La gente comenzaba a organizar su viaje.
Bauza tenía confirmó a diez jugadores, dejando al Colo Gil, el cinco de buena pegada, clave para las pelotas detenidas, el arma letal de nuestro equipo, quien tenía una molestia producto del último partido de local en el Gigante.
Ese partido lo ganamos y cuando terminó entramos con un grupo de amigos a la cancha para sacarnos una foto, yo estaba con el disco de Bacorales que acabábamos de editar.
Finalmente decidìmos ir hasta Córdoba con el Lito en colectivo y desde allí tomar una avión con Chispa y Fechu.
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