La pelota pasaba mayormente en la mitad del terreno con muy pocas jugadas de riesgo.
Hasta que Central en la primer llegada a los 19 minutos pudo abrir el marcador por intermedio de Fernando Zampedri que en dos tiempos, tras rebotar primero su remate en el palo, pudo conectar y mandarla al fondo de la red.
Gol, y locura. El abrazo con los desconocidos.
Pudimos aumentar al instante la diferencia tras centro del chileno Alfonso Parot y un cabezazo del centrodelantero Zampedri.
Fuimos al descanso.
Desde donde estaba era difícil bajar, pensé en mear desde arriba de la popular para afuera pero había mucha gente abajo de tertulia. Me pareció algo que iba en detrimento de la moral y las buenas costumbres.
Me armé de paciencia y bajé entre la muchedumbre.
Antes el hombre mayor me dijo "mirá que tenés que volver acá, al mismo lugar"
No encontraba la puerta de salida.
Me pasé todo el entretiempo caminando por la popular, realmente era muy difícil.
Entre las ganas de ir al baño y la desesperación por no hallar la boca de salida me obnubilaba.
Le preguntaba a la gente y nadie me sabía indicar, o miraban para los costados y me señalaban lugares diferentes. Realmente era difícil hallar la salida.
Lo vi al astrónomo cerca de los bombos y las trompetas con un telescopio apuntando al cielo. Buscaba algo de forma concentrada. Sacaba la lengua con la boca hacia un costado, un ojo cerrado y el otro apostado en su instrumento por excelencia en búsqueda de algo.
Cuando logré hallar la puerta de salida estaba por empezar el segundo tiempo.
Fui y volví rápido y quedé ni bien entré a la popular atrás del arco.
Vi el empate del Lobo en mis narices.
El Colo Gil que estaba jugando lesionado y todos los que estábamos en la popular sabíamos que tenía que ser sustituido, perdió una pelota en el medio de la cancha, la cual fue robada por el ex jugador e hincha de Newells Lorenzo Favarelli quien se la entregó a Santiago Silva y tras un centro el mismo Favarelli decretó el empate, saliendo a gritar el gol de forma efusiva contra el banco de Rosario Central.
El Doctor Marcos Diez atinó a reaccionar pero fue frenado por uno de los colaboradores.
Otra vez a remar.
Pedro Troglio y Bauza movieron el banco de suplentes y el partido quedó abierto.
Gimnasia pudo ponerse en ventaja pero Ledesma nos salvó.
Otra vez el fantasma de las finales perdidas acechaba.
Pude volver al lugar donde vi el primer tiempo, mis compañeros circunstanciales ya no estaban.
Estaba más cerca de mi grupo de amigos.
El árbitro Patricio Loustau pitó el final del partido.
Se venían los penales, casi toda la copa, salvo el primer partido y el clásico avanzamos por esa vía.
Gimnasia le había ganado a River desde los doce pasos en semis.
Troglio y Bauza juntaron a sus jugadores.
El arco elegido para la definición fue el de nuestra tribuna.
El arco elegido para la definición fue el de nuestra tribuna.
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