viernes, 11 de enero de 2019

EL INEVITABLE LAZO DE MAR DEL PLATA CON ROSARIO


Para quienes nacieron en el seno de una familia  de clase media rosarina es muy común que alguna vez lo hayan llevado siendo chico a Córdoba o a Mar del Plata, lo que es decir a  las sierras o a el mar.
Puede que en ello influya la ubicación geográfica de Rosario a diferencia, por ejemplo, de el porteño para quien, probablemente y en líneas generales, sea más común una "escapada" en auto, colectivo o tren hacia la costa atlántica que viajar a la provincia del fernet y el cuarteto.

Estuve este verano en la Perla del Atlántico como tantas otras veces en distintos momentos de mi vida. Fue una tarde en la que el día había amagado con estar nublado y frío, por lo cual con Silvana decidimos ir a almorzar por la zona de calle Guemes y luego de ello caminar por la Avenida Peralta Ramos con el mar como escenografía.
De a poquito el sol comenzaba a salir y la gente se predisponía a acercarse a las playas, olvidando esos planes improvisados y aburridos, sobre todo para los que tienen chicos.

Se me ocurrió alquilar unas bicis en la Avenida Colón y al llegar quien las alquilaba se sorprendió por nuestra iniciativa, como me contactaron nos dijo.
Lo vimos por internet y encontramos tu teléfono, algo muy común en estos tiempos.
El muchacho estaba maravillado con nuestra presencia.
de donde son chicos, nos dijo.
De Rosario, contestamos.
Y ahí sus ojos se abrieron sorprendido y, maravillado, nos replicó: Con razón!, lo que están haciendo con las bicicletas allá es increíble, y empezó a contarnos todo lo que sabíamos en cuanto al fomento de este medio de transporte, bicisendas y alquiler de bicis publicas.
Es algo superador que copiaron muy bien de Barcelona, yo estuve alla averiguando para poder colocar el sistema de alquiler publico acá, es más, hace poco estuve reunido con la gobernadora Vida, nos dijo exhibiendo una foto con la funcionaria.
Pagamos el dia y creo que nos dijo algo asi como devuelvanla cuando quieran, estaba contento por nosotros.
Mientras pedaleaba por Colón hacia el mar empecé a pensar en el inevitable lazo entre Mar del Plata y Rosario, como que de alguna manera nuestra ciudad siempre se las ingenia para estar presente.

Pedaleamos ascendentemente hacia las playas del norte, a la zona del Parque Camet y se me ocurrió buscar el lugar donde la poetiza Alfonsina Storni decidió terminar con su vida, el cual no está muy precisado, un monumento frente a la playa la recuerda. 
Alfonsina, sumida en una profunda depresión, se arrojó desde una de las escolleras, víctima de un mal trance con un amorío o debido a una enfermedad terminal. O ambas. 
Lo que es preciso es que en Mar del Plata y frente al mar decidió ponerle fin a su existencia física.
Quien sabe si, tal vez, en el andar desde el hotel hacia la playa, antes de consumar este acto, no fue rememorando su vida y recordó los tiempos en que vivió en Rosario y con su familia atendía un bar frente a la estación de trenes Rosario Central, allí en la zona donde hoy está la calle Italia y el río.

Nos quedamos un rato contemplando el atardecer y emprendimos el retorno zigzagueando el pueblo recontra nacional y popular que elige las playas del centro como la Bristol, a la vera del Casino y Hotel Provincial, obra de Alejandro Bustillo, un  destacado arquitecto que participó en el anteproyecto del monumento nacional a la bandera.
Mientras esperaba a Silvana que hacía 20 años que no se subía a una bici y la veía esforzarse haciendo peripecias entre lobos marinos de cemento y una ronda inmensa que observaba un espectáculo callejero en el cual el chiste parecía residir en decir malas palabas a los gritos, me acordé del Negro Fontanarrosa, por eso de "no es lo mismo decir sonso que decir pelotudo" y su teoría de porque llamamos malas a algunas palabras: "nos pegan".

Todo esto pensaba hasta que me detuve a contemplar el balcón del casino, mi imaginación viró a la genial escena de la película Los Bañeros más locos del mundo en la que Emilio Dissi, Tío Teo tomando whisky, Gino Renni con la radio que iba pegada a ambas orejas bien ochentosa y Paolo el rockero, incrédulo porque no podían dejar de ganar con el colorado 36, ante la bronca del croupier, el facha Martell. Hagan el ejercicio de buscarla en YouTube, cada vez es más graciosa, tal vez allí resida alguna parte de la primavera Alfonsinista, con cierta luz e inocencia.
Por supuesto, esto que digo, no tiene mucho que ver con Rosario, pero "fue un buen capítulo para recordar" tal como dijo Bart Simpson sobre una escena de Tomy y Daily.


Finalmente, Sil, en un enriedo de gemelos, aductores, cuadrices y bíceps a punto de explotar llegó al sitio donde me encontraba plácidamente meditabundo. Algo agitada, me observó pidiendo clemencia en nuestro andar. Podría tranquilamente llevarla en el caño y no sería mucho esfuerzo, pero no se lo ofrecí por su militancia feminista, ella está empoderada y yo la recontra banco en esto.
No hay nada como la igualdad entre el hombre y la mujer y los roles entre nosotros están bien definidos.
Ella maneja el auto y yo lavo los platos.

Continuamos nuestro paseo con el próximo destino, el palacio Medieval llamado Torreon del Monje.
Atamos las bicis y entramos, ni bien cruzamos la puerta a la derecha nos topamos con un cuadro que tiene la foto del Negro Olmedo, la contemplé en detalle, a su lado estaba Jorge Porcel. Hay una botella de vino, de soda y una seven up.
Recordé una crónica sobre la noche en que se tomaron varias botellas de champán allí hasta el amanecer.
Seguramente otra época de Mar del Plata en los ochentas, un costado mas convulsionado, de locura y de falopa, de teatros atiborrados de gente y el jet set vernáculo del entonces paseándose por la noche o alojándose en caserones del hermoso barrio Los Troncos.
Vimos varios cuadros en los que estaba el dueño del torreón con varios famosos, googlee su nombre, pero había fallecido en el 2013, me hubiera gustado hablar con el, seguro hubiera escuchado un montón de historias que tenía para contar.
Quise subir a la planta superior y le pregunté a una moza que pasaba apurada quien con cara de culo me dijo que no estaba habilitado para los clientes.
Nos acercamos al muelle que es oficia de balcón al mar, una ex vedette a la cual le pasaron los años como una aplanadora le contaba a un movilero de un programa de chimentos sobre la época en que trabajaba con Mateyco.
Finalmente decidimos continuar viaje y fuimos en busca de nuestras bicis.
Bordeamos el edificio Maral 34, desde el cual Alberto Olmedo voló al cielo, frase que leí en un texto de infobae el cual recomiendo.
Mire el balcón, en la bolsita, pensé en Susana Romero, en Albertito que estaba en su panza a quien años después conocí y fuimos a tomar una birra al fugaz bar El Justicialista de calle Pellegrini una noche en que aparecipo Hugo Moyano que venía de dar un discurso en la UCA. Se que me voy por las ramas y el relato se torna muy barroco, pero no lo puedo evitar, vinculo muchas cosas que siento que me pasan al mismo tiempo, me gusta asociar y buscar señales, como esta, la del inevitable lazo que hay entre Mar del Plata y Rosario.
Y seguimos andando, el próximo destino ya con el día totalmente recompuesto será el primer balneario de Punta Mogotoes, viniendo desde el norte, la reserva o pajas blancas.
Alli está toda la familia de Sil, tios, tias, primos, sobrinos, hermanos. Son un montón, son los Campanelli posta, se aman, se pelean se vuelven a amar.
La dejo cuando se pone a tomar mate y a hablar de temas triviales, es que no quiero evadirme de mi pensamiento que busca nexos entre mi ciudad y esta.
Siento el olor a puerto y al meo de los lobos marinos que se mezcla en el viento con la sal y la arena.
A quienes se les esta terminando  las vacaciones hacen un esfuerzo y congelan sus genitales en el mar.
Es un espectáculo.
En el cielo, un lunático hace piruetas con un avión rojo. La playa mira sorprendida, rien, aplauden, tal vez producto de la inconciencia. Argentina es un lugar alucinante hasta que pasan las tragedias y nadie tiene la culpa.
Camino solo por la playa y, por supuesto , veo casacas de equipos de fútbol de Rosario.
Paso por el balneario numero 12 y me encuentro con el Puma Rodriguez, con quien al final no hice la entrevista que tenia pleaneada, el Puma es una foto imborrable de Rosario en los noventas.
Acaba de salir en vivo para TyC sports que todos los veranos monta un estudio en ese balneario.
Seguro estuvieron hablando de la Copa Argentina que acaba de ganar Central.
Y prosigo, buscando más conexiones.
Pienso en los dos submarinos nazis que aparecieron en esa playa en 1945, pensar que parte de esa tripulación seguro estuvo residiendo en Rosario entre otros lugares del país donde fueron forjando un nuevo destino.
A lo lejos diviso el faro y se que más allá está el complejo  hotelero de Chapadmadal creado por juan domingo peron, en mi cabeza comienza a redoblar cual bombo del rosarino Tula la voz de Silvana diciéndome que vuelva, no lleve el teléfono, algo en mi conciencia me invita a volver porque todos quieren levantar campamento.
Asi que pego la vuelta.
Al llegar están todos acomodando las pertenencias, quitándose la arena, poniéndose una remera, un short, dejando ordenada la carpa para el otro día.
Y finalmente nos vamos, por la ventanilla del auto veo el predio de Aldosivi y luego en el barrio del puerto las pintadas con tiburones, los colores son azul y verde. Por momento me siento un poco en el barrio de Arroyito.
Antes de llegar a destino pasamos por la casa de Maria Victoria Ocampo, pienso que por allí pasaron grosos como Borges y Bioy Casares. No se si alguna vez anduvo un rosarino destacado, que siempre lo hay, por allí.
Le pido a Silvana que pare, que quiero bajarme ahí.
No muy a gusto me concede el pedido y me acerco a la puerta, un cartel me indica que el horario de visitas es hasta las 18 hs.
Quise asegurarme que un rosarino deje su huella allí, pero no me dejaron.
De todas maneras el lazo es inevitable.

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