martes, 11 de diciembre de 2018

LA FERIA DE GUAYMALLEN

El viernes 30 de noviembre nos levantamos temprano para ir con el Lito a desayunar y dejamos al resto descansando.
Buscamos un bar, yo pedí  un cortado y una medialuna, el Lito un café con leche, pan integral, queso untable y mermelada. "Ayyyy me la pego y la voy de sano", algo así le dije.
El mozo al notar nuestra rosarinidad nos contó que el era Canalla producto de una relación de años con una chica de Villa Gobernador Gálvez, localidad lindera a nuestra ciudad, quien le puso esa condición para estar en pareja. A pesar de la ruptura y el paso del tiempo, el muchacho había quedado encanallado. El trabajo de la guerrera evangelizadora había dado sus frutos.
Tras terminar el desayuno tomamos un taxi hasta la feria de frutas y verduras de Guaymallen.
Esa feria es una de las mas grandes del país,
Mendoza se especializa en frutas con carozo, me contó El Lito.
El es un especialista ya que con su familia en Rosario trabajan en un puesto en el Mercado de Productores.
Quería conocer el lugar y hablar con los del puesto de Argenfruit, a donde primero me mandó de señuelo a preguntar precios. Queria chequear algo. El Lito es muy estratega.
Estuvimos un rato en ese puesto donde era todo azul y amarillo, no solo por su logo y carteles, sino por los cajones, los papeles envoltorios, las bananas y los melones. Muy canalla.

Luego que El Lito averiguó todo lo que tenia que averiguar nos fuimos a tomar un porrón a uno de los  numerosos bares que hay allí y donde se abastecen los changarines. Realmente es un mundo aparte.
Una señora amasaba ñoquis en una mesa.
Entramos y pedimos.
Nos faltaba la parte mas importante que era parte del trato. Yo lo acompañé ahí pero luego íbamos a ir al estadio MALVINAS ARGENTINAS donde se jugaría la final. Teníamos un trabajo para hacer, ya había llamado y me habían confirmado que hasta las tres y media de la tarde se hacían visitas guiadas.

Necesitábamos una ruda macho para plantar en la cancha, por lo cual fuimos preguntando en distintos puestos desde donde nos iban orientando hasta que finalmente llegamos a uno donde una mujer tenía esta planta mística.
El manual que leímos por internet dice que hay que robarla pero no nos dio nuestra sana conciencia para ello, compramos una y le pedimos a la señora que no los vendió que nos diga lo primero que se le ocurriese referido a la ciudad de Rosario mientras nos hacia entrega de la planta.
La señora de baja estatura, piel morena curtida y pelo negro azabache nos miró con la bondad de sus ojos negros tan profundos como la inmensidad del alma y en tono muy bajo nos dijo "les deseo mis bendiciones a todos los rosarinos".
Después compramos la ruda macho. Había planes desde el día anterior con esa planta,
mientras la otra parte del grupo recorría iglesias en busca de agua bendita.



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