domingo, 8 de octubre de 2017

LOS PEREGRINOS DE RAMONES



Tras una caminata que empezó en Villa Crespo, pasando por el barrio de Caballito, entre chinos que nos iban proveyendo combustible y murales de Ferrocarril Oeste, su estadio, locomotoras, puentes, edificios, charcos y una lluvia intermitente que por momentos amenazaba con quedarse, llegamos a la Avenida Rivadavia, nosotros, los Peregrinos de Ramones.
Esa avenida no tiene abastecimiento de Grolsch y Wasteiner porque Quilmes y Brahma monopolizaron el mercado.
Finalmente unas botellas de Stella Artois nos acompañaron mientras los empleados de Garbarino bostezaban al paso, atentos a sus celulares entre carteles de precios de pago con descuento contado que no le importan a nadie y un montón de explicaciones sobre intereses, algo que no es clara transparencia.
Tras horas de peregrinar abordamos un taxi cuyo chofer, al corroborar nuestra rosarinidad, nos reclamó a Walter Montoya, jugador que finalmente recaló en España.
Llegamos al bar de la esquina de El Teatro donde ya se vivía el clima de recital con remeras de Ramones de todos los diseños y épocas mientras Slash zigzagueaba ofreciendo calcos de la banda.
El bar nos esperaba para jugar un rato al pool en una contienda en la cual apareció la invisible mano de dios, mandando una bola a la ratonera.
Los Peregrinos de una habitación del hotel de Villa Crespo le ganaron el "partido y revancha" a los de la otra.
Nueve menos diez cruzamos la calle y dimos con Joey Ramone , sólo, parado en la esquina.
Reía y mordía su labio inferior, en un claro síntoma de T.O.C.
Era igual.
¡Resucitaste!, le gritó uno que apuraba el paso porque se acercaba la hora de inicio.
"¿Chicos alguno tiene una entrada para comprar por favor?"- suplicaba un flaco una y otra vez a quien se le cruzase.
Una vez adentro encaramos la barra.
Sólo había Quilmes pero eso ya no importaba.
Nos acomodamos en el lugar donde corría más aire mientras sonaban temas de Ramones interpretados por otras bandas.
De pronto se abrió el telón y se escucharon los gritos del público.
Un video recordó los momentos del primer recital de La Banda allá por el año 1987 con escenas de la época y actuales, todo ello con la voz en off de Norberto "El Ruso" Verea
Luego aparecieron los músicos para lo que terminaría siendo una noche cargada de emotividad y adrenalina con motivo de cumplirse 30 años de la primer presentación de Ramones en Argentina.
Mariano Martinez de Attaque 77 se calzó la guitarra mientras Richie Ramone se acomodaba en la batería.
Sebastían, voz de Expulsados tomó el lugar central y C.J. el marine que entró en reemplazo de Dee Deee a Ramones por su empatía con Johnny, se colgó el bajo
One, two, three, four! y tocaron sin fisura durante una hora y media.
La misma lista que en el primer show de Obras Sanitarias
más algunos clásicos al final.
La gente se fue feliz y contenta, sensaciones que sobrevolaban el ambiente con honestidad y clara transparencia.
No había mucho que explicar.
Un taxi deparó a Los Peregrinos de Ramones en una pizzería de las cientas de miles excelentes que hay en Buenos Aires.
Ya no podían peregrinar más.
Pero esa, es otra historia.

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