mostraban y los detalles que ella no dejaba pasar.
Ya entrado en mi juventud y junto a mi amiga fotógrafa Florencia Zmijarevic, recorríamos el casco urbano en bicicleta tomando fotografías polaroid de cúpulas.
Había un refinado aire de snobismo en lo que hacíamos, he de admitirlo a la distancia, pero no por ello significaba que no lo disfrutábamos. Era todo un hecho cultural en si mismo y de foto periodismo, también.
Es que habíamos inaugurado un perfil en las redes sociales, "Cúpulas", que se trataba de fotos sobre las polaroids que tomábamos.
Allí podían observarse "La bola de nieve", de Córdoba y Laprida o la de la ex galería "La Favorita" que conservaba la inscripción del nombre original, entre muchas.
Había espacio para todo lo arquitectónico, no sólo se limitaba a este tipo de terminaciones.
No podía faltar la estatua del Palacio Minetti, el techo de la Facultad de Abogacía, o el de la ex jefatura, actual sede de gobernación, en la zona de la plaza San Martín.
Mamá estaba muy contenta con nuestro hobby.
El balcón de ella da a calle Dorrego, justo frente a la sede en cuestión.
Desde allí pasamos, en una oportunidad, una tarde entera tomando fotografías de la carroza tirada por caballos, es que teníamos una perspectiva única e inmejorable.
Ella nos acompañó sonriente, con respetuoso silencio, y nos preparó una copiosa merienda.
Nuestro hobby tenía un montón de seguidores en las redes y aportes de gente que se inspiraba con lo que hacíamos.
Era una verdadera contribución a la valoración del patrimonio arquitectónico de Rosario, sobre todo en la generación denominada millenials.
Para esa época el diario La Capital comenzó a publicar unos suplementos sobre la arquitectura de la ciudad.
Y yo estaba de parabienes.
Esperaba los días martes para ir a desayunar al bar El Molino, de Tucumán y Corrientes y leer sobre la historia de distintos edificios rosarinos.
Acto seguido ponía el suplemento en mi maletín, los cuales iba acomodando prolijamente en una carpeta en mi casa. Era un robo cultural.
¿A quien le iba a importar no leer eso en el desayuno?. Era mi mi filosofía de auto convencimiento.
Y estaba enchufadísimo.
Aprendí sobre la Casa Fracassi en la esquina de Corrientes y San luis donde hoy hay un bazar debajo... donde hay un mural del arquitecto Guido quien fue uno de los que que proyectó junto a Bustillo nada más y nada menos que el Monumento a la Bandera.
En esa casa se han dado fiestas donde han estado personalidades de la alta sociedad de principio de siglo pasado. Políticos y artistas. Incluso ha habido un restaurant.
Fui a conocerlo en una oportunidad porque la planta superior de ese lugar es propiedad de la familia de Vale Actis, una ex compañera de escuela.
En la planta de abajo hoy hay un bazar muy conocido que se llama "El Palacio de la Oportunidad".
Me enteré gracias a esos suplementos del valor del edificio del Sindicato del Seguro, y su estilo art decó, lugar al que acudo asiduamente dado que soy afiliado.
En una ocasión me encontré a la hermana de Hans, el guitarrista de Bacorales, la arquitecta, restauradora mundial y artista de híper realismo Georgina Burgi, trabajando en la pileta, la cual tiene infinidad de detalles en sus azulejos.
Fue una de esas lindas casualidades en un mediodía en el que estaba de paso, haciendo un trámite para la obra social y entré a conocer el natatorio del que tanto había escuchado, el cual posee techo corrredizo y se encuentra en la parte de atrás. Cruzamos saludos y sonrisas.
Geor me contó que estaba trabajando en la restauración de la Catedral de Rosario por lo cual me interioricé más aún en su trabajo, dejando el testimonio filmado en vivo con mi celular en un video para "Cúpulas".
Esta devoción por el patrimonio aceleraba el pulso de mi sensible corazón de artista y comunicador.
Hasta dudé en anotarme en arquitectura o, al menos, en un curso de pastelería.
Como para darle forma a algo.
Indagando y motivado siempre por la curiosidad fue que conocí al arquitecto Marcelo Mirani.
No recuerdo si fue a través de un comentario que él dejó en Cúpulas, esbozando una crítica mordaz a la mansión Villa Hortensia o si esto sucedió en el Bar El Riel donde acudía quincenalmente a tertulias de arte sacro alguna tardes de un otoño feliz.
También dudaba si no se dio cuando me agregaron al grupo de whatsapp "Open House", una organización de visitas guiadas a distintos edificios.
Pensándolo bien, lo más probable es que haya sido por todas estas cosas.
Cuestión que Mirani me dio una mirada irreverente y distante de todo lo que yo cultivaba desde la infancia en cuanto a conocimiento y apreciación.
En alguno de esos ambientes reales o virtuales comenté sobre los suplementos que acumulaba de La Capital y el Arquitecto Mirani,directo y sin filtro me dijo: "Es una cagada, todo eso es una cagada".
Fue la primera vez que se dirigió hacia mi en esos términos. Lo decía seguro y con cierta buena y mala onda a la vez. Era creíble.
A Mirani lo recuerdo de contextura delgada y ojos azules penetrantes. Acostumbraba a tener una cartera cruzada en la cual tenía apuntes con dibujos suyos a lápiz y muchas ceritas, las cuales justificaba diciendo que eran de su hijo Juancito.
No se si es verdad esto, porque en una ocasión llegué a una de las tertulias de El Riel, temprano, y lo encontré sólo en la mesa alta del fondo, dibujando con ellas dibujos muy infantiles. Una casa, un árbol, un sol, un perro.
También recuerdo que usaba jeans celestes, mocasines de gamuza marrones y fumaba cigarrillos armados a escondidas de su mujer.
El me lo confesó la vez que le pedí que me convidase uno por primera vez.
No pude evitar hacerle el comentario de que su mirada azul me remitía al artista Dante Taparelli con quien había asistido a una de las recorridas que organiza, cargadas de misticismo y suspenso, una noche por el Cementerio "El Salvador".
"Puff, una cagada, eso" me respondió en lo que se transformaría en su muletilla, tanto
por chat como en la vereda de El Riel cuando salíamos a fumar y yo le mangueaba.
Se tomaba el trabajo de armarme el cigarrillo con prolijidad y paciencia.
Era habilidoso. Terminaba cerrando el pucho pegándolo con la lengua.
Ahí reconocí su dote para la creación.
Me parece que a él le gustaba ese momento de convidarme porque quedábamos mano a mano, por fuera del grupo, y explayaba su desencanto hacia distintos arquitectos de renombre de todas las épocas y lugares.
El Flaco Pérez a quien conocí por el grupo de whatsapp y era socio de Mirani en el Estudio y Galería de Arte La Raíz, me aconsejó que me alejase de él, porque podía ser tóxico.
El Flaco estaba acostumbrado a trabajar con él y me decía lo difícil que se le hacía avanzar a veces en proyectos debido a su nihilismo.
Que era excesivamente detallista y que, sin dudas, estaba condenado a realizar una obra faraónica que quedaría en los anales de la humanidad. A pesar de todo, creía en él.
Pero me aconsejó que tomase ciertos recaudos, dado que podía atentar contra mi devoción por la arquitectura.
"Los anales del culo", me dijo Mirani cuando le conté la visión y la admiración de su socio hacía él mientras lamía el borde del papel que envolvía tabaco saborizado.
Finalmente algo de lo que me previno Pérez sucedió porque Mirani comenzó a aparecerse en mis sueños y a interferir en mis encuentros con los grosos de la humanidad. Algo que me ocurría según la época con más o menos frecuencia.
Atrás de ellos comenzó a aparecerse él, con un liso de cerveza y su cartera cruzada.
Recuerdo la noche de Gaudí, quien vino a comentarme sobre La Pasión, una de las fachadas de la Sagrada Familia.
"Este es un loco, es un fanático religioso, que te cuente lo que hacía con el mecenas, con el rarito ese de Guell", me dijo desde atrás, desacreditándolo.
Niemeyer en una ocasión me visitó en mi lecho una madrugada y me contó sobre el Puerto de la Música, un proyecto trunco por cuestiones políticas, frente al río, en la zona del anfiteatro de Rosario.
Fue la única vez que me tiró una buena.
Esa vez abrazó al brasilero y dijo "Este, este es bueno, este si es bueno".
Creo que en ese sueño Mirani estaba en pedo.
Con el tiempo dejé las tertulias en el Riel y me fui del grupo de chat. Estaban afectando mi psiquis.
Incluso la dejé sola a Flor con Cúpulas.
Ella no entendió nada, de un día para al otro le dije que no lo quería hacer más.
Además, el tema de los seguros me tenía muy ocupado.
Los clientes en esa época virtual y de crecimiento del parque automotor estaban muy demandantes. Nadie podía esperar, todo tenía que ser en el momento y no había espacio para un muchacho con corazón de artista y comunicador.
Quizás debí hacerle caso al Flaco Pérez.
El nihilismo de Mirani sofocó mi pasión.
La vida transcurrió y no lo vi más.
Pasaron muchos años hasta volver a tener noticias de él.
El Riel cambió de manos y en su lugar pusieron un bar con impronta moderna e impersonal.
Su dueño no pudo soportar los aumentos de alquiler.
Arroyito era parte del centro de Rosario, el metrobús destruyó Rondeau, el único Boulevard que funcionaba, mientras los imponentes edificios, en una línea monocorde a sus costados, lo oscurecían.
Pero los viejos detalles estaban ahí. Tapados, escondidos, testigos permanentes del paso del tiempo.
Sólo había que levantar la cabeza para apreciar, algo cada vez más difícil porque ahora, además de la problemática de la angostura de las calles estaba el tema de los lentes celulares. Y todos íbamos con ellos puestos.
Y un día Mirani volvió a mi vida.
Y de forma muy intensa.
Había contratado un viaje a Europa a través de la empresa Four Points, un viaje que planifiqué con mucha antelación y fui pagando en cuotas.
Quería conocer todo lo que siempre me contaron o vi en películas o en internet sobre lugares históricos, porque si bien yo había dejado hace rato mi contacto con el mundo de la arquitectura local, Europa, era algo pendiente.
Y allí fui.
Feliz y contento.
Sólo, sin mi familia, pero en un contingente. "Conozca Europa en 15 días", algo así lo anunciaban, con la idea de visitar 18 ciudades.
Nos citaron frente al Monumento para de ahí llevarnos en colectivo rumbo a Ezeiza
Un muchacho que oficiaba de guía turístico comenzó a llamar por lista para constatar de que todos viajásemos con la documentación pertinente.
Todo estábamos atentos y sonrientes.
A medida que avanzaba la lista alfabéticamente íbamos subiendo.
Me acerqué cuando llegaba a la "m" y hete aquí que el primer apellido con esa letra fue Mirani.
No lo podía creer.
Era mucha la casualidad.
Podía ser, tal vez, otra persona con el mismo nombre, vaticiné buscando la última esperanza de no reencontrarme con mi pasado. Volteé la cabeza y no lo divisé.
Entre los presentes, que quedábamos aún al costado del colectivo, aferrados al equipaje, nos mirábamos como no haciéndonos cargo del nombre.
El guía repitió, alzando la voz : "Mirani, Marcelo!"
Y apareció.
20 años después, desde el pasado.
Abriéndose paso entre la maraña de viajeros cual Moisés en el mar, apurado, acomodándose la camisa dentro del jean eternamente celeste, con un sweater atado al cuello y sus mocasines marrones, arrastrando una pequeña valija con rueditas.
Estaba igual a pesar del paso del tiempo.
Al subir detrás y acomodarme entre los primeros asientos evité cualquier tipo de contacto visual, como sino hubiese sabido de su presencia pero fue en vano dado que, a los pocos minutos, lo tenía sentado a mi lado "
"¿Qué hacés Morales?", rompió el hielo directo.
E inevitablemente volví el tiempo atrás en esas cuatro horas de viaje hasta Buenos Aires.
No tenía opción, conviviría con Mirani en el mismo avión y mismos hoteles durante los próximos días.
Me relajé y comenzamos a hablar, era imposible no engancharme en la charla sobre todo lo que iríamos a ver debido a que estaba muy entusiasmado y, los conocimientos de él, eran más que bienvenidos.
Incluso me llamó la atención que no me tirase ningún comentario parco. Estaba muy positivo.
Me contó que, en todo el tiempo en que no nos vimos, había estado trabajando en proyectos muy interesantes en distintos lugares de Rosario.
Madrid y Barcelona lo pasamos de diez pero la cosa se complicó cuando llegamos a París, en el desayuno, cuando comenzó a hablar pestes sobre August Eiffel, el día en que visitaríamos su torre.
Volvió a ser el Mirani que yo había conocido para mi decepción.
Me decía que Eiffel era un chanta, que esa torre no servía para nada, que era un imperialista que trabajó para los yanquis y una andanada de miserias sobre esta persona.
Creo que en el desayuno había tomado pastís.
Traté de ignorarlo y me alejé en el contingente cuando llegamos al pie de la torre.
A través de la física Soledad Aronna, docente del Politecnico, La hermana del Pillo, conseguimos una onda para subir arriba de todo ya que el politecnique desde alli hacia estudios vinculados a la fisica.
En el lugar lugar exclusivo donde Eiffel tenia un cuarto el cual utilizaba para...
Solo podíamos subir de a dos.
Procuré dejar a Mirani atrás pero cuando era mi turno se metió entre la fila, abriéndose paso a los empujones, quedando a mi lado.
Suspiré. Iba a cagarme uno de los momentos cumbres del viaje.
Y lo hizo.
La vista que teníamos era fascinante, se apreciaba todo París con sus casas bajas, sus calles y sus avenidas.
"Esto es una mierda, hasta acá se siente el olor de los franceses que nunca se bañan", "se pueden meter la baguete en el culo". Cosas así.
Traté de no pensar y concentrarme en lo bello del paisaje y luego, con mi celular, comencé a tomar fotos.
Ese fue el instante en que pasó todos los límites.
Se avalanzó sobre mi, tomándome uno de mis brazos, forcejeando, con suma agresividad.
- ¡Fotos no! -gritaba-, fotos no!, este es un momento de mierda que no vale la pena registrar!
Definitivamente los años y el alcohol habían hecho estragos. Estaba lidiando con un sociópata.
Y caímos.
Caímos, entrelazados, con los pies hacia arriba, los 300 metros de altura que tiene la torre.
Nos reventamos la cabeza contra la grama y nos fuimos físicamente de este planeta.
Fuimos a parar al purgatorio porque había que hacer una serie de trámites dado que no estaba claro si había sido un suicidio, un asesinato o un accidente.
De hecho, yo creo que fueron las tres cosas a la vez, aunque de ese tema acá no se habló más.
Mirani quería morir, matarme y lo hizo sin querer.
Y quedamos esperando, frente a una inmensa puerta de hierro, con un piso de nubes, sentados en dos sillas, con sendos cráneos destruidos.
Mirani sacó del bolsillo de su camisa una caja metálica donde tenía cigarrillos armados, la abrió y me la ofreció en silencio. Acepté uno, el tomó otro, me ofreció luego fuego de un zippo y encendió el suyo.
Fumamos complacientes.
Al terminar su cigarro escupió la nube y lo tiró sobre su saliva, pisándolo con uno de sus mocasines.
Se hizo un hueco en ella que lentamente comenzó a expandirse.
Contemplamos ese fenómeno encorvados y con brazos cruzados.
Me fasciné. Podíamos divisar a través de esa circunferencia las maravillosas creaciones del hombre, la muralla china, el cristo redentor de río, la estatua de la libertad, el coliseo romano, yukatán, las ruinas del imperio inca y las pirámides de Egipto.
Volví a sonreÍr, volví a sentir plenitud. Mi cara se estaba reconstruyendo, la sangre comenzaba a limpiarse, estaba logrando mi pasaporte al paraíso.
Mis sentidos absorbían fascinados toda esa belleza que el hombre es capaz de construir.
Y Mirani comenzó a alterarse.
Las pirámides las hicieron los extraterrestres!, como mierda van a poder trasladar esos bloques desde el Nilo, es imposible eso!.
La muralla china es una cagada, está totalmente al pedo, eso es porque los chinos no tienen vida, solo sirven para ser esclavos, una vida de penuria y sufrimiento!!
y la estatua de la libertad!!!! otra vez ese!, el puto ese de Eiffel, otra gran mentira, la libertad en el país que genera mas muerte en el mundo!!
Cada vez estaba más sacado. Su heridas persistían.
De repente las puertas del cielo se abrieron, San Pedro salió tras ellas jugando con un manojo de llaves en una de sus manos y se nos acercó.
"El creador está evaluando su caso", le dijo a Mirani
- Quién es el creador?, contestó, hosco.
- El que hizo el Universo.
"Ah, ese es el responsable de todo, já!, ya me va a escuchar, ese es el culpable número uno de todas estas cagadas entonces, dejámelo un segundo, un segundo nada más, ¿el creador?, já!, ya me va a ver. Se lo voy a decir yo, en persona, que se haga cargo de toda esta gran cagada que es el mundo y todos los seres humanos, ya me va a escuchar, ya me va a escuchar..", alcancé a escuchar mientras las puertas se cerraban tras de mi y caminaba junto a San Pedro rumbo a migraciones, los dos con las manos cruzadas hacia atrás, en armonía, lo más campantes, mientras el agujero en la nube, debajo de Mirani, muy lentamente continuaba aumentando su diámetro.
domingo, 13 de mayo de 2018
EL VIAJE (BIS)
Salimos en tres colectivos el viernes 27 de abril del 2018.
Éramos un contingente de 176 socios vinculados al futsal del club el cual estaba integrado por jugadores, profesores, colaboradores y padres.
Ese día el diario La Capital, el decano de la prensa argentina, tituló: "El Club Regatas protagonizará una gira deportiva y cultural sin precedentes"
Y era acertado. Por el destino, el número de personas que se desplazaría y porque presentaríamos mi segundo libro.
Siempre nos gustó en nuestro grupo de amigos, forjador de este viaje, mezclar un poco todo y "cumplir utopías", como escuché que El Pillo dijo una vez.
Es que, por ejemplo, el mes anterior al viaje habíamos traído a tocar a la megafiesta de carnaval y, como banda sorpresa, a Attaque 77, uno de nuestros grupos de rock preferidos.
Ello se debió al trabajo mancomunado de la numerosa subcomisión de futsal, la cual ha organizando distintos eventos y reinvirtió ganancias.
Parte de lo recaudado en esa recordadada fiesta sirvió para pagar uno de los tres colectivos que sacamos rumbo a Paraguay.
Regatas está situado en la ciudad de Rosario, en el corazón del barrio de Arroyito, pegado al río Paraná y pocos días antes de nuestra partida había cumplido 101 años
Es una institución que, en sus orígenes, se creó como club de remo tras una disidencia que tuvo un grupo de socios en el seno del Rosario Rowing club. Este grupo era liderado por Jorge Lingenfelder, propietario del yate "Amalia" en el cual se labró el acta fundadora.
Luego de tener como sede la desaparecida isla "Los bañistas", que estaba frente a la zona de la bajada Puccio, con la ayuda de Juan Bautista Cordiviola, entre otros, se adquirió en un remate el chalet Casablanca, actual ubicación del club.
De Regatas surgieron muchos deportistas olímpicos, tal el caso de Alberto Demiddi, figura rutilante de esta disciplina a tal punto que el día del remero, en Argentina, se conmemora en su cumpleaños.
Además, ostenta el orgullo de ser el club de la ciudad que más deportistas olímpicos le dio al país.
Con el correr de los años en el club se fueron sumando otros deportes, siendo el futsal el que más creció en el último lustro.
Los tres colectivos que salieron fueron bautizados con el nombre de socios caracterizados.
A uno de ellos se lo llamó con el del filósofo Lucas Colorado Valenti, otrora vinculado al deceso accidental del gato del Papa Juan Pablo II, un hecho desafortunado que le tocó vivir en un viaje junto a su familia al vaticano.
En ese colectivo viajaron los más pequeños.
Al que transportaba jugadores de categorías intermedias se lo bautizó con el del múltiple premiado fotógrafo Marcelo Rulo Masuelli, de gran labor en el diario local El Ciudadano, hoy devenido en cooperativa.
Por último, para el colectivo que trasladó a los mayores, se eligió el nombre del empresario del rubro sanitario Walter Lasca, quien recientemente había ganado el premio al mejor disfraz del carnaval.
Lasca, se había disfrazado de Maradona. Sólo se puso una peluca y una remera retro del seleccionado argentino. Sin mucha elaboración, pero con exceso de carisma, logró la elección por mayoría abrumadora del público, ante la sorpresa de los hermanos Guido y Silvia Suller, animadores de la fiesta.
Hubo polémica tras esta elección y, unas chicas disfrazadas de medusas, tras semanas de producción, hicieron saber su descontento al quedar relegadas en la premiación, insultando entre la gente, que vitoreaba efusiva "olé, olé, olé, olé, Diegooo, Diegooo" mientras Lasca saludaba triunfante y feliz desde el escenario.
Él fue el único que no estuvo en la partida, a diferencia del Colorado y del Rulo.
Hubo rumores que lo haría al día siguiente en avión, algo que finalmente no ocurrió tras lo cual se barajó la opción de ponerle mi nombre al colectivo.
Creo que se llamó Guillermo Morales un rato, la noche que estábamos por entrar al museo del fútbol sudamericano, en la Conmebol, pero como luego se reflotó la idea de que Walter vendría el último día, esta iniciativa no prosperó.
Atravesamos la extensa provincia de Santa Fe, epicentro de la pampa gringa, con sus campos y su frondoso litoral.
Durante el trayecto compartimos anécdotas y vivencias donde no todas fueron color de rosa.
Asi lo graficó la triste historia con final feliz que protagonizó Ramiro Mateo quien la compartió ante la atenta mirada de los jugadores de la cuarta y reserva.
Ramiro fue alcanzado por una bala en el año 2007.
En esa ocasión, como en un juego de hinchada, acompañaba a sus amigos para alentar a Regatas ante Banco Nación, club del barrio La Florida.
Mientras con ellos tocaba el redoblante y enarbolaba banderas celeste y oro, colores de Regatas, el grupo fue abordado por un automóvil Peugeot del cual se bajaron tres mal vivientes con quienes forcejearon.
Tenían la intención de apropiarse de los elementos de la hinchada. Fue en esa instancia que uno sacó un arma para amedrentar y "se le escapó un disparo", según relata uno de los chicos que estaba presente en ese trágico suceso.
Ramiro peleó meses por su vida hasta salvarse y recuperarse.
Fueron vitales sus ganas de vivir, el apoyo de su familia, de amigos y socios quienes colaboraron, espiritual y económicamente, en su recuperación, la cual se desarrolló, en su etapa más intensiva, en el conocido Instituto Fleni de Buenos Aires.
De allí en más su padre Carlos Mateo es un colaborador permanente de la sub comisión de futsal y, junto a su hijo, asumió un compromiso inclaudicable con este deporte.
El hecho nunca fue esclarecido.
El periodista devenido en diputado provincial Carlos Del Frade hizo referencia al caso en su libro titulado "Ciudad Goleada".
Las hipótesis giraron en torno a un conflicto vinculado con barras de los dos clubes rosarinos de primera división.
Una interna de la hinchada de Rosario Central o una emboscada por parte de personas de Newell´s.
Los colores del Club Regatas son similares a los de Central. Pudo haber una confusión en esta locura con la que vive una parte de la ciudad de Rosario, ciudad futbolera por excelencia, de donde son oriundos nada más y nada menos que Lionel Messi y Giovani Lo celso, quien también forma parte de la gran familia regatense.
"Hay que disfrutar la vida y cada momento", fue la sensación que quedó en ese colectivo ante la seriedad en los rostros de los pibes.
Algo que venimos masticando desde hace tiempo como grupo, sobre todo desde que nos dejó físicamente nuestro amigo Damian Tony Moreno, a quien quiero dedicarle este libro.
Llegamos a Formosa y, para entonces, un grupo laborioso e inspirado había compuesto canciones poéticas en honor al club y referidas a sus rivales. Líricas que versan sobre el espíritu deportivo y la sana competencia que entonaron con enjundia.
Erico Perata es el ocurrente junto a Juampi Nieto, jugador de primera. Entre ellos incitaron a los pibes a componer y cantar.
Fue en ese momento creativo que uno de ellos hizo referencia a la prominente barriga de Erico, ya que parecía síntoma de un embarazo.
Debido a ello fue blanco de distintas humoradas que recibió alegremente dado que Erico es un ser empático que no suele enojarse.
La última ciudad del lado argentino es Clorinda y fue inevitable, mientras miraba por la ventanilla recordar y cantarme mentalmente el tema de Attaque "Volver a empezar", referido a las inundaciones en ese lugar.
En la aduana estuvimos el mediodía del sábado 28.
El Dr. Fabian Bianchi, director técnico de la división reserva, bajó a migraciones munido de una carpeta prolija con las distintas autorizaciones.
Entre la espera y el calor agobiante bajamos a caminar y a tomar unas cervezas. La temperatura oscilaba los 45 grados. Debíamos mitigar el calor. Esto no fue impedimento para que el abuelo Cleto se se paseara, hablando sólo, entre los micros con su sobretodo de lana. Daba urticaria.
Los vendedores ambulantes ofrecían colgantes, termos, juguetes y zapatos.
A un costado del puente internacional San Ignacio de Loyola había unos botes que invitaban a pensar historias ¿fantásticas? sobre cruces ilegales.
La espera comenzó a ser tediosa, el calor no daba tregua.
Me predispuse a buscar una caja envuelta en papel a la que le había escrito "droga".
La idea era hacerle un chiste a alguno de los más chicos, diciendo que necesitaba que me pase eso en la aduana.
Tal vez por una cuestión de justicia divina me golpeé la cabeza contra uno de los televisores del piso de arriba del colectivo mientras estaba en su búsqueda. Caí desmayado.
Los chicos de la cuarta división no entendían si era otra de mis ocurrencias.
Al principio se reían, cómplices, pero luego se asustaron al notar que no reaccionaba.
Es a partir de allí que en mi retina quedaron algunas situaciones confusas.
Recuerdo que mis amigos tomaban cerveza Pilsen en el piso de abajo, por el aire acondicionado. Ya no les interesaba "estirar" las piernas afuera durante la espera.
Me acomodé junto a ellos en uno de los asientos frente al baño.
Cada tanto me traían un nuevo paño con hielo que colocaba en mi cabeza.
Fue cuando sucedió lo de Erico. Al menos lo que vi yo.
Repentinamente bajó del coche y posó sus manos en el abdomen. Lagrimeaba.
Se bajó los pantalones y se puso en cuclillas.
Ya nadie se preocupaba por mi, él se llevaba toda la atención.
Lata de cerveza en mano los muchachos observaban tras el vidrio, risueños y sorprendidos, el espectáculo.
Erico se apoyó en un árbol.
Franco Lombardi, el invitado del club Banco Nación, bajó desesperado.
Luciano Vilches lo secundó, preocupado. Es característico en él asumir el rol de seriedad que se necesita en determinadas situaciones que el grupo se toma con liviandad.
Erico Perata dio a luz, tuvo un bebé en la ruta bajo el sol abrasador.
Lombardi le dijo: "mirá el lado positivo, puede tener las dos ciudadanías".
Para Vilches esta fue una frase desafortunada, por eso lo miró con un dejo de rechazo mientras sostenía a la criatura que lloraba en sus brazos y había arropado con una de las remeras blancas que decía "Gira Paraguay 2018".
Los pibes estaban como locos y desde adentro del colectivo golpeaban los vidrios y brindaban. Eran simios.
Los más chicos tenían las palmas de sus manos frente a las ventanas de arriba, boquiabiertos. No entendían lo que sucedía. El abuelo Cleto miraba con seriedad con medio rostro tapado por la solapa del sobretodo y su sombrero de borracho, dejando entrever su ceño fruncido.
Erico, con los ojos secos y relajado sonrió, miró y levantó un brazo triunfal frente al coche que resonaba de emoción y jolgorio al golpeteo rítmico e incesante de asientos, techo y ventanillas en una batucada desordenada de éxtasis festivo.
Afortunadamente el post parto fue tranquilo, nuestro amigo se reincorporó y siguió su viaje tomando las nobles y heladas latas de Pilsen que recargamos en José Falcón, la primer localidad paraguaya tras pasar la aduana.
Éramos un contingente de 176 socios vinculados al futsal del club el cual estaba integrado por jugadores, profesores, colaboradores y padres.
Ese día el diario La Capital, el decano de la prensa argentina, tituló: "El Club Regatas protagonizará una gira deportiva y cultural sin precedentes"
Y era acertado. Por el destino, el número de personas que se desplazaría y porque presentaríamos mi segundo libro.
Siempre nos gustó en nuestro grupo de amigos, forjador de este viaje, mezclar un poco todo y "cumplir utopías", como escuché que El Pillo dijo una vez.
Es que, por ejemplo, el mes anterior al viaje habíamos traído a tocar a la megafiesta de carnaval y, como banda sorpresa, a Attaque 77, uno de nuestros grupos de rock preferidos.
Ello se debió al trabajo mancomunado de la numerosa subcomisión de futsal, la cual ha organizando distintos eventos y reinvirtió ganancias.
Parte de lo recaudado en esa recordadada fiesta sirvió para pagar uno de los tres colectivos que sacamos rumbo a Paraguay.
Regatas está situado en la ciudad de Rosario, en el corazón del barrio de Arroyito, pegado al río Paraná y pocos días antes de nuestra partida había cumplido 101 años
Es una institución que, en sus orígenes, se creó como club de remo tras una disidencia que tuvo un grupo de socios en el seno del Rosario Rowing club. Este grupo era liderado por Jorge Lingenfelder, propietario del yate "Amalia" en el cual se labró el acta fundadora.
Luego de tener como sede la desaparecida isla "Los bañistas", que estaba frente a la zona de la bajada Puccio, con la ayuda de Juan Bautista Cordiviola, entre otros, se adquirió en un remate el chalet Casablanca, actual ubicación del club.
De Regatas surgieron muchos deportistas olímpicos, tal el caso de Alberto Demiddi, figura rutilante de esta disciplina a tal punto que el día del remero, en Argentina, se conmemora en su cumpleaños.
Además, ostenta el orgullo de ser el club de la ciudad que más deportistas olímpicos le dio al país.
Con el correr de los años en el club se fueron sumando otros deportes, siendo el futsal el que más creció en el último lustro.
Los tres colectivos que salieron fueron bautizados con el nombre de socios caracterizados.
A uno de ellos se lo llamó con el del filósofo Lucas Colorado Valenti, otrora vinculado al deceso accidental del gato del Papa Juan Pablo II, un hecho desafortunado que le tocó vivir en un viaje junto a su familia al vaticano.
En ese colectivo viajaron los más pequeños.
Al que transportaba jugadores de categorías intermedias se lo bautizó con el del múltiple premiado fotógrafo Marcelo Rulo Masuelli, de gran labor en el diario local El Ciudadano, hoy devenido en cooperativa.
Por último, para el colectivo que trasladó a los mayores, se eligió el nombre del empresario del rubro sanitario Walter Lasca, quien recientemente había ganado el premio al mejor disfraz del carnaval.
Lasca, se había disfrazado de Maradona. Sólo se puso una peluca y una remera retro del seleccionado argentino. Sin mucha elaboración, pero con exceso de carisma, logró la elección por mayoría abrumadora del público, ante la sorpresa de los hermanos Guido y Silvia Suller, animadores de la fiesta.
Hubo polémica tras esta elección y, unas chicas disfrazadas de medusas, tras semanas de producción, hicieron saber su descontento al quedar relegadas en la premiación, insultando entre la gente, que vitoreaba efusiva "olé, olé, olé, olé, Diegooo, Diegooo" mientras Lasca saludaba triunfante y feliz desde el escenario.
Él fue el único que no estuvo en la partida, a diferencia del Colorado y del Rulo.
Hubo rumores que lo haría al día siguiente en avión, algo que finalmente no ocurrió tras lo cual se barajó la opción de ponerle mi nombre al colectivo.
Creo que se llamó Guillermo Morales un rato, la noche que estábamos por entrar al museo del fútbol sudamericano, en la Conmebol, pero como luego se reflotó la idea de que Walter vendría el último día, esta iniciativa no prosperó.
Atravesamos la extensa provincia de Santa Fe, epicentro de la pampa gringa, con sus campos y su frondoso litoral.
Durante el trayecto compartimos anécdotas y vivencias donde no todas fueron color de rosa.
Asi lo graficó la triste historia con final feliz que protagonizó Ramiro Mateo quien la compartió ante la atenta mirada de los jugadores de la cuarta y reserva.
Ramiro fue alcanzado por una bala en el año 2007.
En esa ocasión, como en un juego de hinchada, acompañaba a sus amigos para alentar a Regatas ante Banco Nación, club del barrio La Florida.
Mientras con ellos tocaba el redoblante y enarbolaba banderas celeste y oro, colores de Regatas, el grupo fue abordado por un automóvil Peugeot del cual se bajaron tres mal vivientes con quienes forcejearon.
Tenían la intención de apropiarse de los elementos de la hinchada. Fue en esa instancia que uno sacó un arma para amedrentar y "se le escapó un disparo", según relata uno de los chicos que estaba presente en ese trágico suceso.
Ramiro peleó meses por su vida hasta salvarse y recuperarse.
Fueron vitales sus ganas de vivir, el apoyo de su familia, de amigos y socios quienes colaboraron, espiritual y económicamente, en su recuperación, la cual se desarrolló, en su etapa más intensiva, en el conocido Instituto Fleni de Buenos Aires.
De allí en más su padre Carlos Mateo es un colaborador permanente de la sub comisión de futsal y, junto a su hijo, asumió un compromiso inclaudicable con este deporte.
El hecho nunca fue esclarecido.
El periodista devenido en diputado provincial Carlos Del Frade hizo referencia al caso en su libro titulado "Ciudad Goleada".
Las hipótesis giraron en torno a un conflicto vinculado con barras de los dos clubes rosarinos de primera división.
Una interna de la hinchada de Rosario Central o una emboscada por parte de personas de Newell´s.
Los colores del Club Regatas son similares a los de Central. Pudo haber una confusión en esta locura con la que vive una parte de la ciudad de Rosario, ciudad futbolera por excelencia, de donde son oriundos nada más y nada menos que Lionel Messi y Giovani Lo celso, quien también forma parte de la gran familia regatense.
"Hay que disfrutar la vida y cada momento", fue la sensación que quedó en ese colectivo ante la seriedad en los rostros de los pibes.
Algo que venimos masticando desde hace tiempo como grupo, sobre todo desde que nos dejó físicamente nuestro amigo Damian Tony Moreno, a quien quiero dedicarle este libro.
Llegamos a Formosa y, para entonces, un grupo laborioso e inspirado había compuesto canciones poéticas en honor al club y referidas a sus rivales. Líricas que versan sobre el espíritu deportivo y la sana competencia que entonaron con enjundia.
Erico Perata es el ocurrente junto a Juampi Nieto, jugador de primera. Entre ellos incitaron a los pibes a componer y cantar.
Fue en ese momento creativo que uno de ellos hizo referencia a la prominente barriga de Erico, ya que parecía síntoma de un embarazo.
Debido a ello fue blanco de distintas humoradas que recibió alegremente dado que Erico es un ser empático que no suele enojarse.
La última ciudad del lado argentino es Clorinda y fue inevitable, mientras miraba por la ventanilla recordar y cantarme mentalmente el tema de Attaque "Volver a empezar", referido a las inundaciones en ese lugar.
En la aduana estuvimos el mediodía del sábado 28.
El Dr. Fabian Bianchi, director técnico de la división reserva, bajó a migraciones munido de una carpeta prolija con las distintas autorizaciones.
Entre la espera y el calor agobiante bajamos a caminar y a tomar unas cervezas. La temperatura oscilaba los 45 grados. Debíamos mitigar el calor. Esto no fue impedimento para que el abuelo Cleto se se paseara, hablando sólo, entre los micros con su sobretodo de lana. Daba urticaria.
Los vendedores ambulantes ofrecían colgantes, termos, juguetes y zapatos.
A un costado del puente internacional San Ignacio de Loyola había unos botes que invitaban a pensar historias ¿fantásticas? sobre cruces ilegales.
La espera comenzó a ser tediosa, el calor no daba tregua.
Me predispuse a buscar una caja envuelta en papel a la que le había escrito "droga".
La idea era hacerle un chiste a alguno de los más chicos, diciendo que necesitaba que me pase eso en la aduana.
Tal vez por una cuestión de justicia divina me golpeé la cabeza contra uno de los televisores del piso de arriba del colectivo mientras estaba en su búsqueda. Caí desmayado.
Los chicos de la cuarta división no entendían si era otra de mis ocurrencias.
Al principio se reían, cómplices, pero luego se asustaron al notar que no reaccionaba.
Es a partir de allí que en mi retina quedaron algunas situaciones confusas.
Recuerdo que mis amigos tomaban cerveza Pilsen en el piso de abajo, por el aire acondicionado. Ya no les interesaba "estirar" las piernas afuera durante la espera.
Me acomodé junto a ellos en uno de los asientos frente al baño.
Cada tanto me traían un nuevo paño con hielo que colocaba en mi cabeza.
Fue cuando sucedió lo de Erico. Al menos lo que vi yo.
Repentinamente bajó del coche y posó sus manos en el abdomen. Lagrimeaba.
Se bajó los pantalones y se puso en cuclillas.
Ya nadie se preocupaba por mi, él se llevaba toda la atención.
Lata de cerveza en mano los muchachos observaban tras el vidrio, risueños y sorprendidos, el espectáculo.
Erico se apoyó en un árbol.
Franco Lombardi, el invitado del club Banco Nación, bajó desesperado.
Luciano Vilches lo secundó, preocupado. Es característico en él asumir el rol de seriedad que se necesita en determinadas situaciones que el grupo se toma con liviandad.
Erico Perata dio a luz, tuvo un bebé en la ruta bajo el sol abrasador.
Lombardi le dijo: "mirá el lado positivo, puede tener las dos ciudadanías".
Para Vilches esta fue una frase desafortunada, por eso lo miró con un dejo de rechazo mientras sostenía a la criatura que lloraba en sus brazos y había arropado con una de las remeras blancas que decía "Gira Paraguay 2018".
Los pibes estaban como locos y desde adentro del colectivo golpeaban los vidrios y brindaban. Eran simios.
Los más chicos tenían las palmas de sus manos frente a las ventanas de arriba, boquiabiertos. No entendían lo que sucedía. El abuelo Cleto miraba con seriedad con medio rostro tapado por la solapa del sobretodo y su sombrero de borracho, dejando entrever su ceño fruncido.
Erico, con los ojos secos y relajado sonrió, miró y levantó un brazo triunfal frente al coche que resonaba de emoción y jolgorio al golpeteo rítmico e incesante de asientos, techo y ventanillas en una batucada desordenada de éxtasis festivo.
Afortunadamente el post parto fue tranquilo, nuestro amigo se reincorporó y siguió su viaje tomando las nobles y heladas latas de Pilsen que recargamos en José Falcón, la primer localidad paraguaya tras pasar la aduana.
EL ABUELO CLETO
No se si fue buena la idea de invitar al Abuelo Cleto, un personaje entrañable del club.
Entre Beltrán y Ale no se ponían de acuerdo.
Yo soy más de la línea Beltraniana, un poco más de la improvisación, la magia y la sorpresa.
Pero El Ale, como es arquitecto, precisa bocetear, proyectar. Es más racional, si se quiere el término.
Lógico, el Abuelo Peto no es una persona fácil, es uraño, hermitaño y muchas veces divaga.
Cuando lo enganchas bien es muy lindo entablar díalogo, tiene perspecticas interesantes.
Puede que el tema de la edad, el exceso de información a veces lo haga derrapar.
Y bueno, además tiene el tema de la bebida. Siempre anda con alguna petaca bajo escondida en su sobretodo.
Fue una apuesta a la variedad.
Creo que al Ale se le escapó. Son muchas cosas, que los colectivos, que los seguros, que las listas, que el hospedaje, la comida, las visitas, los rivales.
Y si ahí vimos el hueco y lo filtramos.
Digo que lo filtramos porque yo colaboré en el operativo.
Tenía el apoyo del colorado Parenti y del Rulo.
Lo encaré en el buffet mientras tomaba una grapa.
Le dije vos vamos a Paraguay.
Cuando?, respondio
Ahora.
En un rato. Venis?.
y dudó.
Finalmente lo terminó de convencer el Colorado. Le habló de mitología y de los vikingos, quienes estuvieron allí antes de la conquista española.
Es que según las investigaciones del Profesor de Arqueología Vicente Pistilli, los vikingos posiblemente se asentaron en Paraguay en el siglo XIV, también considera que puede tratarse de fenicios, chinos, arameo o etruscos, naciones de comerciantes y navegantes intrépidos, señala el Profesor. En cambio, no es posible afirmar quiénes grabaron los cuestionados petroglifos de los cerros Mbaracayú, Morotí, Polilla, Ybyturuzú, Ypir, Gasory y Lorito.
Pistilli asegura que la historia paraguaya comienza con la llegada de los supuestos vikingos en el año 1.400 d. de C., y que Colón fue el último en descubrir América,
Pistilli sostiene que las inscripciones halladas son de carácter rúnico, escritura propia de los expedicionarios de un gran Imperio vikingo preincaico ubicado en Tiahuanaco, Alto Perú.
esa persona ademas dice que tambien pudieron ser chinos, fenicios, etruscos o arameos, naciones de comerciantes y navengantes
Los vikingos estuvieron en la Cuenca del Plata por lo menos un siglo antes que Colón, y dejaron huellas. Grabadas en las rocas de Cerro Guazú hay infinidad de runas, la escritura vikinga. La lengua guaraní tiene numerosas palabras del norrés que hablaban los vikingos*
Segun el profesor los los vikingos influenciaron a los mitos guaranies.
Creo que esto interesó a Cleto.
Fue lindo subir ese viernes al colectivo y verlo sentado atrás de todo, en el piso de arriba.
Con el sobre todo. Mirando la nada. Los ojos fijos hacia en un punto perdido de su imaginación.
Imaginando historias mitológicas paraguayas en su vieja cabeza con el Kurupí de protagonista.
El Kurupí es considerado dios de la sexualidad. Es el mito sátiro de la tierra guaraní. Sus características son muy extrañas, ya que es famoso por su miembro viril, que es tan largo como un lazo y lo lleva atado a su cintura. Con este miembro enlazaba mujeres, las secuestraba y las poseía. Se lo considera protector de animales de la selva, especialmente sementales. Tiene la piel negra como un carbón.
*escribo esto en la antesala al partido de argentina y nigeria, ya empatamos con los vikingos de islandia por el primer partido del grupo d del mundial de rusia, no puedo evitar la conexion.
Una anécdota con Chilavert
Finalmente esa noche luego de la hazaña de tacumbu volví al comite olimpico, me bañe ahi y partí con el fifo peralta que me hizo la segunda.
tomamos un taxi de cien mil guaranies y fuimos para asuncion nuevamente.
LLegamos a Kilkeny de asunción pido una Pilsen y vI pasar los videos de rock que se proyectaban uno tras otro en la pantalla. Se trataba de todas bandas argentinas.
Por primera vez vi el video de la canción Prohibido de Callejeros, algo que nunca antes lo había hecho, quizás por prejuicios, quizás porque nunca me gustó la banda o a lo que me remitía. Me sorprendió para bien.
Coincidentemente por esos días había quedado libre el cantante de la banda, Patricio Fontanet y otros músicos.
Cuánto habrá sufrido ese muchacho, pienso.
La cerveza se demora, creo que la pedí al mozo equivocado o no se si si están muy contrariados.
Es domingo y llegamos en malón al bar.
Todas las mesas de afuera están ocupadas por gente nuestra.
En una del fondo lo veo solo al Abuelo Peto. Tiene las manos entrelazadas y parece dormirse.
Allí me encuentro con Gonzalo Belloso quien viajó desde Quatar, la próxima sede del mundial 2022 a nuestro encuentro.
Actualmente ocupa el cargo de director de desarrollo de la Conmebol.
Gonzalo es muy querido en Paraguay tras su paso por el Olimpia y es, además, una persona que tiene la habilidad de tejer relaciones y de caer bien. El tipo tiene gran poder de convencimiento.
Son tiempos convulsionados en la vida política de Rosario Central por lo cual es inevitable no tocar el tema esa noche. Además es un año de elecciones en el club de Arroyito
El, entre tantas cosas, es fundador y miembro de la agrupación política Raza Canalla, vinculada a la vida institucional de Central. Y algo tiene para decir.
Por lo cual la conversación tiene un montón de aristas políticas y deportivas.
Son tantos los temas que terminamos hablando de uno de los más grandes arqueros de la historia del fútbol, Jose Luis Chilavert.
Le pregunto por él, de quien fue compañero en Francia en el Racing de Estrasburgo y con quien el año pasado había tenido un cruce mediático por algo vinculado, precisamente, a la política y el fútbol.
El paraguayo acostumbra a tener declaraciones rimbombantes, y Gonzalo ocupa un cargo que muchos ostentan.
Es la historia de la humanidad, como en esas sagas tediosas y largas del anillo que todos quien poseer.
Golum y compañia.
Esas películas de fantasías superlativas con criaturas deformes hechas para nerds que se masturban con cosas extrañas.
Y fue allí que me contó una anécdota con el ídolo paraguayo que no tiene desperdicio y a continuación transcribo:
"Cuando el Racing de Estrasburgo desciende yo vuelvo desde México, donde estaba a préstamo en el Cruz Azul de Mexico.
Los directivos, debido a que Chila tenia un contrato alto querían que se vaya entonces no lo empiezan a poner cuando comenzó la temporada, razón por la cual estaba caliente y enfrentado con el técnico checo Ivan Hasek que era conmigo el que mejor me entendía el francés era con el.
Usábamos pocas palabras, habíamos inventado una especie de "checo francés".
Una noche que nos habíamos quedado con Chilavert hasta tarde tomando algo, yo aguantándolo porque él tomaba una "pelela" de Bayleys, lo mío era mucho mas tímido al beber, jeje.
Esa vez nos quedamos hasta las tres a.m, porque a las 8 entrenábamo y antes de irnos a dormir me tira: "mañana acompañáme a la oficina del técnico que le voy a decir algunas cosas".
Yo n no lo podía creer porque tenia dos años más de contrato y estaba feliz de la vida!, tranquilito ahí en el club.
Al otro día temprano en el vestuario yo me estaba cambiado, y pensé "este se olvidó" pero fue cuando estaba terminando que se me acerca y me dice "ya estás listo,?"
Y ahi me aclara "necesito que vengas vos porque desconfió del intérprete, me parece que me traduce mal o no lo hace literalmente"
Nos acercamos a la oficina de Ivan Azeck quien a todo esto era un campeón había sido un muy buen jugador, capitán de la selección checa y es un buen tipo.
Con él teníamos nueve o diez palabras del francés pero así y todo nos entendendíamos
Nos sentamos en su escritorio, el tipo de frente y yo sintiéndome chiquito y le dije "Iván: Chila te quiere decir algo, pero te aclaro lo que te diga él no es lo que yo pienso"
Chilavert miraba de brazos cruzados y cuando terminé de explicarle al d.t. la situación dijo:
decile que
entramos a la oficina del d.t queria que le trarduzco yo porque si bien teniamos un interprete el no queria desconfiaba
ivan azec capitan seleccion checa
manejaba 9 palanbras o diez
todo lo que yo diga no es lo que yo pienso
nos sentamos el tipo de frente, escritrrio y chiquito yo
"Decile que Chilaver fue elegido tres veces consecutivas el mejor arquero del mundo"
Hubo un silencio, tragué saliva y agregó:
"Decile que Ivan Aseck es así y yo asi", dijo primero casi pegando su dedo pulgar con el índice en señal del pequeñez y luego extendiendo sus brazos cual cristo connotando grandeza.
Yo le traduje tal cual, "Ivan Chila dice que ...."
Y asi empezó.
Le dijo de todo.
Que no tenía ninguna autoridad para ponerme en el equipo
decile que es un comunista hijo de puta
aparte era muy malo porque le decia decile que es checoslovaco, una ofensa
el tipo inmovil, el d.t., le dijo de todo.
yo traducia todo porque el tipo dentro de todo teniamos una relacion fui franco
habalaba como podia un poquito en sentendia diez palabras
termino de hablar y jugábamos en mónaco
da la lista el d.t. quet tenia una cosa buena que es dura todos sentados y el tipo venia escribia uno ... doce el arquero otro
muchas veces acá te ponen un papel vos miras
y obviamente no lo puso de nuevo
Llevó un tiempo que realmente chila se la comió, no lo ponian hasta que luego empezó a jugar y ascendimos.
La rompió porque es terrible atajando eso si no lo dejaban patear, no lo dejaban patear tiro libre, penales, pero hizo lo mejor que sabe hacer,, atabajr, tiene un sentido enorme del arco, las saca a todas .nunca se tira las saca a todas hizo lo mejor que sabe hacer que es atajar ene un sentido del arco determinado"
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