CAPÍTULO 2 "EL VIAJE"

Salimos en tres colectivos el viernes 27 de abril del 2018.
Éramos un contingente de 176 socios vinculados al futsal del club.
El mismo estaba integrado por jugadores, profesores, colaboradores y padres.
Ese día el diario La Capital, el decano de la prensa argentina, tituló: "El Club Regatas protagonizará una gira deportiva y cultural sin precedentes"
Y era acertado. Por el destino, el número de personas que se desplazaría y porque presentaríamos mi segundo libro.
Siempre nos gustó eso de mezclar un poco todo y de "cumplir utopías", como escuché decir a alguien una vez.
Es que, por ejemplo, el mes anterior al viaje habíamos traído a tocar a la megafiesta de carnaval y, como banda sorpresa, a Attaque 77, uno de nuestros grupos de rock preferidos.
No se trata de un tema sólo de plata, se trata, sobre todo, de un trabajo mancomunado entre la numerosa subcomisión de futsal, la cual hacía rato venía organizando distintos eventos y fue reinvirtiendo ganancias.
Parte de lo recaudado en esa recordadísima fiesta sirvió para pagar uno de los tres colectivos que sacamos rumbo a Paraguay.
Regatas está situado en la ciudad de Rosario, en el corazón del barrio de Arroyito, pegado al río Paraná y pocos días antes de nuestra partida había cumplido 101 años
Es una institución que en sus orígenes se creó como club de remo tras una disidencia que tuvo un grupo de socios en el seno del Rosario Rowing club. Este grupo era liderado por Jorge Lingenfelder, propietario del yate Amalia donde se labró el acta fundadora.
Luego de tener como sede la desaparecida isla "Los bañistas", que estaba frente a la zona de la bajada Puccio, con la ayuda de Juan Bautista Cordiviola, entre otros, se adquirió en un remate el chalet Casablanca, actual ubicación del club.
De Regatas surgieron muchos deportistas olímpicos, tal el caso de Alberto Demiddi, figura rutilante de esta disciplina a tal punto que el día del remero en nuestro país se celebra en su cumpleaños.
Además, ostenta el orgullo de ser el club de la ciudad que más deportistas olímpicos le dio al país.
Con el correr de los años se fueron sumando otros deportes, siendo el futsal el que más creció en el ultimo lustro.
Los tres colectivos que salieron fueron bautizados con el nombre de socios caracterizados.
A uno de ellos se lo llamó con el del filósofo Lucas Colorado Parenti, quien estuvo vinculado en el deceso accidental del gato del Papa Juan Pablo Segundo. En ese colectivo viajaron los más pequeños.
Al que transportaba jugadores de categorías intermedias se lo bautizó con el del múltiple premiado fotógrafo Marcelo Rulo Masuelli, de gran labor en el diario local El Ciudadano, hoy devenido en cooperativa.
Por último, para el colectivo que trasladó a los mayores, se eligió el nombre del empresario del rubro sanitario Walter Lasca quien, además, había ganado el premio al mejor disfraz en el último carnaval. Se había disfrazado de Maradona. Sólo se puso una peluca y una remera del seleccionado argentino.
Sin mucha elaboración, pero con exceso de carisma logró la elección por mayoría abrumadora en el público, ante la sorpresa de los hermanos Guido y Silvia Suller, conductores de la fiesta.
Hubo polémica y unas chicas disfrazadas de meduzas hicieron saber su descontento insultando entre la gente.
Lasca fue el único que no estuvo en la partida, a diferencia del Colorado y del Rulo. Hubo rumores que lo haría al día siguiente en avión, algo que finalmente no ocurrió tras lo cual se barajó la opción de ponerle mi nombre al colectivo. Creo que se llamó Guillermo Morales un rato, la noche que estábamos por entrar al museo del fútbol sudamericano, en la Conmebol, pero como luego se reflotó la idea de que vendría el último día, esta iniciativa no prosperó.
Atravesamos la extensa provincia de Santa Fe, epicentro de la pampa gringa, con sus campos y su frondoso litoral.
Durante el trayecto compartimos anécdotas y vivencias donde no todas fueron color de rosa.
Asi lo graficó la triste historia con final feliz que protagonizó Ramiro Mateo quien la compartió ante la atenta mirada de los jugadores de la cuarta y reserva.
Ramiro fue alcanzado por una bala en el año 2007.
En esa ocasión, como en un juego de hinchada, acompañaba a sus amigos para alentar a Regatas ante Banco Nación, club del barrio La Florida.
Mientras con ellos tocaba el redoblante y enarbolaba banderas celeste y oro, colores de Regatas, el grupo fue abordado por un automóvil Peugeot del cual se bajaron tres mal vivientes con quienes forcejearon. Tenían la intención de apropiarse de los elementos de la hinchada. Fue en esa instancia que uno sacó un arma para amedrentar y "se le escapó un disparo", según relata uno de los chicos que estaba presente en ese trágico suceso.
Ramiro peleó meses por su vida hasta salvarse y recuperarse.
Fueron vitales sus ganas de vivir y el apoyo de su familia, amigos y socios que colaboraron espiritual y económicamente en su recuperación la cual se desarrolló, en su etapa más intensiva, en el conocido Instituto Fleni de Buenos Aires.
De allí en más su padre Carlos Mateo es un colaborador permanente de la sub comisión de futsal y, junto a su hijo asumió un compromiso inclaudicable con este deporte.
El hecho nunca fue esclarecido.
El periodista devenido en diputado provincial Carlos Del Frade hizo referencia al caso en su libro titulado Ciudad Goleada.
Las hipótesis giraron en torno a un conflicto vinculado con barras de los dos clubes rosarinos de primera división.
Una interna de la hinchada de Rosario Central o una emboscada por parte de personas de Newell´s.
Los colores del Club Regatas son similares a los de Central, pudo haber una confusión en esta locura con la que vive una parte de la ciudad de Rosario, ciudad futbolera por excelencia, de donde es oriundo nada más y nada menos que Lionel Messi.
Por supuesto esto nada tiene que ver con el deporte.
Si con la sin razón y la estupidez humana, algo con lo que en latinoamerica pareciera que nos mal acostumbramos a convivir.
Hay que disfrutar la vida y cada momento, fue la sensación que quedó en ese colectivo ante los pibes.
Algo que venimos masticando desde hace tiempo como grupo, sobre todo desde que nos dejó físicamente nuestro amigo Damian Tony Moreno, a quien quiero dedicarle este libro.
Llegamos a Formosa y, para entonces, un grupo laborioso e inspirado había compuesto canciones muy poéticas en honor al club y a sus rivales.
Erico Perata es el ocurrente junto a Juampi Nieto, jugador de primera. Entre ellos incitaron a los pibes a componer y cantar.
Era muy llamativa la barriga prominente de Erico, parecía un embarazo.
Por eso fue blanco de distintas humoradas que recibió alegremente. Erico es un ser empático que no suele enojarse.
En la aduana estuvimos el mediodía del sábado 28. El control fue exhaustivo, debían revisarse minuciosamente los permisos de los menores.
Fabian Bianchi bajó a migraciones munido de una carpeta prolija con las distintas autorizaciones.
Entre la espera y el calor agobiante bajamos a caminar y a tomar unas cervezas. La temperatura oscilaba los 45 grados. Debíamos mitigar el calor. Esto no fue impedimento para que el abuelo Peto se se paseara entre los micros con su sobre todo de lana. Daba urticaria. Hablaba sólo.
Los vendedores ambulantes ofrecían colgantes, termos, juguetes y zapatos.
A un costado del puente internacional había unos botes que invitaban a pensar historias ¿fantásticas? sobre cruces ilegales.
La espera comenzó a ser tediosa, el calor no daba tregua.
Me predispuse a buscar una caja envuelta en papel a la que le había escrito "droga". La idea era hacerle un chiste a alguno de los más chicos, diciendo que necesitaba que me pase eso en la aduana. Tal vez por una cuestión de justicia divina me golpeé la cabeza contra uno de los televisores del piso de arriba del colectivo. Caí desmayado.
Los chicos de la cuarta división no entendían si era otra de mis ocurrencias. Al principio se reían, cómplices. Luego se asustaron al notar que no reaccionaba.
Es a partir de allí que en mi retina quedaron algunas situaciones confusas.
Recuerdo que mis amigos tomaban cerveza Pilsen en el piso de abajo, por el aire acondicionado. Ya no les interesaba "estirar" las piernas durante la espera.
Me acomodé junto a ellos en uno de los asientos frente al baño. Cada tanto me traían un nuevo paño con hielo que colocaba en mi cabeza.
Fue cuando sucedió lo de Erico. Al menos lo que vi yo.
Repentinamente bajó del coche y posó sus manos en el abdomen. Lagrimeaba. Se bajó los pantalones y se puso en cuclillas.
Ya nadie se preocupaba por mi. Él se llevaba toda la atención.
Lata de cerveza en mano los muchachos observaban tras el vidrio, risueños y sorprendidos, el espectáculo.
Erico se apoyaba en un árbol.
Franco Lombardi, el invitado del club Banco Nación donde Erico es director técnico bajó desesperado.
Luciano Vilches lo secundó, preocupado. Es característico en él asumir el rol de seriedad que se necesita en determinadas situaciones que el grupo se toma con liviandad.
Erico Perata dio a luz, tuvo un bebé en la ruta bajo el sol abrasador.
Lombardi le dijo: "mirá el lado positivo, puede tener las dos ciudadanías".
Para Vilches esta fue una frase desafortunada, por eso lo miró con un dejo de rechazo mientras sostenía a la criatura que lloraba en sus brazos y había arropado con una de las remeras blancas que decía "Gira Paraguay 2018".
Los pibes estaban como locos y desde adentro del colectivo golpeaban los vidrios y brindaban. Eran simios.
Los más chicos tenían las palmas de sus manos frente a las ventanas de arriba, boquiabiertos. No entendían lo que sucedía.
Erico, con los ojos secos y relajado sonrió, mirando y levantando un brazo triunfal frente al coche.
Afortunadamente el post parto fue tranquilo, nuestro amigo se reincorporó y siguió su viaje tomando las nobles y heladas latas de Pilsen.
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