miércoles, 24 de abril de 2019

SAINT LOUIS

Cruzamos la desértica y larga  ruta que une Mendoza con San Luis, territorio por excelencia de la familia de políticos Rodriguez Saá.
San Luis me remite a un viaje mano a mano con mi viejo a un hotel en Potrero de Los Funes, una maravillosa zona que es como una pileta gigante rodeada de montañas y de verde.
También me recuerda a una noche comiendo una pizza en cercanías de la típica plaza central, rodeada por una iglesia y algún edificio de la administración pública.
Recuerdo que aquella vez hubo un conflicto docente por el cual en un año casi no hubo clases.
Estoy hablando estimativamente del  2004. Además, aparentemente, hay algo referido a una carga impositiva menor para las empresas que figuran con domicilio legal allí, es por eso que es muy común observar al costado de la ruta plantas de distintas marcas que carecen de movimiento.


Al trasponer el límite entre las dos provincias nos paró un control policial que está apostado debajo de un arco de hormigón que está por encima de la ruta y nos da la bienvenida.
El cordobés aminoró la marcha y el policía miró el interior del auto.
Yo iba de copiloto y pensé "andá a saber que lleva este en el auto".
Le pidieron el carnet y el cordobés tiró su mejor sonrisa alegre, lo exhibió y seguimos camino.

Los temas que tocamos fueron  variados, a que se dedica cada uno, música, familia, la vida en general.
El hincha del lobo nos contó que se dedica al turismo, que trabaja en Córdoba pero que viaja por todos lados. Incluso nos hizo  una invitación a un hotel en Carlos Paz para el verano.

Después nos habló  de la idioscincracia del tripero, como también le dicen a los de Gimnasia, de la costumbre de no poder ganar nada, tan  sólo ese título de la Copa Centenario de la AFA ante River Plate en 1991.
Recordamos las formaciones, Enzo Noce, Dopazo, Ortiz, los mellizos Barros Schelotto y Hugo Guerra, entre otros.
Fue una copa que se disputó una sola vez y en la final los quisieron cagar y el arquero del lobo contuvo un penal que había sido mal sancionado.
Se sorprende lo que sabemos sobre su equipo, es que el fútbol también es cultura, son ciudades, momentos, estadios, hechos históricos, datos.
Por supuesto en la previa de la final en Mendoza me estudie todo lo referido a nuestro rival, lo cual reforzó aún más mis conocimientos preexistentes.

Le conté que una vez salí  del estadio del Bosque, como se conoce popularmente al estadio Juan Carmelo Zerillo, ubicado en 60 y 118 donde el Gimnasia hace las veces de local, con mi amigo, el escribano, Pablo Pucho Battagliotti luego de haberse armado lío en la tribuna, incluso habían tirado balas  de goma.
Eso fue al final de un partido estando ambos equipos en el Nacional  B y, al estar caminando solos por el bosque, nos dimos cuenta que bordear todo el estadio para buscar el auto, por una calle lateral. Quedamos regalados entre las miradas sospechosas de algunos hinchas locales que merodeaban la zona.  Fue el momento de correr ante la duda producto de la adrenalina de la cancha.

Con el astrónomo lo volvimos loco al tripero con la información. Nos reíamos los cuatro.

Luego nos contó que el d.t. Pedro Troglio es una eminencia en La Plata, tanto como su amigo Edgardo Bauza con quien compartió plantel en el mundial disputado en Italia en 1990 lo es en Central. Troglio, nos dice, es un ídolo de los grandes, que volvió siempre cuando más se lo necesitó, que está totalmente identificado con la hinchada, con su gente, que fue una pena que no se le dio en esta final, pero Central también lo merecía por todas las otras finales que no pudo conquistar.
En una parada a cargar nafta, compramos unas galletitas y agua mineral.
El platense nos siguió informando sobre la vida del Gran Pedro, nos dijo que él no era desde la cuna de Gimnasia pero que, a raíz del amor con la ciudad de La Plata, la hinchada y una pareja que tuvo o tiene allí se hizo del Lobo al que lleva, incluso, tatuado en la piel.

Evidentemente es un groso para su Club. Yo pienso un rato en el Patón Bauza y en lo charlado con mi amigo Pucho antes de la final. Si la ganábamos dijimos que íbamos a activar para hacerle una estatua en su homenaje.
Es que los números de Bauza en Central son más que elocuentes y tras esta final sumó un poroto más al ser la única persona en la historia del Canalla que salió campeón como jugador y como técnico.

Todo muy romántico hasta que el cordobés me mira y me dice hay que pagar dos lucas quinientes de la nafta.
El astronómo me mira y dice me dice "pagá vos".
Dudo un segundo pero pelo la tarjeta y pago la carga. Esta deuda con el astrónomo me persigue hasta el día de hoy que estoy escribiendo este libro, por supuesto con los otros dos amigos desconocidos no hubo problema al momento de hacer las cuentas cunado nos separamos en Córdoba.

Volvimos al auto para volver a emprender viaje y una falla no permitía que arrancase.
Otro cruce de miradas.
Que hacemos si se nos queda aca, pensé.
Se la venía bancando bastante el toyota modelo 95, no se si les conté, sin aire pero bajando la ventanilla zafaba. Pero cada tanto en el trayecto levantaba temperatura.

Arrancó nomás. El cordobés siempre para adelante sonrió y tiró algún chiste.
Todos volvimos a reír. Que argentinos somos, parece que nos conocieramos de toda la vida.
Volviendo por la ruta al atardecer, compartiendo anécdotas de nuestras vidas.

"Fue un partido duro, Gimansia por momentos propuso un poco más, el que la rompió fue Fito Rinaudo, el cinco nuestro, ese si que es un crack, otro ídolo de los máximos, ya  dijo que no se va más de Gimnasia, se va a retirar acá".

Luego el cordobés nos contó sobre como llevaba adelante la planta de producción de aceitunas, que el iba a mendoza todas las semanas y por eso estaba acostumbrado a tomar los vuelos de las empresas aéreas low cost, que era más conveniente que ir en auto.

Le gustaba mucho la caravana, nos contaba historias muy personales, era una persona muy alegre como uno ve habitualmente a la gente de su ciudad, al menos la imagen que a mi me representan.
Tenía que llegar a horario a su casa porque a la noche tenía el casamiento de un amigo.
Por lo cual comenzó a acelerar mientras sonaba uno de los compact disc que me pidió que yo elija de la guantera.
No lo dudé tenía depeche mode.

Y así mientras anochecía en el medio de una ruta argentina, dos rosarinos, un platense un cordobés movíann la cabeza y tarariabamos al palo la melodía de "I can t forget enough".
Un momento mágico.


Como corolario de este capítulo quiero recalcar algunas, la primera es que ambos técnicos Bauza Y Troglio fueron echados al mes de iniciarse el fútbol en el 2019 y que Fabián Fito Rinaudo, el héroe que jamás iba a dejar Gimnasia según nuestro amigo de viaje pasó a ser jugador nada más y nada menos que de Rosario Central....




No hay comentarios:

Publicar un comentario