jueves, 15 de marzo de 2018

EN EL ESCENARIO DEL BERLIN


La noche previa al viaje me junto con mis amigos del Politécnico con quien celebramos 20 años de haber egresado.

El Mugroso Mike mira una foto de Jésica Cirio bajándose una corta pollera negra en un escenario, arqueando su cuerpo, exhibiendo sus glúteos divididos por una tanga del mismo color a un público masculino, el cual exhibe rostros de asombro, fascinación y, también, concentración.
Algunos abren sus teléfonos con tapas.
Son los primeros indicios de una tecnología que nos empezaba a dominar cada vez más. Otros, más preparados aún, registran el momento con cámara digital.
No todos tienen forma de grabarlo en sus móviles, o no tuvieron la precaución de llevar una cámara, por lo cual, simplemente contemplan la escena, sin mediar obstáculo.
El ambiente es de calor, la imagen transmite amontonamiento y testosterona. Probablemente sea de algún boliche del conourbano bonaerense.
El piso de baldosas naranjas y negras coloniales está mojado y tiene algo de tierra, esa combinación de suciedad que a uno lo hace patinar en esos antros donde casi no se puede respirar y el calzado queda impregnado de hollín.
Pero La Cirio está parada sobre sus tacos, impecable, con sus piernas firmes y tonificadas, radiante.
Su cara es de gozo, de cumplimiento. Es una Marilyn Monroe del tercer mundo.
Por la imagen, también, se puede deducir que se trata de una mujer a la cual le están pagando para mostrar el culo desde un escenario.
Pero no, no es sólo eso. Hay más.
Porque estamos en el año 2018 y son épocas de memes y de whatsapp y esta foto, que bien puede ser de mediados o fines de los dos mil tiene una leyenda añadida en la parte superior, la cual dice: “ Esta es Jésica Wanda Cirio de Insaurralde, actual secretaria de arte y Cultura de Lomas de Zamora”
Y es debido a ello que El Mugroso, hombre cauto y analizador, acomoda sus anteojos y comenta a sus amigos que están sentados en El Bar El Riel, observando risueños la imagen en cuestión, la cual  es exhibida desde  su móvil por Leo Braccialarghe:
- Hablando en serio, me parece muy machista discriminar a una mujer por mostrar el culo, yo y El Orejón nos pusimos en bolas una vez en el escenario del Berlín y no por eso somos menos serios,....... bah, por ahí si.
-El garrón es que no lo hicimos en la era en que cada persona anda con una cámara fotográfica en el bolsillo y así perdimos notoriedad, protagonismo y trascendencia -comenta El Orejón Rébori mientras manipula papel y tabaco entre sus hábiles y largos dedos.
-Y guita, Ore, también perdimos guita- añade El Mugroso.
-Es cierto, amigo, somos un desastre -devuelve El Orejón mientras con la punta de su lengua sella el cigarro que acaba de enrollar.
-¡Me acuerdo de ese día! - se reincorpora El Pillo desde el respaldar de la silla, envolviendo el vaso de liso Santa Fe con una de sus manos:
“Yo estaba sentado en la mesa con Tito, el dueño del Berlín, que es mago e íbamos juntos a las peñas de magia.
Esa noche estábamos ahí con varios colegas más, teníamos galeras, baritas, cartas  ¡y hasta había uno con un conejo!.
De repente ustedes dos se subieron al escenario y se empezaron a desnudar. ¡ Se pusieron en pija!
Tito se paró sorprendido y le hizo seña a un patovica para que los eche.  Yo le avisé, “son mis amigos” y ahí aflojó un toque pero igual, con más cautela y por lo bajo le volvió a insistir tras pedirle que se acerque: “acompañálos para afuera”.
Mientras el patova los invitaba a retirarse, Tito, remató “los tengo que hacer sacar, Pillo, se estaban desnudando”, ¡como si hubiese hecho falta esa aclaración!”
El Pillo bebió un trago y, ante la sorpresa de El Mugroso y El Orejón quienes no sabían que él había sido público de tamaña proesa, de ese streap tease a dueto y gratuito porque si, este, agregó un condimento más a la historia luego de vaciar su vaso presuroso y con restos de espuma en su bigote:
-Muuuchos años después y en otra de esas reuniones que hacíamos con los magos Tito contó para todos la anécdota de un tal “Basura y el Orejudo”, dos que se habían puesto en bolas en el escenario de su bar.
Automáticamente la mesa estalló en carcajadas y fue el Leo Braccialarghe quien tiró la idea con los ojos llorosos: “El Basura y el orejudo”, podemos hacer shows infantiles.
Los amigos extasiaban de júbilo.
El Pillo pidió otra ronda de lisos, porque la vida es circular y los payasos del ayer pueden ser los degenerados escrachados y viralizados del mañana.
Quien sabe que deparará el destino.
Algunos por exhibir su cuerpo en un escenario pueden lograr ascender socialmente.
Otros pueden ser privados de su libertad y/o recibir el escarnio público a través de las redes sociales algo que, incluso, puede ser la peor de las condenas.
Los muchachos tenían muy en claro que mientras se puede hay que festejar y volvieron a brindar porque si. Como el desnudo de El Mugroso y el Orejón.
Aunque sea marzo y se haya llevado puesto el carnaval.

Guillermo Morales