La mañana del jueves amaneció con un día soleado.
Salí al parque y los pibes estaban alrededor de una mesa, bajo la sombra de un árbol, tomando mates y untando pan con manteca y dulce de leche.
Me uní a ellos. La charla giraba en torno a la final, tema excluyente, y sobre como iba a hacer cada uno.
La mayoría ya lo había decidido, yo preferí esperar unos días más.
Nos pusimos a escuchar el cuento de Roberto Fontanarrosa titulado "19 de diciembre de 1971" narrado por Alejandro Apo que está en Youtube y nos emocionamos y reÍmos.
Esteban y Wally se fueron a comprar carne y yo puse desde el celular Radio Dos, el programa "Zapping Sport" de Luis Ricossa donde tengo un jingle "Guillermo Morales, Seguros Generales". Lo canto yo mismo con mi hermano, el astrónomo, El Pillo y Hans, el guitarrista de Bacorales, con quien tenemos un grupo de rock con el cual este año editamos un disco titulado Rosario, en homenaje a nuestra ciudad.
El jingle también suena en el Gigante de Arroyito los días de partido.
Se que esto es un exceso de información autorreferencial pero no podía omitir todos estos pintorescos detalles.
Le mando un mensaje a Luis y le cuento que estamos en Mendoza.
Al aire dice "en vez de estar tranquilos allá, están pendientes de nuestro programa, escuchando Radio Dos, saludos para guille y toda la banda de Regatas, que ya están instalados en un viñedo".
Alejo Massoti, el co-conductor se pone a hablar de las bondades del vino mendocino y el Petaco Carbonari, integrante, hasta ese momento, del último equipo campeón de Rosario Central, en ocasión de la copa Conmebol 1995 y figura descollante en la final al marcar dos goles en los 90 minutos y uno en la definición por penales, nos pide que le llevemos un torrontés.
El asado de esa tarde lo comimos al lado del lago debajo de un sauce eléctrico y en la sobremesa, continuamos escuchando la última parte del cuento de Fontanarrosa.
Una vez concluido ello se nos ocurrió llamar a los Casale que figuran en telexplorer, que es la guía de teléfono virtual.
La intención era corroborar su existencia.
Buscamos Casale en Salta y en Rosario.
El cuento sugiere que uno de los hijos del viejo se fue a vivir a la provincia norteña.
Para quienes no lo saben el cuento del Negro al que hago referencia toma como eje un acontecimiento muy importante para la historia canalla, el gol de palomita de Ado Pedro Poy con el cual Central eliminó a Ñuls en la semifinal de 1971, tras lo cual accedió a la final y obtuvo su primer título en el profesionalismo
En las próximas líneas les voy a "spoylear" el desenlace por lo cual les doy unos renglones para que lo piensen si quieren saber como termina ese cuento en el cual un grupo de hinchas llevan a la cancha a un viejo de apellido Casale, padre de un tal "Cabezón" que por distintos motivos nunca lo había visto perder a Central en un clásico.
El viejo finalmente fallece, al terminar el partido, abrazado a los muchachos en la tribuna, feliz, "qué iba a vivir cinco años más, una vida miserable, yo para eso prefiero morir así", se justifica el narrador de la historia tras llevarlo como amuleto a ese partido, a sabiendas de un problema cardíaco que Casale poseía.
Cuestión que tuvimos la ocurrencia de seguir esa pista. La pista de que su hijo, el Cabezón se había ido a vivir a Salta.
Probamos con esa provincia y con nuestra ciudad.
Fontanarrosa se encargó de aclarar que todo en esa historia es ficción y una vez vi un reportaje en el que decía que no le extrañaría como ocurre con las leyendas populares que en muchos años digan que todo eso fue cierto.
Desatendiendo su aseveración iniciamos la investigación y comenzamos a llamar a cuanto Casale aparecía en la guía virtual.
Tuvimos múltiples respuestas, claro, todos eran Casale.
La que más nos sorprendió fue una que dijo que Don Casale se había ido por los pueblos del interior de Salta a trabajar y que no tenía señal en esos lugares, ante mi pedido del número de celular.
Era evidente, era él.
Quería escaparle al destino.
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