martes, 15 de octubre de 2019

"En fin de año no debe organizarse nada"


Pero nada, nada de nada, incluso prohibirlo por ordenanza, una vez lo hablé con unos concejales, y se me cagaban de la risa,.
Yo propongo descentralizar los festejos de esa época porque nadie la termina pasando bien.
 Los salones salen mas caros, te transpira el culo cuando te vestís para una graduación, no hay taxis, gastas 4 lucas por día, comés 5 mil o 6 mil calorías por día entre canapés y comida chatarra, chupas toooodos los días, dormís mal. Cualquier boludo que tiene un pyme de 2 empleados organiza su despedida de año "de la empresa", se junta con las mesas de exámenes lo que genera estrés en el ambiente junto a  los cierres de balances.  A los camarógrafos les piden un "videito" con los bloopers para poner en las redes y que los vean 15 personas, lo que no cobrás en diciembre, no lo cobras hasta mediados de febrero, colapsan las rutas, el centro se convierte en una caldera, todas las señoras amontonadas comprando regalos de mierda para sus parientes como  medias a los haitianos y anillos de bijou, "los pibes" juegan la final de futsal y hay que ir, Juan Carlos presenta su nuevo disco y hay que ir, La Raíz, la galería de arte presenta una muestra de tampones usados y hay que ir, en el medio  se casan Tito y Tita y como si fuera poco tenés el cumpleaños del Pillo, Belén, Leo, Oreja, Ale Dipa, Bruno Z, ,Martín Mie, Sandra Beta, Raquel Gomez,  Esteban Perez y el Colo Parenti. 
Aaah y, a todo esto sumale que Centralito tiene que ganar o se va a la B.

Este texto es de mi amigo Pil

domingo, 13 de octubre de 2019

LOS PENALES DESDE LA CÁRCEL

El Lito tiene muchas historias de cancha.
Una que algún día podría ser un libro es la del viaje más largo de la hinchada de Central en colectivo.
Estuvo diez días viviendo adentro de un micro cuando en San Pablo Central disputó un partido en el estadio Morumbí por cuartos de finales de la Copa Libertadores. Corría el año 2004.
Pasó de todo. Estuvieron presos en Brasil y en Argentina.
Conocieron las cataratas. Estuvieron en la playa y llegaron al estadio en traffic sin dinero.

Dos días estuvo guardado en Mendoza, éramos los mejores amigos de la fiscal y creo que el comisario no me soportaba más el último día que estuvo Lito allí, ya que estuvimos todo el día en la puerta y no le paré de hablar
Realmente no fue gracioso entrar y ver en el lugar que estaba. Era una jaula oscura, compartida.

Si el policía declaraba tener lesiones su situación podía complicarse.
Finalmente el accionar del hermano de León, el abogado fue preponderante para que recuperase la libertad. Lo habíamos conocido hace una semana y en chiste el Lito le dijo "el trabajo que vas a tener la semana que viene  cuando venga la gente de Rosario"
El fue en el entretiempo del partido a contarle los procedimientos que tenía que hacer al otro día y cual era el panorama.
Antes de marcharse le dijo, "ah, una cosa más, tu equipo va ganando uno a cero".

Continuamos los festejos ese  viernes a la noche en calle Arístides donde aún quedaban grupos de Canallas y nos contó como vivió el partido ya que el comisario le iba relatando los sucesos.
Tras haberse enterado del triunfo parcial el comisario se acercó a la celda una vez que el abogado se retiró y le dijo: "Gol de Gimnasia."
El Lito sospechó.
Al rato volvió y le dijo "van a penales". El Lito paró sus orejas en una conducta animal.
Finalmente,  cuando el policía le dijo que había ganado Rosario por 4 a 1 en penales no le dio la cuenta, pensó que lo estaban boludeando.
"Cómo puede salir 4 a 1?", pensó, "tiene que terminar antes".
Para colmo el estadio estaba en un 60 por ciento de hinchas de Central y el resto de Gimnasia.
Las bombas que escuchaba post partido podían ser de cualquiera de las dos parcialidades festejando.
Entre la confusión, el encierro el cansancio durmió esa noche con la duda pero  al otro día se dio cuenta que podía ser y sonrió.
Cuando pude entrar a visitarlo, pasando entre pasillos y celdas lo vi parado junto a cuatro personas.
Desde el otro lado de la reja se alegró al verme y se adelantó antes de que yo le haga cualquier pregunta y me dijo "contame del partido".

ARROYITO

El año 2019 va llegando a su fin y fue muy convulsionado en lo que que respecta a la política institucional, algo que está muy ligado a la historia de Central.
El equipo pelea el descenso e inició la temporada con una racha histórica de empates.
Viene a mi recuerdo la noche que volvimos en el auto con el astrónomo desde Mendoza, primero con el cordobés de las aceitunas que nos dejó en Córdoba junto al hincha de Gimnasia y luego rescatando el coche de Fechu que había dejado abandonado en el aeropuerto de la docta, ya que el voló desde Mendoza a Buenos Aires para luego conectar  Rosario junto al Lito. Un quilombo.
Recuperamos el auto y manejamos por la autopista escuchando Attaque 77 y alguna música de mierda que se le pegó al astrónomo de cuando vivió en Uruguay.
Miraba el cielo inmenso estrellado con las dos manos sujetas al volante, Leandro.
Cada tanto como buen copiloto le decía que preste atención..
Llegamos a la Avenida Pte Perón, tomamos Avellaneda, el viaducto y seguimos hasta Arroyito donde queda mi casa y desde donde hoy estoy escribiendo este último capítulo.
Cuando estábamos tomando la curva del paseo ribereño el astrónomo detuvo el coche y me pidió que bajase del auto.
Le hice caso, realmente no sabía con que me iba a salir, incluso me pareció riesgoso frenar ahí, por la curva pero era madrugada de lunes y Rosario descansaba un rato de los festejos prolongadísimos desde el miércoles anterior.
Desplegó el telescopio en medio de la Avenida y apuntó al Gigante de Arroyito.
Se agachó apoyando una rodilla en el pavimento y posó la vista en el aparato.
"Ahi está, me dijo", vení Guille, vení que aca está, acá esta!!!por fin!, agregó totalmente exaltado y feliz algo como si tuviese la relajación de quien logra un objetivo tras buscarlo una y otra vez.
me acerqué al telescopio que apuntaba arriba de nuestro estadio y empecé a sonreír.
Fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida.
La sexta estrella del Club Atlético Rosario Central.

martes, 1 de octubre de 2019

EL PARTIDO

El encuentro empezó muy disputado.
La pelota pasaba mayormente en la mitad del terreno con muy pocas jugadas de riesgo.
Hasta que Central en la primer llegada a los 19 minutos pudo abrir el marcador por intermedio de Fernando Zampedri que en dos tiempos, tras rebotar primero su remate en el palo, pudo conectar y mandarla al fondo de la red.
Gol, y locura. El abrazo con los desconocidos.
Pudimos aumentar al instante la diferencia tras centro del chileno Alfonso Parot y un cabezazo del centrodelantero Zampedri.
Fuimos al descanso.
Desde donde estaba era difícil bajar, pensé en mear desde arriba de la popular para afuera pero había mucha gente abajo de tertulia. Me pareció algo que iba en detrimento de la moral y las buenas costumbres.
Me armé de paciencia y bajé entre la muchedumbre.
Antes el hombre mayor me dijo "mirá que tenés que volver acá, al mismo lugar"
No encontraba la puerta de salida.
Me pasé todo el entretiempo caminando por la popular, realmente era muy difícil.
Entre las ganas de ir al baño y la desesperación por no hallar la boca de salida me obnubilaba.
Le preguntaba a la gente y nadie me sabía indicar, o miraban para los costados y me señalaban lugares diferentes. Realmente era difícil hallar la salida.
Lo vi al astrónomo cerca de los bombos y las trompetas con un telescopio apuntando al cielo. Buscaba algo de forma concentrada. Sacaba la lengua con la boca hacia un costado, un ojo cerrado y el otro apostado en su instrumento por excelencia en búsqueda de algo.
Cuando logré hallar la puerta de salida estaba por empezar el segundo tiempo.
Fui y volví rápido y quedé ni bien entré a la popular atrás del arco.
Vi el empate del Lobo en mis narices.
El Colo Gil que estaba jugando lesionado y todos los que estábamos en la popular sabíamos que tenía que ser sustituido, perdió una pelota en el medio de la cancha, la cual fue robada por el ex jugador e hincha de Newells Lorenzo Favarelli quien se la entregó a Santiago Silva y tras un centro el mismo Favarelli decretó el empate, saliendo a gritar el gol de forma efusiva contra el banco de Rosario Central.
El Doctor Marcos Diez atinó a reaccionar pero fue frenado por uno de los colaboradores.
Otra vez a remar.
Pedro Troglio y Bauza movieron el banco de suplentes y el partido quedó abierto.
Gimnasia pudo ponerse en ventaja pero Ledesma nos salvó.
Otra vez el fantasma de las finales perdidas acechaba.
Pude volver al lugar donde vi el primer tiempo, mis compañeros circunstanciales ya no estaban.
Estaba más cerca de mi grupo de amigos.
El árbitro Patricio Loustau pitó el final del partido.
Se venían los penales, casi toda la copa, salvo el primer partido y el clásico avanzamos por esa vía.
Gimnasia le había ganado a River desde los doce pasos en semis. 
Troglio y Bauza juntaron a sus jugadores.
El arco elegido para la definición fue el de nuestra tribuna.

ANTESALA DEL PARTIDO

Entramos una hora antes y comenzamos a cruzarnos entre Canallas.
El  Chino Nosky bailaba agitando una sombrilla auriazul.
El Doctor Facundo Osia que debería haber viajado con nosotros lo hizo con unos desconocidos con quienes alquiló una casa. Me mostraba con su celular las fotos de lo que habían cocinado en la previa.
Una cagada al lado de lo que veníamos tirando a la parrilla u horno de barro de la Familia Buhler los últimos diez días  en la finca. Ya teníamos tonada mendocina y todo, hasta hablábamos pausado y decíamos "culiao".
El Odontólogo Didoménica paseaba por el playón previo al ingreso a la popular sur, estaba con todos y con nadie al mismo tiempo.
La gente se reencontraba, se saludaba, se sacaba fotos.
Contaba como fue el viaje, si se quedaba o no, cuando había llegado.
Nos reunimos todos los que estuvimos esos días en la finca más los amigos que nos encontramos y nos sacamos una hermosa foto con el estadio atrás.
Nuestras caras eran de incertidumbre, un poco de cagazo, normal. Previa de una final. Tres perdidas.
Venía la cuarta, las cosas que sólo le pasan a Rosario Central.
Como la Conmebol, como el partido recordado en Cali por citar las buenas también.
En la platea estaba el Pocho Lavezi, el periodista Gerardo Rozín y la maravillosa banda de Felix que vino en avioneta.
Un amigo de él es piloto y se vinieron el mismo día junto al Doctor y músico Guillermo Rodriguez de la banda de punk rock Zona 84.
Ni bien prendieron los motores quisieron tomarse una foto con el avión de fondo y a Félix se le voló una remera de Central que tenía en el hombro que fue a parar a la hélice donde fue triturada. Así empezaron un viaje de locos.

Entramos a la popular y nos apostamos arriba de todo,  debajo del tablero.
En un momento por la cantidad de gente y buscando lugar quedé al lado de un señor muy mayor y un joven.
Estábamos tres generaciones de Canallas desconocidos preparados para presenciar la final contra la barra de contención para no caer de la popular.
El señor había visto todos los títulos de Central en la era profesional, desde el Nacional de 1971 con la palomita recordada de Aldo Poy. Empecé a sospechar si no se trataba de El Cabezón, el hijo del viejo Casale que buscábamos llamando por teléfono la semana anterior desde la finca.
Algo le dije al respecto pero no había mucho espacio para el humor en ese momento. Estábamos muy concentrados.
Por mi parte sólo había estado presente en lo que a títulos respecta  en la Conmebol del 95 y el muchacho que tenía al otro costado no lo había visto coronarse a Central y como dato no había ido a ninguna de las tres finales de copa argentina anteriores en las que caímos.

Frente a nosotros estaba la hinchada de Gimnasia.
A nuestros costados las plateas, con predominio Canalla.

Se apagó la iluminación de las torres y comenzó un juego de luces led en el césped mientras salían los equipos.
Lluvia de papelitos, realmente fue una fiesta. En eso la organización de la Copa Argentina no falla.
Cada hinchada cantando por su equipo, los jugadores de ambos clubes saliendo juntos saludando a la gente, entre ellos, foto de equipo y comienzo del partido.

INCIDENTES Y TRAGEDIA

Comenzaron a sonar las detonaciones como producto de la ráfaga de balas de goma que tiró el escuadrón motorizado a donde estábamos nosotros por lo cual corrimos desenfrenados por el parque.
Fechu cortó la video llamada que dejó muy preocupado a su familia, el astrónomo corría detrás mío, le sacamos una ventaja considerable al resto por estar un poco más alejados de la zona del conflicto.
El manual en estos casos dice que hay que dar la espalda y taparse los ojos.
El Lito enfrentaba los balazos a los insultos.
Los muchachos comenzaron a llegar a donde frenamos cuando cesaron los sonidos de las balas.
Estaban todos llenos de perdigones y hematomas productos de los disparos.
En la espalda de uno de los chicos contamos ocho. Una locura.
El Kito había ligado también.
La adrenalina corría por nuestras venas en medio del caos y la confusión.
El gobierno de Mendoza en ese momento estaba alineado con Cambiemos,  el color político que gobernaba en el país y, a través del lineamiento propuesto por la ministra de seguridad Patricia Bullrich, estaba la idea de la "tolerancia cero". Ya nos habían anticipado sobre la policía en Mendoza.
Más allá de una ideología la policía en la cancha siempre es complicada y esto es algo que no es exclusivo de esta hermosa provincia, esto se extiende a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.
Se mezclan las masas, el alcohol, los caballos como si fuese la edad media, cachiporras, escudos, ithacas, niños y gente mayor.
Muchísimas veces son causales de los conflictos por impericia y también por temor.
La gente a veces no colabora, es cierto, y ante situaciones que se están por desbordar muchas veces el comportamiento de la masa es tirar fuego a la situación.
Se llegó al punto de no poder viajar en condición de visitante por el torneo regular argentino, algo que está normalizado y es bajo todo punto de vista una locura.
Los disturbios se siguen generando igual en los estadios con público del mismo equipo.
La seguridad también es un negocio y hay intereses políticos y económicos por detrás.

Vemos que el Lito corre e increpa a los policías. El Flaco Pérez lo sigue, El Lito se acerca a un grupo de uniformados.
Viene una ambulancia a la cual le hace seña y la misma prosigue a toda velocidad.
Al Lito le entró una bala de goma en un orificio nasal y le quedó allí alojada. Si, bizarro y loco. Pero real,
Luego nos enteraríamos que  la ambulancia transportaba el cuerpo de un Canalla que había fallecido de un infarto, se trata de Sergio Angel Confalonieri, de 55 años, quien sufrió un paro cardíaco en otro incidente que se produjo en el ingreso al estadio cuando estaba en la cola junto a sus hijos y la policía avanzó sobre la gente con caballos, golpes y gas pimienta.
Según cuenta el diario La Capital Sergio comenzó a gritar contra los uniformados porque uno de sus hijos había recibido el golpe de un caballo y en ese momento se descompensó.
"Los familiares remarcaron que el hombre no sufría ninguna enfermedad", escribe el decano de la prensa argentina en la edición del viernes 7 de diciembre del 2018.
Muy triste, condolencias por siempre y paz para esta familia Guerrera.

El Lito fuera de si insultaba y comenzó a recibir palazos, estaba totalmente rodeado por la policía. En un momento intentó zafarse cuando lo tenían tomado de los brazos y un agente, al cual empujó cayó al piso.
Esto enfureció aún más a la fuerza de seguridad y se lo llevaron preso.