La noche previa al viaje me junto con mis amigos del Politécnico con quien celebramos 20 años de haber egresado.
El Mugroso Mike mira una foto de Jésica Cirio bajándose una corta pollera negra en un escenario, arqueando su cuerpo, exhibiendo sus glúteos divididos por una tanga del mismo color a un público masculino, el cual exhibe rostros de asombro, fascinación y, también, concentración.
El Mugroso Mike mira una foto de Jésica Cirio bajándose una corta pollera negra en un escenario, arqueando su cuerpo, exhibiendo sus glúteos divididos por una tanga del mismo color a un público masculino, el cual exhibe rostros de asombro, fascinación y, también, concentración.
Algunos abren sus teléfonos con tapas.
Son los primeros indicios de una tecnología que nos
empezaba a dominar cada vez más. Otros, más preparados aún, registran el
momento con cámara digital.
No todos tienen forma de grabarlo en sus móviles, o
no tuvieron la precaución de llevar una cámara, por lo cual, simplemente
contemplan la escena, sin mediar obstáculo.
El ambiente es de calor, la imagen transmite amontonamiento
y testosterona. Probablemente sea de algún boliche del conourbano bonaerense.
El piso de baldosas naranjas y negras coloniales
está mojado y tiene algo de tierra, esa combinación de suciedad que a uno lo
hace patinar en esos antros donde casi no se puede respirar y el calzado queda
impregnado de hollín.
Pero La Cirio está parada sobre sus tacos,
impecable, con sus piernas firmes y tonificadas, radiante.
Su cara es de gozo, de cumplimiento. Es una Marilyn
Monroe del tercer mundo.
Por la imagen, también, se puede deducir que se
trata de una mujer a la cual le están pagando para mostrar el culo desde un
escenario.
Pero no, no es sólo eso. Hay más.
Porque estamos en el año 2018 y son épocas de memes
y de whatsapp y esta foto, que bien puede ser de mediados o fines de los dos
mil tiene una leyenda añadida en la parte superior, la cual dice: “ Esta es
Jésica Wanda Cirio de Insaurralde, actual secretaria de arte y Cultura de Lomas
de Zamora”
Y es debido a ello que El Mugroso, hombre cauto y
analizador, acomoda sus anteojos y comenta a sus amigos que están sentados en
El Bar El Riel, observando risueños la imagen en cuestión, la cual es exhibida desde su móvil por Leo Braccialarghe:
- Hablando en serio, me parece muy machista
discriminar a una mujer por mostrar el culo, yo y El Orejón nos pusimos en
bolas una vez en el escenario del Berlín y no por eso somos menos
serios,....... bah, por ahí si.
-El garrón es que no lo hicimos en la era en que
cada persona anda con una cámara fotográfica en el bolsillo y así perdimos
notoriedad, protagonismo y trascendencia -comenta El Orejón Rébori mientras
manipula papel y tabaco entre sus hábiles y largos dedos.
-Y guita, Ore, también perdimos guita- añade El
Mugroso.
-Es cierto, amigo, somos un desastre -devuelve El
Orejón mientras con la punta de su lengua sella el cigarro que acaba de
enrollar.
-¡Me acuerdo de ese día! - se reincorpora El Pillo
desde el respaldar de la silla, envolviendo el vaso de liso Santa Fe con una de
sus manos:
“Yo estaba sentado en la mesa con Tito, el dueño del
Berlín, que es mago e íbamos juntos a las peñas de magia.
Esa noche estábamos ahí con varios colegas más,
teníamos galeras, baritas, cartas ¡y
hasta había uno con un conejo!.
De repente ustedes dos se subieron al escenario y se
empezaron a desnudar. ¡ Se pusieron en pija!
Tito se paró sorprendido y le hizo seña a un
patovica para que los eche. Yo le avisé,
“son mis amigos” y ahí aflojó un toque pero igual, con más cautela y por lo
bajo le volvió a insistir tras pedirle que se acerque: “acompañálos para
afuera”.
Mientras el patova los invitaba a retirarse, Tito,
remató “los tengo que hacer sacar, Pillo, se estaban desnudando”, ¡como si
hubiese hecho falta esa aclaración!”
El Pillo bebió un trago y, ante la sorpresa de El
Mugroso y El Orejón quienes no sabían que él había sido público de tamaña
proesa, de ese streap tease a dueto y gratuito porque si, este, agregó un
condimento más a la historia luego de vaciar su vaso presuroso y con restos de
espuma en su bigote:
-Muuuchos años después y en otra de esas reuniones
que hacíamos con los magos Tito contó para todos la anécdota de un tal “Basura
y el Orejudo”, dos que se habían puesto en bolas en el escenario de su bar.
Automáticamente la mesa estalló en carcajadas y fue
el Leo Braccialarghe quien tiró la idea con los ojos llorosos: “El Basura y el
orejudo”, podemos hacer shows infantiles.
Los amigos extasiaban de júbilo.
El Pillo pidió otra ronda de lisos, porque la vida
es circular y los payasos del ayer pueden ser los degenerados escrachados y
viralizados del mañana.
Quien sabe que deparará el destino.
Algunos por exhibir su cuerpo en un escenario pueden
lograr ascender socialmente.
Otros pueden ser privados de su libertad y/o recibir
el escarnio público a través de las redes sociales algo que, incluso, puede ser
la peor de las condenas.
Los muchachos tenían muy en claro que mientras se
puede hay que festejar y volvieron a brindar porque si. Como el desnudo de El
Mugroso y el Orejón.
Aunque sea marzo y se haya llevado puesto el
carnaval.
Guillermo Morales

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