Yo, en cambio, me bajé al nivel de ellos y me acomodé, encorvado, en una diminuta silla frente a la mesa de jugar,
Acompaño la cena con una cerveza y los contemplo.
Juancito mientras hurga entre las letras del plato tiene la mirada puesta en Disney Channel.
Básicamente estamos en paz y somos felices. Es ese micro momento que en su sumatoria hace que la columna del debe se balancee hacia la felicidad.
Mamá luego se pone a acomodar cosas del día lunes que a mi, en ese momento, no me importan. Porque no es lunes.
Por supuesto, soy consciente que alguien lo tiene que hacer.
Cada tanto Rafa pasa con ropa doblada que lleva desde el lavadero hacia los dormitorios.
O mira con preocupación alguna boleta que hay que pagar.
Por momentos nos observa y sonríe, es que para ella nuestros platos parecen enciclopedias.
Los fideos de letras son una fuente de diversión inagotable,
Por ejemplo hoy se me ocurrió hacer un desafío el cual consistió en escribir el nombre.
El que primero lo lograba ganaba.
Y gané yo, gané posta.
Les gané a estos opas que toman sopa, porque soy un genio. Los hice polvo.
Tomé dos letras P con la cuchara y dos A, y conformé en el borde del plato hondo la palabra "papá".
Para que aprendan.
Y, enojados, se fueron a dormir.
Incluso no se si Juancito no deslizó algún comentario alusivo a una vinculación fraudulenta con mi triunfo.
Como si la consigna no hubiese sido clara.
Yo gané porque Juan recolectó sólo la J y la A, Franca, la de dos años, ni siquiera la F.
Les gané por mucho por lo cual, me parece, que debería ir a jugar a otra liga, me queda chica la de mi casa.
Y en todo caso, si están ofendidos que se jodan por analfabetos.
Yo me rompí el culo estudiando y la meritocracia es así.
Es más fácil quejarse, llorar y hacer berrinches.
Encima comen gratis, no pagan la luz, el gas ni el cable.
Eso si, viven reclamando cosas.
Este país, así, no arranca más.
Por supuesto, soy consciente que alguien lo tiene que hacer.
Cada tanto Rafa pasa con ropa doblada que lleva desde el lavadero hacia los dormitorios.
O mira con preocupación alguna boleta que hay que pagar.
Por momentos nos observa y sonríe, es que para ella nuestros platos parecen enciclopedias.
Los fideos de letras son una fuente de diversión inagotable,
Por ejemplo hoy se me ocurrió hacer un desafío el cual consistió en escribir el nombre.
El que primero lo lograba ganaba.
Y gané yo, gané posta.
Les gané a estos opas que toman sopa, porque soy un genio. Los hice polvo.
Tomé dos letras P con la cuchara y dos A, y conformé en el borde del plato hondo la palabra "papá".
Para que aprendan.
Y, enojados, se fueron a dormir.
Incluso no se si Juancito no deslizó algún comentario alusivo a una vinculación fraudulenta con mi triunfo.
Como si la consigna no hubiese sido clara.
Yo gané porque Juan recolectó sólo la J y la A, Franca, la de dos años, ni siquiera la F.
Les gané por mucho por lo cual, me parece, que debería ir a jugar a otra liga, me queda chica la de mi casa.
Y en todo caso, si están ofendidos que se jodan por analfabetos.
Yo me rompí el culo estudiando y la meritocracia es así.
Es más fácil quejarse, llorar y hacer berrinches.
Encima comen gratis, no pagan la luz, el gas ni el cable.
Eso si, viven reclamando cosas.
Este país, así, no arranca más.
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