domingo, 13 de octubre de 2019

LOS PENALES DESDE LA CÁRCEL

El Lito tiene muchas historias de cancha.
Una que algún día podría ser un libro es la del viaje más largo de la hinchada de Central en colectivo.
Estuvo diez días viviendo adentro de un micro cuando en San Pablo Central disputó un partido en el estadio Morumbí por cuartos de finales de la Copa Libertadores. Corría el año 2004.
Pasó de todo. Estuvieron presos en Brasil y en Argentina.
Conocieron las cataratas. Estuvieron en la playa y llegaron al estadio en traffic sin dinero.

Dos días estuvo guardado en Mendoza, éramos los mejores amigos de la fiscal y creo que el comisario no me soportaba más el último día que estuvo Lito allí, ya que estuvimos todo el día en la puerta y no le paré de hablar
Realmente no fue gracioso entrar y ver en el lugar que estaba. Era una jaula oscura, compartida.

Si el policía declaraba tener lesiones su situación podía complicarse.
Finalmente el accionar del hermano de León, el abogado fue preponderante para que recuperase la libertad. Lo habíamos conocido hace una semana y en chiste el Lito le dijo "el trabajo que vas a tener la semana que viene  cuando venga la gente de Rosario"
El fue en el entretiempo del partido a contarle los procedimientos que tenía que hacer al otro día y cual era el panorama.
Antes de marcharse le dijo, "ah, una cosa más, tu equipo va ganando uno a cero".

Continuamos los festejos ese  viernes a la noche en calle Arístides donde aún quedaban grupos de Canallas y nos contó como vivió el partido ya que el comisario le iba relatando los sucesos.
Tras haberse enterado del triunfo parcial el comisario se acercó a la celda una vez que el abogado se retiró y le dijo: "Gol de Gimnasia."
El Lito sospechó.
Al rato volvió y le dijo "van a penales". El Lito paró sus orejas en una conducta animal.
Finalmente,  cuando el policía le dijo que había ganado Rosario por 4 a 1 en penales no le dio la cuenta, pensó que lo estaban boludeando.
"Cómo puede salir 4 a 1?", pensó, "tiene que terminar antes".
Para colmo el estadio estaba en un 60 por ciento de hinchas de Central y el resto de Gimnasia.
Las bombas que escuchaba post partido podían ser de cualquiera de las dos parcialidades festejando.
Entre la confusión, el encierro el cansancio durmió esa noche con la duda pero  al otro día se dio cuenta que podía ser y sonrió.
Cuando pude entrar a visitarlo, pasando entre pasillos y celdas lo vi parado junto a cuatro personas.
Desde el otro lado de la reja se alegró al verme y se adelantó antes de que yo le haga cualquier pregunta y me dijo "contame del partido".

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