Comenzaron a sonar las detonaciones como producto de la ráfaga de balas de goma que tiró el escuadrón motorizado a donde estábamos nosotros por lo cual corrimos desenfrenados por el parque.
Fechu cortó la video llamada que dejó muy preocupado a su familia, el astrónomo corría detrás mío, le sacamos una ventaja considerable al resto por estar un poco más alejados de la zona del conflicto.
El manual en estos casos dice que hay que dar la espalda y taparse los ojos.
El Lito enfrentaba los balazos a los insultos.
Los muchachos comenzaron a llegar a donde frenamos cuando cesaron los sonidos de las balas.
Estaban todos llenos de perdigones y hematomas productos de los disparos.
En la espalda de uno de los chicos contamos ocho. Una locura.
El Kito había ligado también.
La adrenalina corría por nuestras venas en medio del caos y la confusión.
El gobierno de Mendoza en ese momento estaba alineado con Cambiemos, el color político que gobernaba en el país y, a través del lineamiento propuesto por la ministra de seguridad Patricia Bullrich, estaba la idea de la "tolerancia cero". Ya nos habían anticipado sobre la policía en Mendoza.
Más allá de una ideología la policía en la cancha siempre es complicada y esto es algo que no es exclusivo de esta hermosa provincia, esto se extiende a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.
Se mezclan las masas, el alcohol, los caballos como si fuese la edad media, cachiporras, escudos, ithacas, niños y gente mayor.
Muchísimas veces son causales de los conflictos por impericia y también por temor.
La gente a veces no colabora, es cierto, y ante situaciones que se están por desbordar muchas veces el comportamiento de la masa es tirar fuego a la situación.
Se llegó al punto de no poder viajar en condición de visitante por el torneo regular argentino, algo que está normalizado y es bajo todo punto de vista una locura.
Los disturbios se siguen generando igual en los estadios con público del mismo equipo.
La seguridad también es un negocio y hay intereses políticos y económicos por detrás.
Vemos que el Lito corre e increpa a los policías. El Flaco Pérez lo sigue, El Lito se acerca a un grupo de uniformados.
Viene una ambulancia a la cual le hace seña y la misma prosigue a toda velocidad.
Al Lito le entró una bala de goma en un orificio nasal y le quedó allí alojada. Si, bizarro y loco. Pero real,
Luego nos enteraríamos que la ambulancia transportaba el cuerpo de un Canalla que había fallecido de un infarto, se trata de Sergio Angel Confalonieri, de 55 años, quien sufrió un paro cardíaco en otro incidente que se produjo en el ingreso al estadio cuando estaba en la cola junto a sus hijos y la policía avanzó sobre la gente con caballos, golpes y gas pimienta.
Según cuenta el diario La Capital Sergio comenzó a gritar contra los uniformados porque uno de sus hijos había recibido el golpe de un caballo y en ese momento se descompensó.
"Los familiares remarcaron que el hombre no sufría ninguna enfermedad", escribe el decano de la prensa argentina en la edición del viernes 7 de diciembre del 2018.
Muy triste, condolencias por siempre y paz para esta familia Guerrera.
El Lito fuera de si insultaba y comenzó a recibir palazos, estaba totalmente rodeado por la policía. En un momento intentó zafarse cuando lo tenían tomado de los brazos y un agente, al cual empujó cayó al piso.
Esto enfureció aún más a la fuerza de seguridad y se lo llevaron preso.
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