jueves, 3 de junio de 2021

BEER FOOTING

 El beer footing, a diferencia del running, es una actividad que no figura -aún- en los decretos provinciales y nacionales que llegan en formato pdf a grupos de whatsapp.

Con mi amigo Beltrán desandamos el domingo con esta noble disciplina la cual contribuye al bienestar mental y físico.

Caminamos durante más de dos horas por parques, calles y bulevares. 

En un momento nos detenemos y me comenta mientras observa el panorama de la muchedumbre amontonada y desbarbijada "la verdad es que yo ya no entiendo más nada". 

Claro, es lógico, mi amigo es consciente que su negocio gastronómico está desapareciendo como el Titanic mientras los clientes huyen en botes-aplicaciones a sus hogares y el personal toca el violín.

Pero seguimos adelante, remando  como siempre. La actitud no se negocia.

La calle es un océano de bicicletas. Hay mucho rosarine freaky, hay mucho bolude. Lleno, está inundado.

Somos cada vez más pobres sin querer pensarlo y nos entretenemos con un celular mientras nos dividimos con límites que sólo existen en nuestras mentes. 

La pobreza no sólo es económica, también es espiritual.

Llegando al final de nuestro recorrido tras pasar el árbol de los ahorcados y al pie del Big Ben rosarino, una camioneta de Prefectura se sube a la vereda y un runner, que es una verdadera gacela, de tranco olímpico, con la indumentaria digna de un deportista de elite la elude y mientras pasa por nuestro costado, a nosotros, que venimos viendo la escena mientras caminamos de frente nos dice " Ahi los tienen, para eso están estos hijos de puta, para rompernos las bolas a nosotros, no para meterse con los choros".

No llegamos a reaccionar porque la camioneta maniobra marcha atrás y sale a toda velocidad en busca de su objetivo, en busca de ese Che Guevara del deporte.

A nosotros no nos ven, o no les importamos, porque los decretos, aún, no contemplan el beer footing.

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