Caruzzo patea el penal y se mete esquinado, abajo, y sale corriendo para un costado, en el trayecto al banderín del córner se da vuelta y llama a todos sus compañeros que están en el círculo central.
Comienza la carrera alocada y plagada de lágrimas de felicidad del capitán Marco Ruben, Néstor Ortigoza entre muchos.
Washington Camacho entra con dos compañeros que le hacen una silla de brazos, no puede caminar porque se lesionó durante los noventa minutos.
Todos quieren abrazar a Caruzzo, en esa corrida va toda una ciudad, va todo un pueblo.
Van los obreros del ferrocarril que en la víspera de navidad, en un bar en el año 1889 decidieron fundar un club que tenía una cancha en la zona del cruce Alberdi donde un vagón oficiaba de vestuario y tribuna.
La popular y las plateas son un sólo abrazo y un sólo grito "dale campeón". Asi lo anuncia el autotrol del estadio malvinas argentinas.
Gente de todas las edades, clases sociales y sexo se abraza.
El Patón Edgardo Bauza dirá que esta es la mejor copa que ganó en su larga y rica trayectoria como entrenador por una razón muy simple "la gané con central".
El arquero Jeremías Ledesma, uno de los héroes de la noche en la cual se recibió de ídolo dirá antes las cámaras llorando que " se lo dedica a toda la gente, que no tiene un mango y viaja igual, a su familia y a su abuelo que lo está mirando desde el cielo".
Vendrá la premiación, los papelitos, alzarán la copa y darán la vuelta.
Nadie quiere que el tiempo se detenga.
Comienza a sonar la canción brillante sobre el mic de Fito Páez, todos sonríen y comienza un aplauso vikingo que es interminable.
El Patón avisa que la ciudad será una fiesta por varias semanas, que el sabe lo que es Rosario.
El epicentro de los festejos será nuestra ciudad en todas sus zonas pero también lo será la calle Aristides de Mendoza y en un montón de puntos del país y del mundo habrá un canalla festejando feliz.
La noche será muy larga, una moza pregunta si no venimos de otro país, todo es alegría, cánticos, bocinazos en Mendoza. Somos vikingos en ese momento, vikingos canallas re locos. hay algo de escocés en nuestro gen, país de origen de colin bail calder el primer presidente del club.
Esa noche no duerme nadie, algunos se quedan allí esa noche y el fin de semana, otros emprenden el regreso a Rosario.
Al otro día la Escribanía Battagliotti lucirá un cartel en su puerta que dice "cerrado por campeonato", aparecerá un video que se hará viral de un hincha que será apodado el chinvenguencha y será un fenómeno mundial, en el video luce un gorro tipo piluso, cual capitán, personaje de alberto olmedo que en algún lugar también se está riendo eternamente.
Aparecerá otro video del Colo Gil brindando de largo con una sidra marca 1889 que será la bebida por excelencia de ese fin de año en Rosario
El Noke restaurará el mural de Roberto Fontanarrosa en el lugar donde se fundó el club una vez más.
Diciembre es una fiesta de por si en fechas patriotas canallas.
Vendrá un partido a la semana entre el equipo campeón y viejas glorias. Estará Omar Palma, estará el Kily González y por supuesto el prócer Aldo Pedro Poy quien dará el puntapié inicial.
El espiritu de Don Ángel estará siempre latente desde el parque frente al gigante de Arroyito que lleva su nombre.
Cantará el Pájaro Gomez con Vilma Palma antes de ese partido.
A los quince días habrá una caravana desde el gigante hasta el monumento y luego se celebrará el cumpleaños en el caribe canalla y en el cruce Alberdi el cual es cortado para los fuegos artificiales y música en vivo. Al otro día se correrá una maratón.
Rosario vive una de las fiestas más grandes y duraderas en años.
Es que central salió campeón luego de 23 años y eso amerita un festejo a su altura.
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